jueves, 8 de enero de 2015

HISTORIA DE LAS ASOCIACIONES EN ISLA MAYOR (2): LAS COMUNIDADES DE REGANTES


HISTORIA DE LAS ASOCIACIONES EN ISLA MAYOR (2): 


LAS COMUNIDADES DE REGANTES 


En este capítulo os contaré los inicios de las Comunidades de Regantes y porqué son unas organizaciones esenciales en la captación y distribución de aguas. Veremos la lucha “soterrada” por el control del agua para el arrozal y las nuevas puestas en riego, por parte de los “poderes fácticos” hasta la iniciativa de la Comunidad de la Ermita, que rompe con ese control absoluto de las nuevas puestas en riego por parte de los agricultores bien situados y a los que daba miedo una expansión de los regadíos en Las Marismas sin tener asegurada el agua de los ya existentes. 


Las comunidades de regantes de las marismas son corporaciones de derecho público, adscritas a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, (CHG) que se encargan de organizar los aprovechamientos colectivos de aguas públicas, superficiales o subterráneas, que le son comunes. Se trata de organizaciones, para el control del riego desagüe y la infraestructura necesaria, genuinamente españolas y de origen milenario, siendo la más antigua, conocida, El Tribunal de Las Aguas de Valencia. En ellas los agricultores se agrupan con la finalidad de autogestionarse para distribuir el agua de riego de un modo eficaz, ordenado y equitativo entre sus miembros. Desde el     

El Legislativo, o Junta General, compuesta por todos los regantes de dicha comunidad. Es el órgano soberano de la comunidad al que le corresponde la gestión de funciones legislativas. Le corresponde la elección de Presidente y Secretario de la Comunidad, del Sindicato de Riegos, Jurado de Riegos y de los Censores encargados de supervisar las cuentas y las actas de las Asambleas. También deben aprobar los presupuestos de gastos, las cuentas anuales, los planes de gestión y cualquier cambio importante que se desee implantar en la comunidad.

El Ejecutivo o Sindicato de Riegos cuya principal función es la ejecución y control de los trabajos y presupuestos aprobados por la Asamblea. Nuestras comunidades tienen un presidente y varios vocales que se reúnen muy frecuentemente para supervisar el desarrollo de la campaña de riegos.

El Judicial o jurado de riegos, encargado de juzgar las denuncias entre regantes o las infracciones a las Ordenanzas de la Comunidad e imponer las sanciones, con unos límites de cantidad a partir de los cuales pasan al Órgano Judicial competente. Las sanciones y multas son recurribles a los tribunales ordinarios, excepto la del Tribunal de Las Aguas de Valencia que por tradición, más que por Derecho, no se recurren a los tribunales ordinarios. 


Instalaciones de riego y desagüe previas a las comunidades.

Cuando Fisher llega a Las Marismas del Guadalquivir, en la Margen Derecha, la única obra de infraestructura que encuentra realizada es el Canal de Casa Riera, el “Gran  Esfuerzo” del SEÑOR MARQUÉS para realizar su Proyecto de Desecación y Transformación por el que se le habían otorgado las Marismas a un precio irrisorio. Además de construir el canal, puso el control de paso de ganado en Casa Alta, para cobrar por cada cabeza de ganado que entrase a pastar en la Isla y se fue a vivir a Paris, donde seguramente había menos mosquitos y menos barro que en la Isla.

Construir entonces una casa de bombas en Las Marismas no era tarea fácil. Había que profundizar varios metros y, a partir del primero, la capa freática aparece con un caudal muy difícl de manejar. Aqui ya han conseguido los cimientos y se ven las tuberías que estarían contínuamente extrayendo agua.

Obras para la instalación de una casa de bombas, posiblemente, por su tamaño, sería una de las dos de desagüe, aunque eso también es irrelevante. Cualquier casa de bombas, junto al río o en el interior de las Marismas, requería de una compleja infraestructura ya que hay que profundizar varios metros bajo el nivel del suelo para que las bombas tomen agua en marea baja y tengan a demás, en estos casos, suficiente profundidad para evitar la "cavitación" de la bomba que se produce cuando las palas van quedando cerca de la superficie del agua.

Esta fue probablemente la primera casa de bombas construida en Las Marisma construida para desaguar la parte norte de Isla Mayor, hasta el canal de Casa Riera.

Con la creación de la Compañía “Islas del Río Guadalquivir S.A.” se inician los trabajos del cierre perimetral para evitar las riadas desde el Guadalquivir y Guadiamar. Simultáneamente durante el ´27 y ´28 se construyen las dos bombas de desagüe del Puntal y Ermita y la de riego en el Mármol para regar 3.000 has de diversos cultivos.

Simultáneamente a la casa de bomas se cosntruyó el puente junto al antiguo Bar Isla y donde se puede apreciar lo que había construido en el Puntal. Sólo un almacén.
De forma simultánea se realizaron los puentes del Mármol, riego y desagüe, ya que el de casa Riera y el de entrada a la Isla Mayor ya los había realizado el Marqués.

Esta es la casa de bobas de la "Ermita" pues se supone que en este lugar había una ermita antes de empezar el aprovechamientos de Las Marismas.

En ella existen y funcionan todavía dos bombas horizontales holandesas que servían para desaguar al gran lucio que se creaba con las lluvias al Sur del Canal de Casa Riera y que tenía su máxima depresión en el aledaño "coto de los patos" y el "Lucio del Zapillo" situado al sur del canal del riego del Toruno.


Aqui se ve perfectamente el lugar de separación de las aguas, que se contruye en el 52/53, quedando las compuertas de la parte derecha para desaguar y a la derecha para reelevar las aguas al canal de Minima.

Mientras tanto Emilio Plate Tiehlen, alemán, viendo los fracasos de los diversos cultivos de algodón y maíz realiza una prueba con arroz, seguramente con su propia bomba de elevación. Esta experiencia será fundamental para que la Chispalense, segunda compañía que se crea en el ´29 (para recuperar todos los activos de la anterior)  tras el fracaso de la 1ª, ya entiende la incuestionable necesidad de dedicarse al arroz por lo que orienta todo los riegos y desagües para la explotación de pequeñas fincas arroceras que entregaba arrendadas a los colonos. 


Observamos el paso del camino sobre el canal de la casa de bombas del Mármol construida en el 28 para riego de cereal, restaurada en el 38 por Beca y construida totalmente nueva en el 45, ya iniciada la colonización con garantías.

La Chispalense con parte de capital catalán, conocedores del cultivo del arroz, encamina todos sus   esfuerzos a dicho cultivo atrayendo a agricultores murcianos y aprovechando las estructuras de riego del Mármol para cultivar durante los años 30 y 31 hasta llegar a un máximo de 1.500 has en el año 32. Construyen el Molino para comercializar directamente el arroz blanco.  Pero el bajísimo precio del arroz y los desórdenes sociales de esos años de anarquía convierten la zona arrocera en un foco de huelgas y enfrentamientos generalizados que termina con el cierre de la estación de bombeo al negarse a pagar la luz los bancos que financiaban el cultivo, puesto que temían no recuperar la inversión. En el ´33 solamente se siembran unas 100 has que me imagino serían las de Plate, independientes de la Compañía.

A partir de esos problemas la Chispalense traspasa sus activos a Ismagsa que se hace cargo de activo y pasivo y que desaparece cuando se integra en R. Beca y Cia en el 42.

Para ampliar las informaciones sobre las causas de esos descalabros económicos podéis ver:


En 1937, tras la ocupación de Sevilla por tropas del General Franco, Queipo de Llano, toma la iniciativa de activar la zona arrocera de las Marismas para abastecer de arroz a las tropas sublevadas y encarga a Rafael Beca Mateos la tarea de restablecer el cultivo de las 3.000 has que ya habían preparado para riego las anteriores Compañías y activa otro lugar de cultivo, junto al rio y a la altura del puntal de Isla Minima, donde el General había comprado tierras con las donaciones que el pueblo de Sevilla había realizado a su favor.

La biografía de Rafael Beca Mateos relacionada con las Marismas la podéis ver en: 


No hay que tener mucha imaginación para adivinar los atropellos que cometería el General, entonces dueño de vidas y haciendas de todo el territorio conquistado, presionando a los propietarios y a la banca “situada en territorio enemigo” para conseguir que R. Beca arrendase las tierras de Ismagsa y tomase posesión de cuantas instalaciones y medios fueran necesarios para cultivar el arroz y simultáneamente iniciase las negociaciones con la Compañía para la compra de las acciones que, al margen de no tener casi valor real, sí tenían una deuda con las administraciones en manos de los nacionales que eran susceptiblemente maleables. Seguramente el resto del accionariado europeo impidió una incautación instantánea de unas tierras que se consideraban muy  importantes, en esos momentos, para la alimentación de las tropas.


Esta es la primera casa de bombas construida en lo que hoy son los restos del Poblado Queipo de Llano.

 En 1937 R. Beca pone “manos a la obra”: arrienda más de 3000 has a “Ismagsa” entonces la propietaria  de la mayor parte de los terrenos de la 1ª Compañía y pone en marcha la casa de bombas del Mármol, que el río  había “engullido" Con el empleo de buzos saca las dos bombas sumergidas y restablece los riegos de 750 has por el canal del Mármol en el entorno más cercano. Simultáneamente va creando el entramado societario que finalizará con la propiedad por parte de R. Beca y Cia. de casi toda la Isla. La compra de las acciones de Ismagsa a partir de 1941 le da a la empresa de Beca el control de Ismagsa y posteriormente va comprando el resto de acciones, excepto la parte de los Bemberg,  que se quedan con el sur de Isla mayor. La Veta de la Palma. (Los detalles de esta parte de la historia está documentada en el libro de Matías Rodríguez; Historia de la Isla Mayor del Guadalquivir y los de Veta la Palma, a partir de 1942 cuando los Bemberg se separan de Ismagsa, están bien documentados en el blog de Maribel Olivares: La Isla del arroz. Pasado y presente).

R. Beca, mientras tanto, había continuado con las nuevas puesta en riego: en el ´38 y ´39 se riegan otras 900/1.000 has en la zona denominada "Queipo" instalando para ello la bomba que vemos en la foto inferior y que fue suplementada con la construcción de otra posterior, más moderna y  mejor situada.

En el ´40 y ´41 sigue la misma política de arrendamientos y se va aumentando paulatinamente la superficie con el control directo de la empresa R. Beca mediante capataces que controlaban las fincas pero siempre regando con los mismos canales principales y desde las mismas instalaciones.

Es en el ´42, una vez que R. Beca y Cia se había hecho con el control de Ismagsa cuando cambia la política del cultivo directo y la empresa inicia la venta de parcelas a los colonos arroceros que se había traído desde Valencia.

En el ´45 ya había unas 3.550 has de arrozal que regaban desde Queipo y Mármol. En Queipo la tierra de la Fundación Queipo de Llano ertá escriturada y repartida en aparcería, comparte riegos con propiedades privadas y Agropècuaria. La Fundación Queipo de Llano, que todavía hoy, ostenta la propiedad de una parte de la tierra, mantiene el control de la  Comunidad. Mientras, las tierras de Casa Alta, El Rincón de los Lirios, Maquique, Bermejo, etc.  dependientes del riego del canal del Mármol se habían vendido en una buena parte a colonos que ya no permitían calladamente que la Compañía tomase las decisiones concernientes al riego, la distribución del agua en las válvulas y de los gastos y fuerzan la creación de la Comunidad de Regantes.


Segunda casa de bombas de Queipo

Seguramente, con la nueva puesta en riego de Canelli, en los ´40, hay que aumentar la capacidad de bombeo y se construye esta estación elevadora, que por lo que sé ya funcionaba en el 45 cuando el abuelo, de  mi esposa Mari-Carmen, Cayetano Martinez vino a la Isla desde un pueblecito granadino donde la guerra le había privado de sus propiedades y se viene a las Marismas en busca de un futuro mejor para sus hijos y nietos. Con su carro, su hijo Luis, sus mulas y sus enseres imprescindibles, emprenden la odisea en aquellos inhóspitos parajes, donde un año más tarde desembarca Mari-Carmen, su nieta y mi esposa, tras el viaje en barco desde Coria que era el único camino razonable para llegar al final de la tierra habitada en la Margen Derecha del Guadalquivir.


Origen de las Comunidades de la Margen Derecha de Las Marismas del Río Guadalquivir y su Justificación. 


Hasta Enero de 1946, fecha de inicio para la creación de la Comunidad del Mármol, si se desea llevar a cabo una investigación sobre el origen del cultivo del arroz en las Marismas hay que apoyarse en los trabajos de nuestro incansable investigador histórico, Matías Rodríguez Cárdenas, que no ha entrado en la historia de las Comunidades y, sin preguntarle, me atrevería a decir que tampoco habría encontrado muchas facilidades, pues exceptuando “la Ermita” donde no habría tenido problemas, sé de la renuencia de los dirigentes de  nuestros organismos de gestión, FSAAE, Comunidades o Cooperativa Arrocera del Sur de dejar entrar a ningún investigador a nuestros archivos. (Lo de “nuestros” es un decir porque tampoco los agricultores, de base, encontrarían facilidades para acceder a ellos)  Sinceramente creo que ha sido una medida preventiva razonable ya que los datos mal interpretados pueden causar distorsiones de la realidad aunque, personalmente, yo he tenido todos mis datos y apuntes propios totalmente abiertos a los diversos investigadores que han utilizado mis archivos particulares, para sus trabajos o tesis doctorales.

Sin embargo, quien sí realiza una investigación relevante de los inicios de nuestras comunidades, es José González Arteaga en su libro “El Arroz en las Marismas del Guadalquivir”, libro imprescindible para conocer fechas y personajes de la creación de las tres primeras Comunidades de Isla Mayor y donde podemos encontrar nombres de fundadores y desarrollo de esas Comunidades.

Al analizar sus datos deducimos que proceden de datos públicos, lo que puede llevar a errores importantes: como incluir a la Comunidad de Regantes del Guadalquivir como Comunidad arrocera, cuando en realidad sólo riega unas 50 has de arrozal frente a las 12.000 que baraja, el autor, como dato real, aunque en otro párrafo reconoce que la mayoría de esa comunidad no se dedica al cultivo del arroz. Sin embargo, este desfase, a primera vista, no se nota en el cuadro ya que la suma  de la superficie de las comunidades en el cuadro V-1.”Comunidades de Regantes en Las Marismas del Guadalquivir” da una cifra (36.000 has) que se ajusta perfectamente al total de nuestro cultivo de arroz en las Marismas. Estas 12.000 has que pertenecen casi todas a colonos que situó el Instituto Nacional de Colonización en la Maegen Izquierda del Río y están destinadas en su mayoría al cultivo de algodón, aunque en estos últimos años se ha diversificado el cultivo debido a la errática política Comunitaria. Como contrapartida, faltan añadir a este cuadro las pequeñas comunidades de regantes particulares y algunas no tan pequeñas como la de Arrocerías Herba, la de Escobar, la vuelta del Cojo o las que están en la provincia de Sevilla, pero fuera del sector arrocero de las Islas Mayor, Menor y Mínima.

Entrada a la finca particular de la familia Escobar que como podéis comprobar en la foto de J:M. Suarez-Japón se llama Isla Minima del Guadalquivir. La siguiente foto es del mismo autor.

La casa de bombas de Isla Minima (particular) que se confunde con la Comunidad del mismo nombre y que se llama así precisamente porque en sus inicios empieza regando tierras de Isla Minima propiedad de R.Beca y Cia.

En su conjunto éste libro es un encomiable trabajo de investigación sobre la constitución de nuestras Comunidades, especialmente las primeras en la Margen Derecha, y es un documento de obligada referencia cuando se tenga que escribir o disertar sobre nuestros orígenes “comuneros”, que hay que distinguirlos de los cooperativos ya que sus motivaciones son radicalmente distintas como más adelante aclaramos. 

Hace pocos meses leía en un informe de un investigador chino, referido a los agricultores de ese país donde opinaba que los agricultores arroceros eran más solidarios y fáciles de aglutinar que los cerealistas de trigo. 

Yo defiendo que los agricultores somos igualmente difíciles de unir en un objetivo común sean arroceros, trigueros o patateros. El agricultor es independiente por la naturaleza de su propio trabajo. La mayoría son su propio jefe y su empleado: como Juan Palomo el hortelano, yo me lo planto, yo me lo crío, yo me lo guiso y yo me lo como. Pero los arroceros, normalmente, comparten una circunstancia especial y muchas veces ineludible que es el uso, aprovechamiento y distribución del agua, que nos obliga a unirnos y a coordinar nuestros esfuerzos. A nos ser que tengamos la posibilidad de poder montar nuestra bomba individual al río y desaguar también directamente. En estos casos concretos, los agricultores arroceros, somos tan independientes como otros cerealistas cualquiera.

Tomemos como ejemplo de obligatoriedad, que no el deseo de unión para ahorrar costos, la Ribera del Júcar: en ella el agua corre varios km pasando desde el campo de un agricultor al de otro, en un riego por gravedad ineludible, por lo que no tienen más remedio que ponerse de acuerdo, como mínimo, en la fecha que se inician los riegos y cuándo finalizan. Tampoco puede un agricultor cortar el agua de entrada y salida de su parcela para realizar un tratamiento sin ponerse de acuerdo con los regantes de la parte superior, a los que su cierre anegaría, ni tampoco a los de abajo ya que los dejaría en seco, por lo que la única solución viable es que se deben de realizar al unísono los tratamientos dentro de las fechas que se estipulen para esa acción, a no ser que se puedan realizar con el campo anegado y el agua fluyendo. En cambio en las Marismas del Guadalquivir, con un sistema de riego mucho avanzado y racional, cada agricultor manda en la apertura y cierre de su válvula de riego o desagüe. En cambio todos los trabajos relacionados con el agua tendrá que realizarlos dentro de los límites máximos del día de inicio de riego para cada campaña y el de finalización, fijados por la comunidad en su Asamblea General.

Por tanto no podemos comparar la libre voluntad de unirse a una  cooperativa de comercialización, con la libertad de unirnos a una comunidad de regantes o a unas cooperativas cuyo objetivo era facilitar el acceso a la propiedad (como la Ermita o Arrocera del Sur cuyos “objetivos” aclararemos llegado el momento), ya que para poder regar las grandes extensiones separadas decenas de kms del río nos vemos “obligados” a entrar en la Comunidad que controla el agua de esas tierras. De igual forma la Cooperativa Arrocera del Sur (CAS) no tiene nada que ver con las uniones de agricultores en las “nuevas cooperativas” para la obtención de un fin común, como es: mejorar la compra de productos o la defensa del precio del arroz cáscara. La adhesión a Cooperativa Arrocera del Sur (CAS) o Ermita era el medio que teníamos para  acceder a las nuevas tierras puestas en riego. Sino era pasando por la CAS, controlada por la élite arrocera, no había forma que un pequeño o mediano agricultor pudiese acceder a la propiedad, pues la cooperativa no sólo había organizado el sector de forma que las compras pasaran por su control sino que además funcionaba como una Sociedad de Garantía Recíproca. La negociación de la compra con la propiedad, de cada nuevo bloque de tierras puesto en regadío y en venta, la hacía el órgano rector de la cooperativa, es decir con: R. Beca y Cia o Agropecuaria del Guadalquivir u otros grandes ganaderos de la zona. También llevaba a cabo las gestiones para la obtención de las Concesiones de Riego y las de Coto Arrocero. Los agricultores que querían ampliar o los nuevos que seguían llegando, sólo tenía la opción de aceptar las condiciones que se nos imponían desde la Cooperativa Arrocera del Sur o buscarse sus tierras por otro sitio, lo que era bastante improbable pues esa élite económica y política dominaba las nuevas puestas en riego y los ganaderos propietarios, independientes de la Compañía, estaban todavía muy lejos de desear la transformación de sus tierras.

Tampoco la Unión de todos los arroceros en una organización de defensa general de sus intereses, frente a las arbitrariedades de la Administración, o de la élite acaparadora del poder de ampliar nuevos regadíos y del precio de las tierras. En estas fechas de los ´40/´50/´60/´70  ya contábamos con los Sindicatos arroceros locales, controlados por la Federación (FSAAE), que eran organizaciones que aglutinaban a los arroceros, creados por la voluntad y necesidad de R. Beca y Cia y de los grandes agricultores. A los colonos nos venía impuesto desde arriba y eran de obligada participación, en lo refrente a la aportación económica. 

No encuentro un espíritu asociativo, nacido entre los arroceros de las Marismas, hasta la creación de la Cooperativa Arrocera Sevillana, (destinada a la defensa del precio del arroz cáscara y a la comercialización del arroz elaborado) que terminó en un clamoroso desastre que destruyó totalmente el germen del espíritu cooperativo en la zona. Este fatídico desastre, del que ya hablamos en el capítulo referido a la FSAAE, fue impulsado, por los grandes agricultores que arrastraron a pequeños y medianos a un “invento” cooperativo al más puro estilo latino. Primó en el sector la filosofía egoísta de “yo me uno a la cooperativa para ver qué ventajas le saco a nivel particular y no pensando en qué puedo hacer en beneficio de todos” y esta filosofía terminó costándonos el dinero a todos y me incluyo porque mi padre formó parte de aquella cooperativa.

Estas reflexiones me llevan a la conclusión de que los agricultores arroceros son tan independientes como cualquier otro agricultor pero vienen acostumbrados a pertenecer a un grupo, obligados por una finalidad específica, la de regar y desaguar. Al margen de esto, el arrocero, será igual de renuente como otro agricultor cualquiera, a la pérdida de parte de su libertad a cambio de la creación de agrupaciones para la defensa de los intereses generales. 

La ruptura de esa filosofía individualista no cambia hasta la entrada de Jóvenes Agricultores en el sector. Cómo conseguimos vencerla lo iremos explicando en los próximos capítulos sobre el asociacionismo, contando lo logros más importantes hasta conseguir la creación de nuestro entramado asociativo que puede servir de ejemplo a países que están en los inicios de la creación de grandes grupos arroceros, como lo es Paraguay, donde la Unión de los arroceros brilla por su ausencia. Pero este movimiento asociativo; formado con la creación de Asociaciones Agrarias representativas ante el Estado y la Unión Europea, el cooperativismo para la defensa de los intereses económicos, las Comunidades de Regantes abiertas y una nueva Federación democrática y autónoma, (cada día menos) no vino demandado por los agricultores de base (cuya mayoría estaba desilusionada y recelosa por el fracaso cooperativo) sino por el esfuerzo de unas pocas docenas de agricultores que dedicaron su tiempo y esfuerzo a crear todo ese entramado asociativo que hoy nos defiende y protege. 

Los primeros colonos, en su mayoría migrantes de las zonas arroceras levantinas, compran o arriendan sus parcelas pero comprueban que no tienen ningún tipo de control sobre las decisiones que toma la Compañía en el uso del agua, ni las ampliaciones en los caudales de sus bombas y sus canales para nuevas tierras, ni pueden comparar las cantidades de agua distribuida por ha ya que los vigilantes dependen directamente de la Compañía, ni tampoco pueden tener un control sobre los gastos que más tarde sí serán distribuidos proporcionalmente por ha. Habiendo conocido personalmente a esos primeros colonos puedo aseverar que todos esos atropellos serían duramente contestados. R. Beca y Cia no tuvo otro remedio que constituir las Comunidades aunque se resistió a ceder su control echando mano a triquiñuelas legales, creando el Cuerpo de Regantes, dándole voz a los “comuneros” pero negándoles el voto a los no propietarios y haciendo un reparto directamente proporcional de los votos por el número de has de cada propietario, con lo que seguía con el control absoluto de la Comunidad aún despues de dar voz y voto a los regantes. Por esa razón, contando con la memoria de nuestros mayores y leyendo entre líneas, en los datos aportados por González Arteaga, podemos llegar a las siguientes conclusiones en la creación y funcionamiento  real de las Comunidades en aquellos primeros años.


Comunidad de Regantes del Mármol.


Da la casualdad que en el ´46 cuando se inician las reuniones a fin de constituir la 1ª Comunidad de Regantes de las Marismas coinden con la primera fotografía aérea de al Isla Mayor, lo que nos permitira apreciar desde el aire las tierras ya prepardas para cultivar arroz. Esta ortofotografia realizada por Vuelo Americano es de muy baja calidad y está montada a baser de unir varias fotografía para evitr las desviación óptica de las cámara de la época.


Ortofoto del Vuelo Americano Serie A 1946 donde se puede apreciar las tierras ya transformadas.

 La figura formada por Isla Minima, que pertenecía a la Isla Menor hasta la Corta de los Jerónimos, es la figura que parece una seta y aunque está dividida en parcelas todavía estaba destinada a la ganadería aunque tenía concesión de aguas para una parte desde 1910, solicitada por el Marqués de Olaso, pero no creo que estuviera pensando en el arroz.
En la parte más estrecha entre eel Brazo de los Jerónimos, hasta 1898 Guadalquivir, y el Brazo de la Torre, se aprecia perfectamente el Canal de Casa Riera. Justo en el punto de encuentro entre el canal de Casa Riera y el Brazo de los Jerónimos se había construido ya El molino arrocero, la papelera, algunas casas, almacenes y secaderos, iniciándose con ello lo que más tarde será el centro neurálgico, Isla Mayor, antes denominado el Puntal y desde 1956 Villafranco. En un ángulo de 90º sale el camino que va a colinas y a Puebla del Río. A unos cinco km vemos el poblado de Afonso XIII, que también se denominó inicialmente "Las Marimillas" y que en ese momento era el centro administrativo y policial de la zona arrocera. Todavía se pueden apreciar, dentro de la comunidad, grandes superficies de terreno no canalizadas y es que aunque el cultivo se inició timidamente en el 29, realmente hasta que R.Beca toma las riedas de la colonización en el ´42, con el apoyo de Queipo de Llano no se aprovechan las estructuras de las anteriores compañías, tanto de riego como de desagüe . Ampliar en: http://pepehermano.blogspot.com.es/2013/04/del-arroz-amargo-3-al-avion-laser-y-gps.html

Esta es la configuración actual, que debe de ser muy parecida a la que tenía en 1945, ya que entonces se tuvieron que instalar las bomas necesarias para poder regar la Zona Tercera y que tenía igual capacidad de elevación que la actual.

La Comunidad del Mármol inicia los trámites para su constitución en Enero de 1946. 
Se presenta a los miembros de la futura Comunidad el proyecto de las Ordenanzas de la Comunidad y los Reglamentos del Sindicato y Jurado de Riegos, preparados para su aprobación por la CHG y el Ministerio de Obras Públicas. Una vez revisado por los partícipes: 4 propietarios con un total de 190 has y R. Beca y Cia con 2413 has, se eleva al Organismo de Cuenca y Administración Central para su aprobación. Podemos observar que al Compañía controlaba más del 90% de los votos y que los colonos, que llevaban ya dos o tres años cultivando arroz en régimen de propietarios no aparecen por ningún sitio. El mismo año se constituye un Comité de Gestión, donde seguía mandando exclusivamente la Compañía, encargado de gestionar la Comunidad hasta su constitución.

En 1947 la Comisaría de aguas de la CHG, aprueba las Ordenanzas y Reglamentos con dos correcciones obligatorias: La prohibición de colocar artes de pesca en las aguas de la Comunidad (es decir desde que se toma el agua del río o cauce público hasta que es devuelta, obligatoriamente a un cauce público) sin la autorización expresa de la Comunidad. Y el segundo, más importante, es la obligatoriedad de crear un Cuerpo de Regantes, formados por todos los partícipes de la comunidad sean propietarios o no, para darles voz en las Asambleas. Esto me lleva al convencimiento que R. Beca y Cia vendía las parcelas a los colonos pero no les otorgaba escritura hasta que pagaran totalmente su importe total, ya que en el ´47 había muchos colonos propietarios que no aparecen en los Organos de Gobierno hasta el año próximo cuando se realiza el Censo Provisional de propietarios

A finales del ´48 vemos aparecer en las listas de vocales a los dos primeros colonos valencianos junto a otros propietarios sevillanos que ya eran independientes del poder Central Isleño ejercido por  R. Beca y Cia. Estos arroceros, que son admitidos en las primeras Juntas de gobierno, eran poco más que oyentes por mucho que protestaran. Juan Grau Viel (el primer colono valenciano que se incorporó a la colonización) entró a formar parte de la Junta General y Fernando García Meseguer al que nombraron como uno de los Jurados de Riego. De todas formas el sistema electoral, directamente proporcional a las has, y la división de las tierras de la Compañía, que seguían estando bajo el control de la misma, a nombre de hermanos, hijos y sobrinos de R. Beca, les seguía proporcionando el control total de todos los órganos de decisión y control de la Comunidad y de las nuevas tierras que eran puestas en regadío en la Isla Mayor.


La Comunidad de Regantes del Canal de Isla Minima.


Isla Mínima.- “1888: La corta de Los Jerónimos, que con una longitud de seis kilómetros seiscientos metros ahorraba trece kilómetros respecto al cauce primitivo. Las tierras comprendidas entre este cauce y la corta realizada, arrebatadas también a la Isla Menor, pasaron a formar parte de lo que se conoce como la Isla Mínima. (sic.wik) 

En los ´40 R. Beca y José Escobar compran esos terrenos, el primero para transformarlos y plantar arroz y el segundo con vocación ganadera. Allí se crían los famosos toros bravos de las ganaderías de La Viuda de Concha y Sierra y los de Escobar. Más tarde los Escobar construyen un poblado de colonización “el Poblado de San Leandro” y transforman en arrozal la mayor parte de sus tierras. Poco tiempo después también los herederos de la viuda cultivarían de arroz esas tierras ganaderas. Esta Historia la saco a colación porque en adelante a la Comunidad de regantes del Canal de Isla Minima la denominaré Comunidad de Regantes de Minima dejando el nombre de Isla Minima al resto de comunidades de regantes que queden en el interior de la misma.

Este es el Canal de la Comunidad de Minima visto desde el puente de Calonge. a la izquierda vemos las instalaciones de la depuradora y a la derecha los almacenes de Sarrió.
Hasta finales de los ´40 el canal llegaría al brazo de los Jerónimos para regar las tierras de R.Beca y Cia, de Isla Minima. a partir del 51 ya se construiría el viaducto que atraviesa el viejo río y en el 53, para la visita de Franco ya estarían las instalaciones de reelevación del Toruño y el inicio de las obras para Calonge.

Aquí podemos ver, al fondo, las compuertas de regulación del canal del Toruño,  a la izquierda el brazo que sale para los riegos de la mayor parte de las tierras de Agropecuaria y a la derecha la salida de la bomba de reelevación.

Esta estación de reelevación de las aguas del Toruño Central, Vuelta de la  Arena, también era y es utilizada para reforzar los caudales de agua en momentos de mayor necesidad.

La Comunidad de Regantes de la Minima inicia su actividad jurídica en 1951, coincidiendo con la construcción de la nueva casa de bombas, ya que anteriormente ya se regaban parte de los terrenos, de Isla Minima de Beca, con una Boma instalada en los Jerónimos, para abastecer las tierras que R. Beca había vendido o arrendado a colonos valencianos y que deben pertenecer a las oleadas anteriores al ´50, que se instalan en sus parcelas cuando se establecen y a los que más tarde ya les vende solares en el Puntal para ir creando un pueblo, seguramente con intención de independizar la Isla de la administración local de Puebla del Río. Algunos de ellos, aprovechan las casas construidas por los presos junto con los empleados de la Compañía, del molino, de las bombas, el cartero, mecánicos etc. y otra parte compra su solar y construye unas casas de acuerdo a sus necesidades.

Pero ninguno de estos colonos, que llevaban años sembrando, lo encontramos incluido en la Junta Constituyente que se crea en el ´52, formada por R. Beca, Brugarolas, Antonio Pascual, Losada y Pérez de Guzmán, José Villalonga y Cotoner, nombres de peso en la aristocracia Sevillana, y Llorente Gordillo, representado por Rodrigo García Muñoz ,  que es nombrado  secretario de la Junta Administrativa Provisional, cargo que seguirá manteniendo cuando se nombren los cargos definitivos, ya que continuará como secretario de la Comunidad. Años más tarde también ocupará ese cargo en la comunidad de Queipo, en representación de Agropecuaria y creará la Cooperativa Arrocera del Sur para buscar la financiación de las compra-ventas. Esta concentración de poderes controla las ampliaciones hasta 1975.

R. Beca y Cia, controla la comunidad del Mármol y la de Mínima, además de la mayoría de las tierras al occidente de la carretera de Calonge-Reina Victoria. La parte izquierda pertenecía a Agropecuaria y (según nos cuenta Maribel Olivares, en su blog) llega a un acuerdo con R.Beca, mediante el cual la Compañía se encargaba de gestión para la Autorización del Coto Arrocero y la Concesión de Riego de la CHG. Como compensación Agropecuaria le ofrecía el cultivo y la producción de los tres primeros años de las nuevas tierras. La CAS, escrituraba las tierras a su nombre, se encargaba de la gestión del Crédito Agricola para cada una de las fases A, B, C, D, etc y los vendedores cobraban sus tierras a la obtención del crédito. Nosotros, los agricultores, nos convertíamos en adjudicatarios de las parcelas que comprábamos, siendo avalados nuestros créditos por las propias tierras hipotecadas más el aval de la propia cooperativa propietaria de miles de has. La multiplicación de avales por compra, créditos de campaña, avales a terceros y ¿qué se yo cuántas cosas más¿ seguramente han sido la causa, por la que sacar nuestra tierra de cooperativa y escriturarla a nuestro nombre, era una ardua tarea que tardaba varios años.

Retornando al ´52, se aprueban los Reglamentos de la Comunidad por la Asamblea y se elevan a la Administración para su aprobación. La CHG los devuelve con tres anotaciones para su rectificación;
- Primera: debe quedar claro que las aguas son públicas y se tienen que devolver a un cauce público tras su uso. (Se repite, nuevamente, "el error" de los Estatutos del mármol. Me lo expliquen)
- Segundo: se le pone límite máximo a las multas que puede aplicar el Jurado de Riegos, ­igual que había ocurrido en los Reglamentos del Jurado de riegos en Mármol. ("Otro error" que sabían retrasaría la apobación de los Estatutos de la Comunidad)
- Se modula el número de votos por propietario, para evitar un exceso de control por parte de R. Beca o de grandes propietarios. Aunque el libro de Arteaga explica la modulación,  no me queda claro cómo se realizaba este reparto de votos con más de 15 has. Pues la redacción,  me deja en duda (sic) “podrá tener un voto por las 5 primeras, otro por las 10 segundas y otro tercer voto por las 30 siguientes,…” De todas formas es evidente que se pide a la Comunidad que se realice una modulación del voto pata que no sea directamente proporcional la superficie.

Posiblemente las quejas que habrían elevado a la CHG los regantes del Mármol que, a pesar de haberles otorgado, sus Estatutos, voz y voto en la Asamblea General, el resultado final era que no tenían ningún tipo de control sobre la Comunidad. Tal vez éste, fuera el motivo por el cual la CHG no aprueba estos Reglamentos de Minima, presentados igual que los de Mármol donde el voto era directamente proporcional a la superficie regada. Era tarde para solucionar su problema de Mármol pero en la CHG tomaron buena nota para corregir la indefensión del pequeño y mediano agricultor frente a los terratenientes.
Es curioso que yo, que desconocía esta ponderación de los votos, me enteré de ella leyendo a Arteaga. Después de ésto, me di cuenta que la había reinventado en el 1980, cuando preparé los Reglamentos de la Comunidad de la Ermita. La distribución proporcional (que no directamente proporcional, como actualmente, se utiliza en las tres Comunidades de Mármol, Queipo y Mínima) ya se había realizado en la Isla treinta años antes, "aunque de forma obligatoria". Pero cuando yo estudié los Estatutos de Minima y Mármol, éstos, ya se habían vuelto a cambiar, dejándolos como estaban en Mármol, siendo un voto por cada 5 has. y si a un agricultor le sobraba una fracción o no llegaba a las 5 has tendría que unirse a otro que tuviese menos de 5 has para tener un voto, sumando ambas fracciones.

Por esa razón preparando los Estatutos de la Comunidad de Ermita, a los que dediqué muchas horas, intenté aplicar un sistema de votación, equilibrado desde el punto de vista democrático pero viable desde el punto de vista económico. En los estatutos de Ermita, si no recuerdo mal, tienen un voto por cada agricultor, la mayoría de los regantes:
1º voto.- Desde 2.5 has hasta las 12.5 has (las parcelas oscilaban todas entre las 9 y las 12.5 has, aunque había agricultores con más de una parcela)
2º voto.- Se tenían 2 votos entre las 12.5 y las 25 has.
3º voto.- Se tenían 3 votos entre las 25 y las 50 has
4º voto.- Se tenían cuatro a más a partir de las 50 has. Uno más por cada 50 has

De esta forma se evita que el control quede en manos de dos o tres grandes agricultores (y era el caso de  Cantarita), pero también había que evitar que una Comunidad, que es una empresa dedicada a una actividad puramente económica quedase en las manos exclusivamente del pequeño agricultor con intereses claramente distintos. Para tomar las grandes decisiones o cambiar los Estatutos había que contar con 2/3 de los votos, por lo que era imprescindible un acuerdo de consenso.

A finales de 1954 la CHG aprueba el expediente de la Constitución de la Comunidad de Mínima, quedando pendiente del cambio pedido en el Reglamento del Jurado de Riegos, que se acepta por la Comunidad el modelo Oficial. La Comunidad se aprueba con una concesión de 5.000 l/seg para regar, la zona Tres (que hasta entonces regaba desde Mármol y desde el Canal de Casa Riera), Veta la Mora, Príncipe de Gales, Punta del Este, Mª Cristina y Caneli, con un total de 1.652 has. En la foto que vemos a continuación del ´56 ya podemos apreciar que se está regando casi tidi el Toruó, El Metalico y la Vuelta de la Arena, aunque quedan grandes superficies en el interior de la zona regada que no se sembraron hasta años más tarde por ser lucios con un alto grado de salinidad.

La comunidad de Minima regaba en 1956 aproximadmente todo lo que está en el interior de las cuadrículas en color rosa. Sigue faltando la parte de Calonge y Reina Victoria que no aparece por debajo de la linea amarilla de la comunidad de Queipo.



Sin embargo, mi padre ya había comprado en el ´53 y realizó su primera siembra en el 54 en la finca del Toruño que se regó también el año anterior, 1953, una parte de arroz y otra de algodón. Es más se había puesto en marcha el mayor proyecto de transformación, en un solo año, el del Toruño con 1.000 has nuevas, sin la concesión de aguas. Sé que no teníamos concesión porque mi padre denunció el contrato por falsedad documental, ya que él había comprado tierras con coto arrocero y concesión de agua, lo que era falso. Resultó que el ´54 ya fue un año problemático de salinidad, por lo que me temo que mi padre dudaría mucho de haber relizado una buena inversión con sus magros ahorros y estaría viendo la posibilidad de recuperar su dinero y regresar a Sueca.  El vendedor tuvo la suerte de que unos días antes de la sentencia se habían concedido ambas cosas y “la broma” le costó a mi padre una hipoteca que hemos estado pagando muchos años. Seguro que el vendedor, un tal Cuesta, vecino de Valencia capital, también habría comprado en esas condiciones y así las revendió con buenas ganancias. Pero esto ùltimo, es pura especulación por parte mía.

Además de utilizar para riego las aguas provenientes del río habia bombas de apoyo, Ermita y la del Toruño y otras de reelevación para regar los finales de riego, ésta intalada antes de los Tres Puentes y otra en la Vuelta de la Arena.  

La Comunidad de Mínima sigue aumentando la superficie regada, hasta llegar a una superficie total de algo más de 6.000 has manteniendo una perfecta sintonía, de R.Beca --Agropecuaria --Cooperativa Arrocera del Sur, para la incorporación de nuevas tierras. Asi continúa hasta 1975, cuando, Juan Grau, Cabrera y Jerónimo Borrego, apoyados por gran cantidad de pequeños agricultores y capataces que quería acceder a un trozo de tierra, los líderes de la Cooperativa la Ermita, provocan la ruptura del sistema hegemónico utilizado por los anteriores "capitostes". Esta es una larga, intrincada y desagradable historia a la que dedicaré capítulo aparte con el nombre de Comunidad de Regantes de la Ermita, que contaremos a continuación

Comunidad de Regantes de Queipo de Llano.


La primera casa de bombas para regar la actual zona de “Queipo”  se instala en el Brazo de Los Jerónimos en 1938 para regar 900 has en el entorno de lo que más tarde sería el nominado, por Rafael Beca, el Poblado de Queipo de Llano. La primera y segunda bomba la hemos visto en el apartado de los riegos anteriores alas comunidades de Regantes. Pero la historia de la actual comunidad se inicia tras la compra por parte de la Fundación Queipo de Llano de una gran superficie de tierra que, según mis cálculos, debe rondar las 500 has.

Durante la guerra civil española  “el pueblo” de Sevilla, capitaneado por el Ayuntamiento, realiza una suscripción popular para regalarle al General Queipo una isleta que existe en el Guadalquivir tras la Corta de Los Jerónimos. El general rechaza la donación a título personal pero crea una Fundación que (según algunos) vende esa isleta y compra tierras en lo que más tarde será la Comunidad homónima. Otra versión es que directamente el dinero se invierte en la compra de las actuales tierras de La Fundación y decide darlas en arrendamiento vitalicio, incluso transmisible en herencia, a los colonos que considera pertinentes  y en este caso son colonos de los más diversos rincones de Andalucía, a tenor de los que personalmente conozco y en cuya elección el ser valenciano y arrocero no le daba ventajas sobre otros que estuvieron castigados por la República por el hecho de no compartir su filosofía. 

Por otra parte, el empuje de la nueva Fundación, la entrada de Agropecuaria del Guadalquivir que había aumentando sus inversiones en las tierras arroceras de las Marismas debido a los problemas que la familia Bemberg estaba teniendo con el Gobierno Argentino y las tierras que R. Beca o Agropecuaria había vendido a nuevos colonos, preferentemente valencianos, imprimen a partir de 1945 un fuerte empuje para cultivar las tierras y colonizar las lindantes. Caneli se regará primero desde ésta Comunidad y más tarde se traspasará su abastecimiento al canal de la Comunidad de Minima.

A pesar de la gran cantidad de colonos, propietarios o arrendatarios, no es hasta 1953 cuando la Compañía decide poner en marcha la constitución de la Comunidad. Como R. Beca ya estaría en discordancia con el Ayuntamiento de Puebla, en lugar de convocar el alcalde de Puebla, utiliza a la Hermandad de Labradores y Ganaderos con el fin de reunir a los regantes propietarios y formar una “constituyente” que preparase el Proyecto de Estatutos. Esta Comisión quedó formada por:
           - R. Beca, cuyo representante sería Pedro Beca, hijo de R. Beca, que hacía ya muchos años que              se encargaba de todas las operaciones y negociaciones.
- Agropecuaria del Guadalquivir, representada por Rodrigo García Muñoz que como podemos comprobar estaba afianzando su poder en el control de las comunidades, para dar el gran salto cualitativo para el control de la venta de tierras a través de la Sociedad Cooperativa Arrocera del Sur. 
             - Enrique Font, valenciano y propietario.

Tras un año de debates se aprueban en la Asamblea General los Reglamentos de la Comunidad que son enviados a la CHG. Un año más tarde son aprobados con la salvedad (sic, G.Arteaga) de que debe eliminarse el Art. 75 donde se "reseña la incorporación de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos de la Puebla del Río" ?Alguien se puede tragar que con tanto abogado no sabían que la Hermandad no era un regante¿ y sin embargo a los regantes, que podían, se los quitaban de la asamblea para que no diesen la lata, ni con su voto ni con su voz, que sólo se elevaba en la calle para protestar. Con esta maniobra se alargaba otro año más "el control de la Comunidad por los grandes sin poder ser controlados por los pequeños regantes "


Aquí repetimos la foto donde queda enmarcada en amarillo lo que es la comunidad de Queipo de Llano como era aproximadamente en el ´55 cuando queda legalmente constituida.
Poco después se le añade el riego de Caneli, el pago que limita por su parte Sur, pero al llegar suficiente agua por el canal de Poniente se cambia el riego de Caneli a la Comunidad de Mínima, ya que la calidad del agua era mejor de forma signidicativa, en cuanto a menor salinidad.

El pasado 12-12-14, Maribel Olivares subió en facebook la foto de un mapa, elaborado por su sobrino Fran Olivares,  donde se ven las Islas Mayor, Menor y Minima. En ella se ve sombreado en verde oscutro la parte ganadera de La Veta de la Palma, de los Bemberg (Agropecuaria del gGadalquivir) y en verde claro la parte destinada a riego de arrozal, también propiedad de la misma familia. Los cuatro post del blog La Isla del Arroz Presente y Pasado, junto con el plano son imprescindibles para entrender los movimientos de la puestas en riego de los años ´50-´60 donde se incorporaban a los nuevos regadíos las tierras de R. Beca y Cía y las de Agropecuaria del Guadalquivir.

La parte sombreada en verde pertenece al territorio propiedad de los Bemberg tras la partición de Ismagsa en 1942

Las personas claves en toda estas negociaciones para las nuevas puestas en riego y facilitar el acceso a los agricultores fueron Pedro Beca y más tarde los dos secretarios de la Cooperativa Arrocera del Sur y las Comunidades.

Rodrigo García Muñoz, artífice de todo este entramado societario para la ampliación de la zona regable y venta de las tierras,  dando a los agricultores la posibilidad de comprar tierras con sus propios avales a través de la Cooperativa Arrocera del Sur,  fallece en un accidente de tráfico (en la Nacional de Sevilla a Córdoba. Recuerdo este dato porque mi padre me señaló el sitio exacto cuando pasábamos camino de Valencia en una doble curva realizada para cruzar la vía del tren), cuando iba a realizar una gestión al Banco de Crédito Agrícola para una nueva Operación. 

Tras su muerte,  Celestino Fernández Ortiz,  lo sustituye en sus cargos cerrando el círculo del "control absoluto” de todo el sector arrocero sevillano, asumiendo los cargos más importantes del mismo: Secretario de las Tres Grandes Comunidades de la margen derecha, Secretario de la Cooperativa Arrocera del Sur, Secretario de la Caja Rural de Sevilla, representante de las tres comunidades en la CHG, Secretario de FASSE de la Zona Sur, abogado, periodista y persona de un reconocido prestigio y poder político. 
















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