lunes, 17 de junio de 2013

DEL ARROZ AMARGO ( 8 ) EL TAPÓN SALINO Y LOS PROBLEMAS DE RIEGOS DEL ARROZAL. ( ´54 - ´84)



 EL TAPÓN SALINO Y LOS PROBLEMAS DE LOS RIEGOS DEL ARROZAL. (´54 -´84)

En los dos próximos capítulos voy a explicar los problemas de riegos que teníamos desde el ´54 al ´84 en el 1º y desde el 81 al 2013 en el 2º . En el 2º post retorno del ´85  al ´81 porque en ese  capítulo además de los problemas evidents de la salinidad entro a cuantificar los daños que ha causado al sector la desidia de las Administraciones y el atropello a nuestro derecho en el uso del agua por razones políticas, ya que las ampliaciones de riego convenientes y necesarias en la cuenca debían de estar supeditadas a tener las reservas adecuadas. Lo mismo podría ocurrir con el dragdo del río si se realiza antes que se pongan los medios necesarios, -la modernización del riego del sector arrocer-, para que esta mejora de la navegación no sea a costa de  la ruina del sector arrocero.


Representación gráfica de " el tapón salino del Guadalquivir".

En todos los estuarios se produce la mezcla de agua dulce con la salada  y en el nuestro esa parte de mezcla que va oscilando hacia arriba y abajo en función de las aportaciones del agua dulce y de las mareas, le llamamos Tapón Salino.
Hemos tomado el plano del estuario y hemos marcado una serie de puntos para facilitarnos la explicación del funcionamiento del tapón.
Cuando se ve un punto es indicativo de que en ese lugar se mediría un gramo de sal por litro. Cuando hay dos juntos equivaldrían a dos gr/l de sal y así sucesivamente. Esta representación que empieza con un gr/l  a la altura de Coria del Río, primera toma de agua para el arroz, tiene una correspondencia de tres gr/l a la altura de la última toma, en Cotos Regables. Aunque es una representación teórica, podría fácilmente corresponder a una situación real del tapón salino durante la marea alta en un año de escasez de agua, cuando el riego del arroz hay que vigilarlo con cuidado, -pues la aportación de agua dulce por Alcalá es insuficiente-, pero aún con esta situación peligrosa puede llevarse el cultivo a buen fin, siempre que en marea baja "el tapón salino" baje lo suficiente para que la última toma no sobrepase  del 1.5/gr/l. 
Es decir cuando baja la marea, el río desagua en el mar mientras el nivel de éste es más bajo y se lo permite. Toda la linea de puntos se irá desplazando hacia la desembocadura y los tres puntos que vemos en el centro  del estuario (que indican 3 gr/l) bajarían hasta cerca de la desembocadura, quedando la última toma, la más cercana al mar, entre 1 y 1.5 gr/l.
 Cuando va subiendo la marea y se nivela la altura del  río con el mar, primero se parará el desagüe e irán subiendo de nivel, mar y río a la par, pero pronto la subida del mar será más rápida que la del río y empezará la penetración del agua salada. Cuando llueve mucho y hay una gran aportación de agua desde la Presa de Alcalá el río estará más alto de nivel y traerá más agua para suplementar la subida del mar por lo que la penetración de sal será baja o inexistente, en cambio durante la época de riegos, que las bombas extraen agua del río, si ésta no es repuesta a través de la Presa, bajará el nivel del río con el agua extraída y tendrá que ser rellena por la aportación de agua marina por lo que "el tapón salino" irá subiendo paulatinamente hacia arriba del estuario.


Vista del embarcadero de Coria desde la desembocadura del río Pudio.

Esta preciosa foto de José Manuel Calvo Pastor, -al que admiro como fotógrafo del Guadalquivir-, nos muestra el estuario a la altura de Coria del Río en el punto de la desembocadura del Río Pudio.
Las oscilaciones de altura del río, en este punto normalmente son superiores a un metro y en estos últimos años la velocidad del río, en este punto y por el centro de la ría, tan al subir como al bajar es equivalente a la velocidad de una persona caminando rápido, entre 4 y 5 km/hora, .
Cuando el agua salada va subiendo, toma el centro de la canal y como es más pesada que la dulce va penetrando en forma de cuña propiciando con ello la mezcla con la dulce. Más tarde el río ya se moverás en toda su anchura, pero realmente el gran movimiento de agua tiene lugar por el centro del río. Esa es la razón por la que temo que la variación de salinidad con el dragado, que Puerto de Sevilla, fija en 0.1 gr/l yo digo que es muy difícil de calcular, ya que para poder medir la variación, tendremos que conocer las mareas, el agua que pasa por la presa, las tomas del arrozal que estén en marcha, la evaporación media de esos días, el estado fenológico del arroz para calcular evapo-transpiración, las tomas clandestinas de los algodones o de los pozos situados junto al río y algunos otros puntos que olvido. De todas formas decir que subiría 0.1gr/l ó 2 gr/l es una afirmación gratuita si no va acompañada de la explicación que enmarque las circunstancias y el lugar de medición.
Según mis cálculos, no matemáticos, -como  tampoco lo eran los 10 m3/seg que se pierden hasta ahora  (antes de quitar la Barra de Sanlúcar) por su mezcla con el agua salada-, y que empecé a utilizar en el 82 y después todo el mundo  daba por válidos, sinceramente pienso que, tras el dragado del río, van a tener que desembalsar del orden de 20 m3 en Alcalá para mantener el tapón salino en las mismas cotas de salinidad y altura que ahora mantenemos con 10 m3.
Los argumentos y las medidas utilizadas para realizar este cálculo se explican en el capítulo anterior del Dragado del Estuario del Guadalquivir.



Esta preciosa puesta de sol tomada frente a Coria con el río en Marea baja.

Esta es la imagen de una marea baja donde quedan al descubierto los restos de embarcaderos antiguos, cuyas plataformas hace decenios que desaparecieron pero los trancos de sujeción, casi siempre sumergidos tienen una larga vida.
La diferencia entre marea alta y baja en Coria es superior al metro de altura, sin contar las cotas máximas tanto altas como bajas y se observan perfectamente y a diario en el embarcadero.
En un año normal de desembalse de agua en esta situación de marea baja la salinidad de este punto estará alrededor de 0.5 gr/l, en situaciones anormales como el ´83 y reiterativamente varios años más, despues de esa fecha, la salinidad en este punto ha sobrepasado el 1.5 gr/l en marea baja y en algunos momentos más de los 2 gr/l.


PROBLEMAS DE RIEGO EN EL ARROZAL DE LAS MARISMAS DEL GUADALQUIVIR

Seguramente mi primer contacto con los problemas del agua salada, para el riego del arroz, ocurrió a finales Julio de 1954. Aquel era el primer año que sembrábamos arroz en las marismas y yo cumplía 10 años. Alrededor del día de San Juan se producen las mareas más altas del año y es el momento en el que el arroz está preñado y se encuentra más débil. Recuerdo perfectamente una clara noche de luna llena cuando mi padre me llevó a la válvula de entrada de la primera fila del Toruño, que entonces estaba justo al lado de la carretera homónima. Nos situamos a unos metros de la entrada, donde el agua yo se serena de las turbulencias causadas por velocidad que toma al pasar por la válvula, y allí, mi padre, con la mano, elevaba el agua por encima de la altura de los ojos y la dejaba caer lentamente teniendo, como fondo, la luz de la luna. Curiosamente las partículas de sal, -cloruro sódico-, deben de formar moléculas compactas y cristalizadas, ya que se veían brillar en medio del agua que se escurría entre sus dedos. No era, ni es, un método muy científico pero si había muchas “estrellitas brillantes", en el agua que caía,  mi padre se iba y cerraba la válvula de entrada a la parcela.
Con posterioridad he comparado los rendimientos de cada año, en kilos por hectárea, y he podido ver que ese año tuvo una merma en el promedio de la zona cercano a los 1000 kg/ha. Aunque para mi no son de total fiabilidad los datos que manejaba la FAAE, porque el agricultor siempre ha encontrado razones de peso, - por supervivencia generalmente-, para declarar lo que más le conviene en cada momento. Cuando  no era por  la cantidad que debía entregarle al dueño como renta o parte de pago, era por el estraperlo, por no entregar todo a la cooperativa o por eludir el control del fisco,  el caso es que los datos hay que ponerlos en cuarentena.   Pero a pesar de todo ello es fácil de encontrar los años de problemas de salinidad por los ciclos de merma en el promedio de las cosechas.
Así mientras en el ´54 la media fue de 5-000 kg/ha, en los dos siguientes año, ésta pasa de los 6.500 kg/ha volviendo el ´57, ´58 y ´59 a bajar de los 6.000. Aquí entran otras variantes a tener en cuenta y corresponden a las nuevas variedades, la progresiva desalinización de las tierras y las mejoras de los sistemas de cultivo con un control más  efectivo de plagas hacen que nuestras tierras suban una media de producción entre 500 y 750 kg/ha por cada nueva década, lo que nos a llevado a elevar la  producción media de los 6,000 kg/ha de los ´50  de la primera década a los 10.000 kg/ha que hemos podido recolectar estos dos años  2.012 y 2.013.
Aunque la progresión no es aritmética y estas cifras hay que mirarlas en un contexto de promedios generales, de no ser por las grandes pérdidas causadas por la falta de agua buena si se hubiese visto cómo ha ido aumentando el rendimiento medio.
Volviendo a los ´60, -cuando la construcción de los embalses permitían una disponibilidad de agua igual o superior a la demanda,  podemos ver unas producciones entre los 6.500 y 7000 kg/ha y en parte se deben a las nuevas semillas de la estación arrocera de Sueca de grano redondo, perlado y cristalino y especialmente a la única época, de la historia, en la que ha funcionado correctamente el sistema de regulación de embalses de Guadalquivir que según la misma CHG desaparece en 1979, sin embargo las producciones medias de los ´70 son inferiores a las de la década anterior a pesar de tener las mismas variedades y algunas nuevas como el Girona que demostró un potencial productivo importante.
Y es que en los ´70 ya empezamos a sentir la dentellada de la sequía que si bien permitía llegar con la cosecha de toda la superficie hasta final de cultivo la merma en la producción era evidente. Nuestro objetivos entonces estaban en producir cien sacos por ha que equivalían a 7500 kg/ha lo que realmente conseguíamos muchísimos agricultores.
Fueron unos años duros por los enfrentamientos fratricidas por la nueva puesta en riego de la Ermita que venía en un momento ya de por sí difícil por los problemas de riego. Las razones, con sus pros y contras ya entraremos con detalle cuando contemos la historia de la Ermita-Cantarita.
Esas nuevas tierras incorporadas al cultivo, con enormes problemas de riego más las mermas causadas por la baja calidad del agua en general, hacen que los rendimientos de los ´70 sean inferiores a la década anterior, siendo una realidad la mejora en el cultivo y el aumento parcial de la producción en los sitios buenos y con agua buena.
A partir de los ´80 el desastre es inconmensurable. desde 1979 había empezado la Mesa de la Sequía, con ayudas a la agricultura, ya que ésta afectaba a toda España. Sin embargo como los embalses tenían algunas reservas al arroz se le vuelve especialmente nefasta a partir de 1.982

Salinidad del agua de Ermita en 1982 












Este documento, interno de la comunidad de la Ermita, preparado por Rafael Angel Grau,- mi gran amigo y maestro en los temas de agua y que ya no está entre nosotros-, se refiere a la salinidad tomada en dos puntos clave: el primero en la toma principal de la casa de bombas, el Brazo de los Jerónimos y el segundo en el Puente de San Ramón, donde a se han mezclado ya las aguas elevadas por la bomba de re-elevación de "Zabala".
En la primera columna (Brazo de los Jerónimos) podemos ver la salinidad del agua de desagüe de las tierras de la Comunidad de Mínima, la de Escobar y la del Poblado. La salinidad de salida de los campos nos da idea de la media de la salinidad de entrada y vemos de inicio el problema de riegos que sufrimos ese año, que nos obligarían a llenar sin soltar agua en Alcalá.
La fecha primera indica el día de inicio de los riegos de la  Comunidad de Ermita esa campaña, el 10 de Mayo, y una salinidad de 1.4 gr/l a 1.6 gr/l en los desagües de esas comunidades de los diez primeros días quiere decir que la comunidad de Mínima empezó a regar con una salinidad de 1 gr/l en marea baja y cerca de 2 gr/l en marea alta, ya que cuando se empiezan los riegos no tenemos la posibilidad de parar en marea alta ya que entonces el nivel de altura necesario de los canales no llegaría en los finales de riego.
Seguramente ese año tampoco soltaron agua por la presa de Alcalá para el llenado con lo que la salinidad subió rápidamente al sacar más agua del rió que las aportaciones desde le presa. Aclaro que durante el llenado las tablas tardan varios días en llenarse y por lo tanto no hay desagüe que compense la enorme elevación de aguas del río. Vemos la subida progresiva de la salinidad que llega a su cúspide el 4 de Junio con 2.07 gr/l. El no soltar agua por la presa de Alcalá, en los años de escasez de agua,   es un enorme error en la correcta utilización  de caudales ya que sube la salinidad a una velocidad endiablada y ya no se estabiliza hasta que no se suelta toda el agua que se ha ahorrado. En este caso no se arregló hasta una fuerte tormenta, -gracias a la cual se salvó una parte de la cosecha-, el día 27 de Agosto. Sin ella dudo mucho que la mitad sur de la isla hubiese cosechado un promedio de 3000 kg/ha.
También podemos observar que la Ermita regó a unos 2 gr/l desde el inicio de los riegos ya que el agua que re elevamos en la bomba toma de "Zabala" daba como resultado una subida de 0.4 ò 0.5 gr/l a la que provenía del Brazo de los Jerónimos.
Todo esto significó que en las comunidades que riegan al Norte de Mínima el promedio de salinidad del año estaría por debajo de 1.5 gr/l con lo que la cosecha se resintió, pero fue admisible. Las comunidades del centro de la zona estuvieron regando con un promedio cercano a los 2 gr/l con lo que las tierras que estaban ya muy lavadas tuvieron unas mermas de un 20% e igual ocurrió en las tierras más desaladas de Ermita, como el "Coto de los Patos", en cambo la mayoría situada en el centro de esa Comunidad tuvo unas mermas del 50 % y las tierras de Cantarita de recién puesta en riego en algunos casos no llegaron a segarse.
Por esas razones es imposible vaticinar qué resultados vamos a tener con una salinidad concreta. Variará su resultado en función de varios parámetros que van desde la calidad de las tierras y su desalinización hasta los cuidados culturales. De todas formas, repito que, sin aquella providencial tormenta, que nos dejó 70 l/m2 en la zona arrocera y desaló el agua de las tablas y bajó el tapón salino, seguramente sólo hubiese obtenido algo de cosecha la parte alta de las marismas.
A partir de ese año y hasta el 96, -que nos salvaron las siembras del año las copiosas lluvias de Primavera, ya que los embalses estaban vacíos y en Enero cuando vine de Paraguay y vi la situación, pensaba que ese año tampoco sembrábamos-, pasamos los catorce años más desastrosos del riego del arrozal de su historia y que Dios y la Administración no quieran que se repitan. Porque no fue la sequía de la cuenca, que es cíclica y previsible a groso modo, el grave problema fue la sequía de neuronas en la cabeza de algunos políticos como le dije a Juan Saura, -al que tengo en alta estima-, en un coloquio que mantuvimos en directo en TVE, Telesur. Y conste que no culpaba a la dirección o policía de aguas de la CHG, culpaba la enorme expansión de las nuevas puestas en riego antes de que los embalses que debían servirlas estuvieran terminados. Aquí en Andalucía repartía agua hasta el botones de la Junta y se sumaban los planes estatales a los autonómicos y a los intereses partidistas de los "politiquillos" de turno.
Durante esa época estuvimos soportando los atropellos que causó la Reforma Agraria, que como le comenté más de una vez al Consejero, Miguel Manaute, estaba vistiendo a unos robándole la camisa a otros y entre estos últimos estábamos los arroceros.
En medio de esta nefasta perspectiva realicé un trabajo sobre la situación de la cuenca, en relación a su balance hidrológico, que titulé PLAN DE EMERGENCIA DEL GUADALQUIVIR... y que presenté al Premio Agrícola-Ganadero del Banco del Santander, dotado con un Millón de pesetas y que tuve la suerte que fuera premiado.
En teoría el Banco debía haber publicado el trabajo, pero por motivos que no vienen al caso, no se hizo, pero la CHG sí lo conocía y sabía que yo llevaba razón cuando afirmaba que la cuenca tenía un déficit de 400/ 500 Hm3 y aquí subo unas páginas escaneadas donde demostraba la existencia de ese déficit y  aseguraba lo que nos iba a ocurrir en la cuenca sin esperar nunca que los resultados fueran tan graves.
Si a alguien le quedaban dudas de que se había repartido más agua de la que teníamos los siguientes 14 años dejaron muy claro que mi trabajo tenía los datos correctos y que los riegos, desde el ´82 al ´95,  tuvieron una dotación en función del agua que previamente se recogía cada campaña de riegos
En el año 83, por desgracia tenía más tiempo libre ya que no sembramos y en ese estado de desasosiego, rabia y descontento me puse a escribir este "libro" donde denunciaba el atropello que se estaba cometiendo con los regantes de la cuenca y especialmente con los arroceros que somos el final del río donde llega el agua que nos envían, menos la que se pierde en el camino.
En la primera parte del libro, en el  capítulo segundo, explico el Balance Hidrológico, de aportación media a los embalses y la demanda prevista para los riegos existentes, más  los que pusieron en riego durante esos años de sequía.
Las páginas escaneadas que siguen pertenecen al trabajo donde dejo muy claro el atropello que se cometió con el sector. Os ruego perdonéis el escaneado tan irregular que es causa de mi inexperiencia en el manejo del escáner al intentar ampliar las letras , dividiendo el folio por la mitad, para facilitar la lectura.

Aquí en este párrafo dejamos muy claro que "ha desaparecido la capacidad actual de Regulación ínter-anual"  y que a partir de ahora sólo regaremos en función del agua que cada año recuperen los embalses. Y realmente así ha ocurrido desde el ´82 al ´96, catorce terrible años que estuvieron muy cerca de llevar al arrozal a la quiebra total y yo insisto en que no fue causa de la sequía si no de la imprevisión y la falta de responsabilidad, ética, moral y política, puesto que se llevó a cabo una política partidista y de compra de voluntades que todavía está funcionando.


El año hidrológico empieza en Octubre, normalmente cundo inicia la temporada de lluvias y finaliza en Septiembre del siguiente año, por lo que tenemos que tener en cuenta que el año 81/82 pertenece a la cosecha del año ´82. Como estábamos inmersos en un ciclo climatológicamente muy seco, que inicia en el ´79  y que las reservas llegan hasta el ´81.
Cuando llega la campaña de riegos del ´82, en el arroz empiezan los problemas antes de la siembra, ya que las escorrentías del río son inexistentes y las pocas que hay se quedan en el camino. Es más en esas circunstancias la CHG tendrá que iniciar su campaña de riegos en Febrero o Marzo con riegos de apoyo a los cereales de invierno, sembrados como segunda cosecha, en tierras de riego.
A pesar de todo en el ´82 se permite la siembra de todo el sector arrocero, con 26.000 has, con una dotación en la presa de Alcalá superior a los 20 m3 segundo. Pero si revisamos el cuadro de salinidad de Ermita, (que hemos subido un poco más arriba) en la toma del Brazo de los Jerónimos, apreciamos que la salinidad sobrepasa los 2 gr/l antes que finalice el llenado de toda la superficie, de la Comunidad, que se realiza durante todo el mes de Abril.  Y esa salinidad, con pequeñas oscilaciones no nos abandonó hasta las lluvias de Agosto. 
Con dos gramos constantes la mayor parte de las tierras de la Isla no llegan a granar el arroz, sin embargo durante esos episodios de salinización de las aguas del río las comunidades suelen evitar, en lo posible los riegos en marea alta y aumentan los caudales por hectárea todo lo posible a fin de evitar una rápida  concentración a causa de la evaporación.
En el año ´83 cuando se reunió la Comisión de Desembalses y repartieron las dotaciones para los distintos sectores, al arroz, no le tocaba agua  ni para mantener el "tapón salino" sin sembrar una sola ha. Por esa razón la CHG decidió que puesto que no podía garantizar los riegos de la zona arrocera no soltaría agua por la presa de Alcalá. Solamente soltaron el caudal ecológico  y realmente la salinidad fue subiendo a unos límites que ni siquiera en la parte Norte de Isla Mayor, en Puebla y Coria, se salvaron las pocas hectáreas que se sembraron.





En el año ´84 cambió nuevamente el ciclo climatológico y durante cinco años pudimos regar,  con más o menos penurias.
Ese año (1.983) sin sembrar, cuya agua se utilizó para aliviar fuertemente algunos cultivos, era un activo que utilizábamos cada campaña para solicitar que se atendiera la zona arrocera aunque fuera haciendo un pequeño sacrificio de los demás. Y realmente se nos tuvo miramiento.
Pero aquellos dos terribles años  de sequía  ´82 y ´83 hicieron cambiar algunos hábitos de riego a partir de ese momento. Las dotaciones máximas bajaron a 8.000 m3/ha y años más tarde se han estabilizado en los 6.000 m3 ha, que es la medida que ha podido hacer volver a la cuenca a un estado aceptable de estabilidad hidrológica. Se prohibieron los riegos para segundas cosechas, se obligó a revisar las conducciones de agua, ya que se perdía mucha agua en los grandes canales de riego, y al sector arrocero, como norma, se le estableció unos turnos de riegos por comunidades, entre cuatro y cinco días de riego semanales, -en función del agua disponible-. Esta medida realmente no ahorra agua en la cuenca, lo que sí es muy importante el beneficio que reciben los regantes de las casas de bombas más al Sur, pues al parar las de la parte alta el tapón salino se desplaza hacia el sur pudiendo tomar el agua con menos salinidad.



Realmente creo que la "cultura del uso del Agua en los regadíos" ha sido más importante para estabilizar el Balance Hidrológico de la cuenca que la construcción de los nuevos embalse que estaban previstos y que se construyeron a su debido tiempo. Pero también las nuevas puesta en riego se fueron realizando según lo previsto y como entramos en un ciclo húmedo no tuvimos problemas serios de riego hasta el ´89.
      Pero continuábamos con el déficit de los 400/500 hm3 en el balance de regulación, sólo en la parte que afectaba la Regulación General y que seguíamos castigados a no poder regar en cuanto finalizase el ciclo lluvioso.




Los problemas de riego que se nos planteaban a partir del ´89 , más la nueva espada de Damocles que se ciñe sobre el sector arrocero, el dragado del Guadalquivir, y las posibles soluciones que plantea el sector arrocero las veremos en el próximo capítulo.

jueves, 6 de junio de 2013

DEL ARROZ AMARGO ( 7 ) DRAGADO DEL GUADALQUIVIR



EL DRAGADO DEL ESTUARIO DEL GUADALQUIVIR

En los próximos capítulos voy a plantear los problemas que tiene el sector arrocero con el agua de riego y con su vecino Parque Nacional de Doñana.
Primero explicaremos, al lector neófito,  cómo es el nuestro estuario desde un punto de vista didáctico y sin profundizar en la conveniencia o no de las acciones que el Puerto de Sevilla quiere tomar, aunque confieso que siendo arrocero no voy a intentar ser totalmente objetivo, pero si voy a exponer otros puntos de vista distinto del mío.
En épocas pasadas, recientes, nos expoliaron de nuestra agua de riego para cubrir otros sectores, que también tienen derecho a regar, pero cuando tengan sus reservas de agua, no regar a costa de quitarnos el agua que nos pertenece por antigüedad y prelación en el tiempo de nuestra concesión de agua.
Ahora con el dragado del río van a variar, profundamente, el "estado" del estuario necesitándose el doble de agua para mantener el tapón salino. Agua que se contabiliza con cargo al arroz, "injustamente", y que nos va a acarrear serios problemas de riego, a no ser que se le de una solución alternativa, previa al dragado.


Estuario del Guadalquivir.

El Estuario del Guadalquivir es la parte final del río y llega hasta donde afecta la influencia mareal. Como cualquier otro estuario esa parte del río mantiene una constante mezcla de agua dulce con la salada como consecuencia de la invasión del mar en el estuario a causa de las diferentes alturas causadas por las mareas. Las rápidas corrientes de esos ríos mantienen el cauce ancho y profundo pues la velocidad de salida arrastra los sedimentos al mar. En nuestro río las diferencias de altura de la pleamar y la bajamar no son especialmente grandes, unos dos metros,  comparadas con algunas que llegan hasta los dieciocho metros. En nuestro caso los vientos alisios provocaron el arrastre de una gran cantidad de arena que formó una barra en la desembocadura, cerrando el Golfo Tartéssico  hasta  Sanlúcar de Barrameda, donde el río ha mantenido siempre un paso abierto por el que vierte sus aguas al mar y éste le revierte agua salada durante los pleamares.
El estuario del Guadalquivir llega hasta Sevilla y se mantiene navegable a lo largo de sus 86 km.
El río ha sido navegable durante toda la historia conocida y anteriormente era mucho más ancho y profundo hasta que los vientos alisios cerraron el Golfo, ya en épocas históricas, y se fue colmatando todo lo que fue primero el Golfo y  con posterioridad el Lago Tharsis. Para ampliar esta información ver el capítulo 1º  DEL ARROZ AMARGO.



Compuertas de regulación de Alcalá del Río.


Aunque en el apartado anterior hemos dejado constancia que el estuario solamente llega hasta Sevilla, para nosotros, los agricultores de las Marismas y del Bajo Guadalquivir, es de vital importancia esta represa de regulación puesto que aquí es donde se distribuye el agua para el Canal de Riego del Bajo Guadalquivir y para la zona arrocera.
Es curioso ver la imagen, donde se aprecian perfectamente las compuertas, ya que en la parte baja de las mismas se ve el suelo del río que no tiene agua, mientras en la parte superior se aprecia un buen caudal.
Si se acometen algunas de las ideas que he visto expuestas en prensa con el dragado y las medidas correctoras os aseguro que en poco tiempo podremos pescar los langostinos de Sanlúcar en la parte baja de esta represa.


Plano General de las dos esclusas. Foto del blog de Juan Antonio Ortega.


El ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, dijo ayer, 4 de Junio de 2013, en el Senado que el dragado del río Guadalquivir «depende exclusivamente de que el promotor del proyecto, la autoridad portuaria de Sevilla, ponga en marcha todas las medidas correctoras exigidas en la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y acredite su cumplimiento y que sólo habrá dragado cuando estén protegidos los márgenes del estuario, no se ataque a Doñana y se permita el desarrollo normal de los cultivos».
A pesar de estas declaraciones vemos en la foto que la esclusa, que sólo se justifica si se lleva a cabo el dragado, lleva ya varios años construida. Aquí se empezó la casa por el tejado.
La pugna entre la Administración Central y la Junta de Andalucía por el control del Guadalquivir y la redacción de su Plan Hidrológico, no sólo no ha terminado sino que seguirá por mucho tiempo enfrentando ambas administraciones a la hora de poner prioridad a las inversiones.
La Junta, que había asumido. por su cuenta y riesgo el control de todas las cuencas de Andalucía excepto la del Guardiana, y se puso a  repartir  concesiones para su Reforma Agraria, quitándole el agua a otros regantes con derechos anteriores y por lo tanto con prioridad en su uso, y que nos llevó a los enormes desastres de los riegos en la década de los ´80 y la primera de los ´90. Así, mientras las Marismas arroceras no regaron el año ´83, ese mismo año con el desprecio más absoluto a nuestro sector. se pusieron en nuevo regadío 10.000 has (creo recordar que eran del Genil-Cabra). Brillante forma de distribuir el agua con justicia. "Hay que dar de beber al sediento que los que tenían agua ya han bebido bastante".
Pero la cuenca del Guadalquivir tiene parte de su territorio en Extremadura y Castilla la Mancha por lo que el Gobierno Central, aplicando la legislación vigente, no tuvo otro remedio que retirarle esa competencia que nunca le había pertenecido y que había usurpado.




División del Guadalquivir en Sevilla.

En esta fotografía se aprecia el lugar donde se une el antiguo cauce del Río, convertido en Puerto de Sevilla, con la desviación del Guadalquivir realizada para evitar los desbordamientos que tanto daño han hecho a Sevilla. 
Para evitar la influencia de las mareas en el nivel de las aguas del puerto, este tiene una esclusa, que vemos en la foto, la antigua, que aísla el puerto del río permitiendo, así, que su nivel sea constante a pesar de las subidas y bajadas de marea cuya influencia llega hasta la capital. Para evitarlo se cerró el río en Chapina por la parte alta y con la esclusa por la parte baja para mantener los niveles. Posteriormente, en la Expo del 92 se abrió de nuevo el cauce antiguo para sanear las aguas del puerto permitiendo que parte del agua pasase por el antiguo cauce regulando su caudal, pero manteniendo la corta de La Cartuja como cauce principal del río tanto en caudales normales como en avenidas.


Nueva esclusa atrvesándola un crucero turístico.

Esta foto del crucero turístico pasando por la Nueva esclusa debe pertenecer a uno de los pocos cruceros que han entrado en Sevilla durante este año de 2013. Esta ha sido una de las razones esgrimidas para justificar la necesidad y las excelencias del dragado ya que a Sevilla le significaría una importante aportación  del turismo de élite que viene en esos cruceros. Sin embargo esto hay que ponerlo en cuarentena, cuando afirman los venecianos, que viven exclusivamente del turismo, que lo que quieren es que les quiten la arribada de barcos turísticos ya que éstos traen a sus viajeros  con  un "todo incluido" y lo que gastan son cuatro euros en souvenirs. Como contrapartida, de las pocas aportaciones al sector turístico, el daño en márgenes e inhalaciones internas es considerable y causa de una gran preocupación de todos los sectores, incluido el turístico.
Más de 600 cruceros hacen cada año escala en Venecia, desembarcando a 1,6 millones de turistas, pero el paso frecuente de estos grandes buques genera cada vez más rechazo social entre los habitantes de la ciudad. De hecho, el ayuntamiento y las compañías navieras ya están estudiando rutas alternativas para que los barcos no se aproximen tanto a los canales históricos. 
El rechazo ciudadano a los cruceros se ha articulado en torno a la plataforma "Comitato No Grandi Navi" (comité no grandes naves), que tiene su propia página en Facebook.
La verdad es que, para mi, las plataformas reivindicativas no son indicativas del interés general, pero en este caso, la sensación que traslada la prensa es que es la mayoría quien considera que los cruceros hacen más daños que beneficios.
Y para mi esto es exactamente lo que ocurriría en el Guadalquivir, ya que dudo muchísimo que los beneficios de algunos restaurantes y de las tiendas de souvenirs compensasen la inversión anual en el mantenimiento de márgenes y limpieza de los fondos del río causados por  los derrumbes de margenes  causados por el oleaje.
El otro argumento importante es el que esgrime la Confederación de Empresarios de Sevilla, que recalca la necesidad de esa ampliación del calado para poder aumentar la capacidad competitiva de Sevilla en las manufacturas. El cambio del transporte fluvial por el terrestre no sólo ahorraría costes sino también sería beneficioso al Medio Ambiente. Por otra parte defienden la creación de 50.000 nuevos puestos de trabajo. ¿?
Qué duda cabe que son razones a tener en cuenta a la hora de evaluar los beneficios económicos del proyecto, pero si es por evitar el transporte terrestre,  porqué no usar las grandes barcazas, como en otro ríos. No se me ocurre otra empresa que dependa más del transporte en su escandallo de costes que Arrocerías Herba, para sus transacciones internacionales y, sin embargo, como tiene también intereses agrícolas no les he escuchado nunca abogar por la  necesidad de que lleguen los grandes barcos a cargar directamente el arroz en San  Juan de Aznalfarache.



Esclusa antigua.

Desde 2001 cuando el Puerto de Sevilla inició el Proyecto de Dragado y las nuevas esclusas, los informes preliminares y el de Impacto Ambiental, no fueron negativos, es más, La Declaración de Impacto Ambiental era favorable pendiente del informe de la Comisión Científica, que tras largo tiempo de debate dictaminó que no se debía de profundizar ni ampliar el cauce sin antes estabilizar los márgenes y mejorar ostensiblemente la salud del propio estuario ya  muy deteriorado, por la turbidez del agua y la contaminación desde distintos agentes.
Pero con aquella  primera Declaración de Impacto Ambiental, el Puerto, - y me imagino que con la complicidad de otras esferas de la Administración, ya que los 170  Millones de Euros no se sacan de un cajón-, se lanzó a la construcción de la esclusa forzando  la próxima aprobación del dragado por la expeditiva manera de "los hechos consumados": Si se habían gastado 170 millones en la esclusa ¿cómo no se iban a autorizar  los treinta restantes para el dragado?  una vez que estaba, además, aprobada ya la subvención del 80% restante por  la UE con la obligatoriedad de que se realizara el dragado antes de finalizar el 2013.
Pero gracias a los patos el arrozal se está salvando, hasta ahora, -pues ese dragado "a lo bestia" hubiese dado un duro golpe que agravaría el ya  serio problema del agua de calidad en los riegos del arrozal-, por causa de la situación de nuestras tomas al borde del cauce y que dependen directamente de la calidad del agua del estuario.


Isla Mayor; Menor y Mínima.

Aquí tenemos la parte central del estuario donde están instaladas todas las tomas de agua para el riego del arroz. La casa de bombas más alejada del mar está situada frente a la barca de Coria del Río, en la Margen Izquierda y la más cercana al mar, también en la misma margen, está un poco más abajo de la desembocadura del Brazo del Este.
Esas treinta y cinco mil has que riegan directamente del Guadalquivir, del Brazo de Pineda, del Brazo de los Jerónimos, del Brazo del Este o de otros canales forman un circuito cerrado con el propio río, a través de los canales de desagüe, quedando fuera de este circuito las tierras que riegan más allá del encauzamiento del Guadiamar.
Esta gran despensa  de las aves del Parque Nacional, es a su vez, la depuradora por decantación de los lodos que lleva el río en suspensión y que crean la turbidez de sus aguas.
Es bastante fácil calcular el lodo que se deposita cada año en las Marismas con un simple operación aritmética. Hace cuarenta años que cultivo una parcela de diez has en el Toruño y cada año hay que retirar de la entrada de agua entre 30 y 50 m3 de tierra, que el agua ha depositado en la hectárea de entrada. Tomando como media 40 metros cúbicos de tierra depositados en la entrada de las 10 has tenemos un depósito de 4 m3 por ha. Calculando unas 20.000 has las que toman directamente de las bombas del Guadalquivir podemos calcular en  80.000 m3 el depósito que se realiza en nuestra tierra arrocera que viene con las aguas elevadas desde el Guadalquivir y que quedarían en el río en el caso de aislar las tomas del arrozal de las agua del cauce.


Veta de la Palma y Parque Nacional de Doñana

Aquí vemos los últimos treinta km del estuario; la mitad lindan con terrenos del Parque Nacional y el resto con Veta de la Palma donde hay instalada una piscifactoría que acoge a una buena parte de todas las aves de Doñana y que es donde yo aconsejo a los visitantes veraniegos que vayan si quieren ver pájaros y los que no estén allí están medrando y comiendo por los arrozales.
Y más nos vale que en verano sequen los lucios de Doñana, especialmente aquellos donde el botulismo es endémico, pues cuando dejan que alguna charca se ponga pestilenta como ocurrió en 1986 y los patos se ponen enfermos, rápidamente le echan la culpa a los pesticidas del arrozal, aunque lo que hayamos tirado sea agua de Lanjarón con Estevia.
Para ampliar conocimientos sobre  la mortandad de patos de Doñana en el ´86 consultar  mi post sobre el tema de ARROZ Y MEDIO AMBIENTE:
http://pepehermano.blogspot.com.es/2012/08/el-arroz-y-el-medio-ambiente.html

En este capítulo defiendo la compatibilidad de los arrozales con los humedales protegidos, puesto que el arroz es complementario y vital para la existencia de esos humedales, sin tener que realizar otras aportaciones económicas importantes, sin tener que cuidar mucho más los lucios para mantenerlos con agua salubre, -bastará con dejarlos totalmente secos-,  y sin tener que complementar con alimentación  externa para mantener la gran cantidad de aves que soporta Doñana y su entorno.


Las Marismas inundadas. Foto de J.A,Ortega.


En esta foto se muestra con todo esplendor la magnificencia del Estuario y pueden apreciarse las Marismas del Guadalquivir de la Margen Izquierda y Derecha y los lucios de Doñana durante una riada bastante normal en las Marismas hasta 1973, cuando se puso en funcionamiento el Iznajar y más tarde el Negratín que son unos perfectos laminadores de las avenidas del Guadalquivir.
En las condiciones que tiene y ha tenido este río a lo largo del siglo XX han bastado 10 m3/seg desembalsados en la presa de Alcalá del Río para mantener la salinidad en unos niveles aceptables para el arrozal y para el Parque Nacional.  Además de esos 10 m3/seg, para mantener el tapón salino, cada año se añade el agua necesaria para cubrir la evaporación y evapo-transpiración de la zona arrocera, en función de la superficie sembrada.  Si se ha sembrado toda la zona arrocera, a los 10 m3 se les han añadido unos 20 ó 25 m3 más y si lo que se ha sembrado es un tercio de la superficie  la cantidad complementaria ha sido de unos 10 m3 .
En el próximo capítulo explicaremos lo que es el llamado "tapón salino" y los problemas arroceros de riego a lo largo de estos últimos cincuenta años.
Pero mientras tanto podemos apuntar que si hasta este momento gastamos 10 m3/seg para mantener el tapón salino en cifras aceptables para el arroz, -teniendo la canal del río una sección de unos 300 m2-, cuando la lamina de ese canal dragado tenga 80 m de ancho por 8 de profundidad y -por lo tanto una sección de 640 m2-, lógicamente la pérdida de agua dulce y la penetración de la salada va a ser de más del doble. Pero esto no es exactamente una ecuación matemática y sólo el tiempo nos va a decir cuál va a ser el gasto de agua de los embalses para poder mantener un calidad de agua similar  a la de ahora que no perjudique al arroz ni al Parque de Doñana


Parque Nacional de Doñana, Preparque y zona de influencia.

Con la incorporación del delta del Ebro y las marisma gallegas, España pasa a ser el segundo país del Mundo con mayor nº de Reservas de la Biosfera.
 En el Mundo existen 621 Reservas de la Biosfera  repartidas en 117 países.
Sólo en España, 2º País del mundo en nº de Reservas, contamos un total de 45.
La superficie total de tierra emergida es de 148,64 Millones de Km2
La superficie total de España es de 0,50 Millones de Km2
Mientra nuestra superficie es el 0.33% del total mundial  el nº de Reservas es del 7.25%
Por otra parte tenemos el humedal más importante de Europa donde este año se han contabilizado ya más de 500.000 aves de 151 especie diferente, algunas de ellas en peligro de extinción, como la focha cornuda, que además de cornuda es una hija de la gran que tiene amargados a cientos de agricultores.
Con el nuevo territorio que propuso la UNESCO de 155.000 has más, de espacio inter-provincial protegido, pasar 30.000 del parque Natural a zona considerada como tampón del entorno de la Reserva Biológica de Doñana,- que cuenta con un núcleo de 55.000 has.-, quedando la zona de  protección en un total de 255.000 has de la cuales las actividades socio-económicas de la comarca quedarían en la zona de  de transición de 155.000 has.
Todo este titánico esfuerzo, en tener y conservar los mejores Parque Naturales del Mundo, ha dado ya sus frutos. Nuestro magníficos Parque Naturales son un gran apoyo para la población del entorno. Y así mientras el País Vasco tiene un 16% de paro, España tiene un 27% , Andalucía disfruta de un 37% de parados, según la Encuesta de Población Activa de Marzo de 2013.
Evidentemente somos los mejores del Mundo Mundial. En estos últimos años hemos provocado "un efecto llamada" que ha terminado con 6.000.000 de habitantes de terceros países, entre ellos buena gente, que ocupa puestos de trabajo hasta ahora despreciados por los nacionales, pero también nos entran otros que no quieren en su país y que nuestra población se "complace" en soportar. Tal vez alguien pueda pensar, que estas afirmaciones son de tinte racista, pero no, todo lo contrario, me preocupa la reacción contraria del pueblo español que ante el tremendo trance, de precariedad en el empleo,  que atraviesa en estos momentos, pueda ser manipulado por facciones racistas y xenófobas.
Mientras, por otra parte, en estos últimos cinco años estamos perdiendo parte de nuestra juventud, que tiene que salir al extranjero a buscar trabajo. Saliendo presumiblemente, los jóvenes más decidios y emprendedores de esta nueva generación, sin lugar a dudas, la mejor preparada profesional y  técnicamente  de la historia de España. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

DEL ARROZ AMARGO ( 6 ) AL AVIÓN, LÁSER Y GPS. Siega, secado y almacenamiento; antes y ahora.


DEL ARROZ AMARGO ( 6 ) AL AVIÓN, LÁSER Y GPS:  Siega, secado y almacenamiento; antes y ahora.


Con este capítulo damos por finalizado el relato sobre la modernización y mecanización del sector arrocero de Sevilla, que se produce durante el pasado siglo y al que nos vemos abocados más por la falta de mano de obra especializada que por el propio deseo del sector. En todo caso si este proceso de cambio cultural no se hubiera producido en esas fechas , más tarde no hubiese podido soportar las tensiones de los precios con una cantidad tan importante en los gastos por mano de obra que nos restaba competitividad tanto en el interior como en el exterior.
Qué mejor introducción a la siega del arroz que este realto de mi querido amigo Angel Boix, - "el mejor segador de arroz de todos los médicos sevillanos y el mejor médico de todos los segadores de arroz" tal y como le gustaba calificarse-, y que como todos sus relatos forman  un cuadro que tiene vida en la mente del lector: 
LA SIEGA
Decía mi madre: el arroz quiere la cabeza en el fuego y los pies en el agua .
Y es así. Pero se cumple más cuando es espeso y el agua está en la sombra. 
Es bonito ver un campo verde, mucha paja esmeralda, limpio de junquillo, eneas, castañuela o colas.
De vez en cuando una temprana espiga que sobresale orgullosa, desafiante, gorda. Escapa al tiempo de las otras que aún están en la caña.
Se dice que el arroz está preñado. Preciosa descripción.
Pero la solitaria espiga, parece que incita a su estudio y apreciación. Esta “bastarda” llama diciendo: aquí estoy, un mes antes, menos riego y menos riesgo de que me pillen las lluvias. (Mi hermano la apartó, parecía esperanzador) No cuajó la idea. No viene al caso.
Ahora cuando el arroz está llenando, se va recostando por el peso, cuando el verde poco a poco se va sustituyendo por el oro. Da gusto entrar en el campo, con cuidado, pisando adecuadamente, como saben los isleños, en busca de las aguerridas “colas” y no dejar ninguna para semilla.
Es el tiempo de mirar a lo lejos, hacia los montes de Morón, a Lebrija, de donde vendrá el viento cuajado de nubes y lluvias. Es tiempo de soñar. De hacer cuentas mentales.
A partir del ocho de septiembre, día de la Virgen de Sales, empezamos a tachar hojas del calendario de los días que faltan para la siega.
Mi padre me decía: todavía no. Aún hay muchos granos verdes. Todavía no.
Yo esperaba ansioso, casi sin dormir, esperando el inicio de una carrera. Angel Boix


Cuadrilla de segadores.

Cuando llegaba la temporada de siega el Puntal y los poblados de Isla Mayor se llenaban de jornaleros de todos los pueblos de las Provincias de Sevilla y Badajoz, principalmente. La temporada de siega y trilla duraba casi dos meses. 
Los primeros arroces estaban buenos para segar a finales de Agosto, pero eran los menos. La gran mayoría de la siega era en el mes de Setiembre y empezó a atrasarse con variedades de ciclo largo como el Girona, pero durante el mes de Octubre tenía que estar finalizada la trilla y el secado pues de lo contrario el agricultor se encontraba ante un problema importante para poder secar el arroz ya que los secaderos que teníamos ,"las eras", eran de tierra compactada, como ya explicaremos más adelante. 
Generalmente los agricultores no tenían prevista la estancia de los temporeros y éstos se quedaban donde podían. Las fondas, pensiones y casas de los amigos no podían acoger ni al 10% de los inmigrantes temporales y los los almacenes, cuadras y almeares de paja eran los grandes hostales de la zona.
Para la comida, al igual que los plantadores, las cuadrillas solían traer con ellas a su cocinero o cocinera que se encargaba de la compra y de tener preparado el rancho a medio día y por las noches. 
Los períodos de descanso eran cuando llovía o regresaban a sus casas ya que mientras estaban aquí lo que pretendían era terminar sus destajos y salir lo antes posible.
En el campo que está realizada la foto, el barro está bastante seco, lo que era normal en aquella época, aunque pronto nos dimos cuenta que quitar el agua un mes antes de la siega, para que se secase el terreno y, poder así, entrar son el carro a sacar las garbas era nocivo para le rendimiento de enteros. Por esa razón casi todo el arroz se segaba con agua en las pisadas; es decir que se atascaba los 15 ó 20 centímetros de labor o el medio metro de algunos lugares que no tenían todavía un suelo firme.
Era un labor tan dura como la plantación aunque el día no era tan largo porque el sol salía más tarde por las mañanas y se ponía antes. Por lo tanto se trabajaban menos horas y la otra pequeña ventaja era que en lugar de andar hacia atrás como en la planta, en la siega, se camina hacia adelante, pero tenía una desventaja. En la planta puedes apoyar el codo izquierdo sobre el pie del mismo lado, casi todo el día, en cambio en la van las dos manos ocupadas, una con el hicino la otra con los piquetes segados por lo que  la tensión de la región lumbar es total durante todo el día y los dolores de riñones eran peores que en la planta. Observar en la foto a los dos primeros segadores que se les ve la faja para proteger los riñones. La diferencia era que te salías de Guatemala para entrar en Guatepeor. 


Precursora de segadora de cereales.


Contábamos en los capítulos anteriores que las primeras cosechadoras de España entraron en las Marismas del Guadalquivir  por el muelle del Mármol, pero nada tienen que ver con las cosechadoras de arroz, que no aparecen hasta los sesenta, como  veremos más adelante.
Esta segadora de cereal, que no sirve para arroz, va tirada de un Férguson "petrolero", que como se puede apreciar lleva unas ruedas de hierro especiales para caminar por el barro. Las delanteras llevan una "cresta" sobre la base de rodadura para que tengan alguna efectividad para controlar los giros del tractor, ya que unas ruedas de caucho, en este caso, con una máquina enganchada en el tiro del tractor y con las ruedas de pinchos traseras irían patinando sobre la superficie del barro y no obedecerían al mando del tractorista cuando intentase girar a dereha o izquierda.  A finales de los cincuenta todavía veíamos algunos Férguson petroleros por la Isla, pero sólo se utilizaban para trabajos en seco ya que eran de muy difícil manejo y de menos fiabilidad.
Eran unos ´"tratos" muy difíciles de manejar. Si no tenías cuidado en la colocación de las manos al volante podías perder el dedo gordo en cualquier tropiezo del tractor con algún terrón gordo o un almorrón. Las direcciones no eran hidráulicas y ese tropiezo hacia que el volante diese un giro al que se le transmitía toda la fuerza del tractor sobre la rueda girada. La velocidad del volante, dando la vuelta el solo, era tan tremenda que si tenías el dedo gordo abrazando el aro del volante y metido entre los radios, ese retroceso te podía destrozar el dedo o por lo menos descoyuntártelo.
Recuerdo, con 13 ó 14 años, una tarde de recolección, intentando dar marcha atrás con el remolque y el tractor Férguson de Monparler. Se me saltaban las lágrimas de rabia, pues era incapaz de girar el volante con el tractor marcha atrás,  cuya tracción aumenta considerablemente el peso del eje delantero. Yo ya sabía manejar marcha atrás el remolque de un eje pero tuve que pedir ayuda porque no tenía la fuerza suficiente para girar el volante mientras el tractor se movía y parado no lo movía ni un centímetro.



Charrasquero: Pepe Hermano

Cuando se segaba la garba ésta quedaba amarrada sobre el agua o  el barro, por lo había que elevarla y dejarla sobre un lugar seco, pues de lo contrario las espigas que tocaban barro o agua se estropeaban rápidamente. Para lograr ese aislamiento podéis observar el trabajo de la foto superior. La garba, de más de un metro de larga está depositada en el barro y yo tengo el pie izquierdo sobre la parte baja de los tallos de las espigas. Con las dos manos tengo bien cogido el "charrasco" un especie de hocino larguísimo, de más de un metro, que no se ve pues está enterrado en la garba y en el barro que hay debajo. En ese momento tiro hacia arriba y hacia atrás cortando los tallos aproximadamente por la mitad. Este trabajo de cortar las garbas necesitaba tres o cuatro movimientos de corte para cada garba que para algunos, más endeblitos, se convertían en 7 u 8.
Junto con el trabajo de fanguear, donde algunos tractorista se volcaron el tractor encima y quedaron muertos y  enterrados en el barro, el trabajo de charrasquero era el que más accidentes graves producía en el arrozal. No tengo ni idea de los pies que quedaron cortados por la mitad hasta llegar a los metatarsianos ni tampoco los trozos de talón que quedaron esparcidos por los campos, pero yo que vi pasar aquel charrasco tan cerca de mi pie apostaría que fueron muchas decenas y todas de heridas de bastante consideración. Con el hocino se perdían muchos dedos y cortes importantes en las piernas, pero la tibia (espinilla) solía detener el avance de los dientes del hocino y la mayoría de los accidentes de la siega se limitaba a un buen corte a media pierna que te obligaba a dejar esa temporada de siega.
Cortar garbas con el charrasco no era mi trabajo habitual, ya que durante la siega, cuando solíamos tener en casa cuadrillas de 20 ó 30 segadores yo tenía que estar de manigero pendiente de que se realizara un trabajo regular y correcto, aunque, siempre que podía, me gustaba ponerme a segar un rato al objeto de animar la cuadrilla o de charlar un rato con alguien de ella, que valiera la pena.
Durante muchos años, -hasta que la edad se lo impidió-, venía a segar un hombre mayor, - que bien podia ser el que se ve en la foto-, de La Puebla de Cazalla, que era de la casta especial de los hombres de campo, que sin estudios son sabios,  cuando hablan sentencian. Continuó viniendo aunque  le iban abandonando sus fuerzas pues se fue haciendo muy mayor. Entonces lo colocaba en la esquina interior de la cuadrilla con lo que él se podía administrar su tajo para no tener que hacer esfuerzos extra con el fin de seguir la cuadrilla y a su lado me gustaba segar y aprender la filosofía de la vida.
Su hijo, creo recordar que le apodaban "el kiki", era un hombretón de 1.90  y más de cien kilos que tenía la fuerza que un rinoceronte  y  nunca estaba en la misma cuadrilla del padre, pues aunque era homosexual y él no lo rechazaba, prefería ir de charrasquero, -que ganaba algo más-, en la cuadrilla de su compañero "el gamba" que era su antítesis física,  en cuanto a peso, fuerza y estatura. Pesaría 50 kilos y mediría 1.60 y era tan delgado que tenía que pasar dos veces por el mismo sitio para hacer sombra. Cuando no estaba su amigo recuerdo que había muchos que lo molestaban con sus bromas pesadas, pero cuando llegaba "el kiki" ya lo querían todos y lo invitaban a un vino como si lo de antes fuera de broma. Que no lo era.


Sacando garbas con los bueyes.


Yo nunca llegué a ver esta imagen de los bueyes sacando garbas, tampoco arando ni realizando otras labores del arrozal, por lo que imagino que son anteriores a mi llegada, aunque yo con diez años y hasta los dieciseis, pasaba todo el verano en el colegio y poco sabía de la generalidad de lo que acontecía en Isla Mayor. Mi campo de visión era muy limitado y es muy posible que en las explotaciones que tenían conexión con la ganadería esta imagen sería habitual hasta pasados los cincuenta.
Y es que precisamente no me imagino a los bueyes, en colleras, andando entre las garbas con los continuos zig-zag que hay que realizar, para pasar entre ellas, por su lentitud y por el enorme espacio necesario para su evoluciones. Esta era una labor para caballos y también para los mulos, más dificiles de manejar pero también más duros y con menos necesidades alimenticias y de atenciones.

Sacando garbas al remolque para transporte a trilladora.

Esta foto  no me revela datos para que pueda datarla con precisión, pero algún detalle me induce a creer que está sacada entre los ´50 y los ´60.  El grupo de peones con el caballo y el mulo están acercando las garbas de arroz desde el interior de la tabla hasta el lugar donde han situado el remolque para cargarlo de arroz, por lo tanto es a partir los ´50.  Junto al camino hay un pequeño dren en el que podemos apreciar unas gramas enormes que nos señalan que todavía el herbicida no lo estaban utilizando, lo que nos situa antes de mediados de los ´60. Al fondo vemos el Citroen dos caballos, que empiezan a popularizarse en esas fechas, y el trabajo que están realizando desaparecerá a los pocos años con la entrada masiva de las cosechadoras.



Sacando garbas al remolque


Esta otra foto nos muestra la particularidad de que el gañán es una mujer como en el caso de los bueyes. Ese era un trabajo ligero, puesto que en la mayoría de los casos el que gobernaba al animal de tiro no solía cargar garbas, si tenía muchos ayudantes como aquí se aprecia. Cuando iba el trineo de vacío, en busca de la carga iban todos montados en él, en cambio, al volver cargados tenían que venir todos caminando, puesto que normalmente el barro estaba ya bastante seco y el arrastre del trineo era pesado.
Vemos al de la horca que era el encargado de subir las garbas cuando ya el remolque llevaba varias tiras de garbas y se elevaba mucho con lo que dificultaba e lanzamiento, manual, de la garba hasta esa altura.


Carros y garbera.


En esta foto debo tener unos 11 ó 12 años. En este pequeño alazán fui todos los días al colegio durante los últimos meses de 1954, pues a partir de Enero mis padres me internaron en el colegio salesiano de Alcalá de Guadaíra. La fecha de entrada en el colegio era el 8 de Octubre, por lo que generalmente yo ayudaba durante toda la siega, y la mayor parte del transporte, trilla, secado y envasado.
Lo interesante de la foto son las cuatro pequeñas "garberas" que se ven al fondo. Como no era fácil encontrar la trilladora para los días que la necesitabas, arreglábamos las garbas como si construyéramos una choza, con lo que si llovía sólo se mojaban las espigas exteriores, ya que las dos vertientes del techo la ordenábamos perfectamente con las espigas hacia fuera, que hacían de capa impermeable a la vez que se secaban pronto, en caso de mojarse, puesto que daban al exterior.
También es interesante observar los dos carros que se ven an la foto. En la parte trasera del caballo vemos el carro plano, que ya comenté que tenía una amplia base de rodadura para poder entrar dentro de las parcelas a cargar las garbas directamente desde el campo sin necesidad de utilizar los trineos. En la parte delantera vemos el carro tradicional que era el que se utilizaba corrientemente ya que era mucho más cómodo en los desplazamientos, además de que admitía mayor carga.



Quemando el rastrojo de las garbas.





Vemos aquí a dos peones recogiendo los rastrojos, -la parte baja de los tallos que cortábamos con el charrasco y que servía para colocar encima las garbas para que no tocasen el barro y el agua-.
Este era un trabajo bastante aburrido, pero tenía la ventaja que como se hacía al final de temporada y presumiblemente con el pasto seco, para que ardiese bien, el suelo ya estaba seco y se podía entrar con las alpargatas. 
En cambio antes de sacar las garbas para la trilla, había que secarlas, es decir se llevaban unos días dándole el sol por la parte que la había dejado colocada el charrasquero y a los pocos días, en función del tiempo más o menos seco, había que darles la vuelta para que secase la parte inferior. Y ese sí que era un trabajo antipático, por lo menos para mi, era el trabajo que más me disgustaba realizar de todos los trabajos del arroz. Normalmente el barro estaba tierno pero ya no había agua, es decir "arrancapota" lo que suponía que se creaba un emplasto de barro pegado a los pies que sólo podías soltar cuando ya era enorme y se desprendía por su propio peso, dando patadas al aire como las bestias cuando les molesta la "cuca". Para evitar más lugares donde el barro se pegase  llevábamos pantalón corto con lo que las piernas quedaban al descubierto y era un martirio chino aguantar todo el día los pinchazos de la parte inferior de los tallos de arroz que quedaban en el suelo tras cortar con el hocino tallo y espiga. 
Cuando estábamos realizando este trabajo, al final de la tabla, solíamos colocar unas trampas con los mismo rastrojos, colocándolos contra el almorrón,  donde se iban escondiendo las ranas que arreábamos a la par que quemábamos el rastrojo. Cuando terminaba la mañana o el día de trabajo levantábamos el restrojo colocado junto al almorrón y allí debajo había gran cantidad de ranas que para muchos de nosotros era un manjar que todavía recordamos con nostalgia. Especialmente recuerdo un arroz caldoso con ancas de rana que hacía mi madre, que lo tengo idealizado, y que era de los pocos arroces a los que no le protestaba, pues en casa se comía arroz los siete días de la semana y las cincuenta semanas del año. Era una guerra que tenía perdida de antemano ya que mi padre, que padecía del estómago decía que el arroz era la comida que mejor aceptaba, así que llegó un momento, cerca ya de irme a la mili, que me declaré en huelga contra los guisos de arroz de cualquiera de las cien formas que mi madre sabía presentarlos. Pero ahora, casi cincuenta años más tarde, recuerdo aquel arroz con ancas de ranas como una comida más especial que un arroz con bogavante.


Trilladora Ajuria Victoria.

 Aunque la foto no enseña completa la trilladora, creo que podré explicaros con sencillez y claridad su funcionamiento.
Arriba de la garbera, que también podría ser un remolque, vemos a un operario que entrega al servidor de la trilladora garba a garba. El alimentador  al que casi no vemos está situado delante de una mesa donde va deshaciendo las garbas y alimentando de forma constante  a la trilladora en función de la capacidad de esta para trillar.
En el interior de la rampa, que vemos inclinada 45 grados, hay un elevador, -unas simples barras paralelas situadas cada 30 ó 40 centímetros, enganchadas a las dos cadenas laterales que la hacen funcionar y que toma las espigas desde la mesa y las llevas hasta el tragante o cilindro desgranador.
Al final de la correa vemos una polea que hace girar un cilindro con unos dientes de hierro que pasan a través de una parrilla cóncava, también repleta de dientes, y que arrastra los tallos y espigas hasta hacerlas pasar entre los dientes del cilindro y los de la parrilla inferior. Allí se van desgranando las espigas pasando varias veces entre los dientes a gran velocidad y, mientras, el arroz cae hacia abajo a unas cribas que eliminan la paja que lleva y  que con un zarandeo circular lo lleva hasta un elevador pasándolo, previamente, a través del viento de una potente turbina para limpiarlo de polvo. Desde el elevador baja por un par de tubos de descarga que terminan en una boca donde enganchábamos los sacos que se iban llenando y retirando para guardar, si estaba seco, o para vaciarlos en la era para que se secasen al sol el tiempo necesario hasta que se quedara por debajo del 16% de humedad, si era para almacenamiento propio, o al 14% si era para entrega al SENPA.
Por la parte superior de las cribas se iba deslizando la paja que caía sobre unos "caballitos", -se llama así a unos grandes cajilones que se movían con unas bielas en forma de cigüeñal, por lo que a la vez del movimiento hacia a delante y hacia atrás se le añade un movimiento de sube y baja que hace que la paja no tenga otro remedio que salir por la parte posterior de la trilladora. Allí un par de hombres con unas parihuelas la iban recogiendo y retirándola hasta formar los grandes almeares que crecían en cada era y especialmente junto a las máquinas fijas, que eran trilladoras firmemente sujetas al suelo y bajo techado a las que había que arrimarle las garbas y retirarle la paja a mayores distancias.

Amontonando arroz para envasarlo.

Como decíamos en el apartado anterior, cuando se trilla el arroz normalmente no está suficientemente seco para guardar o entregar al SENPA, por lo que había que extenderlo en la era y más tarde en los secaderos de hormigón en los que las transformamos.
Cuando ya se conseguía el grado de humedad al que queríamos guardarlo, se recogía con la cuchara o trailla, que era la misma que utilizábamos para nivelar las planteras y los pequeños cerros de las tablas grandes. Cuando ya teníamos los secaderos de hormigón y tractores se utilizaba, para recoger el arroz, un gran tablón enganchado en los tres punto traseros del tractor que nos permitía amontonar el arroz con gran rapidez.
El arroz solía estar un día o dos extendido al sol, en función de lo seco que viniera del campo y de la humedad final que necesitásemos. Cuando estaba bueno, generalmente en aquella época el aparato para medir la humedad eran los dos premolares derechos. Entre ellos colocábamos los granos y calculábamos la humedad en función de cómo se partía el grano. Cuando está húmedo no parte, se aplasta y si el grano está seco se parte limpiamente. No podíamos establecer el grado de humedad exacto pero si sabíamos cuando estaba bueno para el almacén y cuando para el SENPA.
La foto, con total seguridad, pertenece al término de Sueca, posiblemente sea de López Egea, pues vemos un árbol típico de la zona, "el sauce llorón, en valenciano lloroser" (creo) y el montón de sandías junto al secadero de arroz lo que es muy normal ya que la huerta hace muchos años que va restando terreno al arrozal en ese término.


Llenando sacos

Aquí tenemos a dos parejas de peones llenando sacos ya con la "media" por lo que debe pertenecer a los ´50, por lo menos. Los sacos, para la manipulación y transporte del arroz, se mantienen durante toda la transición y no desaparecen hasta que se generaliza la entrega a las cooperativas cuando pasamos a realizar todo el manejo a granel. De todas formas, aun durante ese tiempo, seguían utilizándose para guardar el arroz en los almacenes propios que no teníamos preparado para los granels y era más segura su conservación en sacos, además en el mismo espacio se podía guardar más del doble de kilos puesto que se podía almacenar a mayor altura.
También en este trabajo Rafael  y yo hicimos algunas "heroicidades"  durante la primera mitad de los ´60. Cogíamos el trabajo de llenar por cuenta, a peseta el saco, y éramos dos máquinas llenando. Teníamos una depurada técnica por la que con tres medias sacábamos el saco lleno y podíamos llenar tranquilamente dos o tres veces más rápìdo que otra pareja normal.
Pero en cuanto tuvimos tractor compramos una palita, cuyo pequeño cazo desmonté y cambié por otro de mucha mayor capacidad, y fabriqué una envasadora transportable que estaba formada por dos tolvas unidas y soldadas a un cuadrado, con cuatro pata regulables de altura, donde enganchábamos los sacos. Este artilugio copiado de los enganches de las trilladoras nos permitía llenar a mucha mayor velocidad con mucho menos esfuerzo. Eso sí, tragábamos todo el polvo que queríamos y más.


Preparando sacos entrega al SENPA.

Por lo pequeñajo que se me ve eb esta foto, debe estar tomada en el ´56 ó ´57 y aquí estaba la cuadrilla completa envasando arroz para entregar al Servicio Nacional de Cereales. Los dos peones llenaban el saco y los subían a la báscula. Yo lo pesaba, 75 kilos, y lo bajaba arrastrándolo y haciendo palanca sobre la rodilla. No tenía mucha fuerza pero si la habilidad necesaria para manejarlos, aun sin ser capaz de levantarlos. Mi hermana, Vicenta, los cosía y ya quedaban preparados para cargarlos al camión, que nos veíamos obligados a usar los primeros años. Más tarde con lo que normalmente lo llevábamos era con nuestro tractor y remolque.
El trabajo de secadero no era tan pesado como molesto. Ese polvo del arroz que continuamente volaba por el aire mezclado con el polvo de tierra, es enormemente molesto y eso no ha mejorado con los años, es más la variedad que llevo varios años cultivando, el J.Sendra, es la clase de arroz que más pica de todas cuantas he conocido. Logicamente en la actualidad es muy difícil que te llegue el polvo del arroz a no ser que estés trabajando directamente en el secadero mecánico o en sitios donde es inevitable pasar por zonas que tengan algo de polvo, que son raras y escasas. Ni en la cosechadora, donde van segando en una cabina cerrada y con aire acondicionado e igualmente en el tractor, que también está herméticamente cerrado, climatizado y con un poco de suerte radio-CD, Dolby Sistem.


Trilladora fija, familia Rosembau

Esta fotografía tomada de Historias de Isla Mayor, -pertenece a la familia Rosembau, a la que no tuve el gusto de conocer y a cuyo hijo enviaré el capítulo por si le apetece hacer algún comentario-,
corresponde a los años heroicos del arroz, que para mi serían los anteriores al ´55. Vemos en primer plano una vagoneta donde, al inicio de la colonización, traían todo lo imprescindible desde Colinas. Aquí se ve ya está abandonada y sirviendo como abrevadero y a la izquierda vemos el pesebre. Entre ambos el lugar donde quedaba estabulado el caballo o mulo que ellos utilizaran.  Junto a la casa, -que debía ser su vivienda habitual, pues existen otras fotos de la fachada y tiene su sombrajo y aspecto de vivienda aceptable-, vemos el tinglado para la trilladora fija, que entonces sólo tenían las fincas más importantes, y al lado la sierra de arroz y lo que parecen unas grandes lonas para taparla, ya que tampoco retirábamos el arroz cuando queríamos si no cuando podíamos.
Recuerdo en los primeros años que teníamos Calonge, tener una sierra de 2.500 sacos de arroz casi seco, recién trillado, que durante más de tres meses no tuvimos otro remedio que mantenerlo en medio del campo ya que las carreteras de tierra no nos permitían retirarlo, para llevarlo donde teníamos el secadero de hormigón y el almacén para terminar de secarlo y guardarlo.


Llenando sacos para cargarlos o almacenarlos..

En este caso y como podemos corroborar por la siguiente foto, que es del mismo lugar y posiblemente el mismo día, están pesando el arroz para llevarlo a otro almacén o entregarlo al SENPA, ya que después vemos que lo están cargando. Pero exactamente sería el mismo trabajo si en lugar de preparar para cargar se estuviese preparando para almacenar, por la puerta que se distingue al fondo.. La misma carretilla que va acercando los sacos desde el lugar que han sido llenados y los deja sobre la báscula, podría recogerlo después de pesado y entrarlo al almacén donde quedaría apilado, mediante una escalera de sacos que íbamos construyendo con sacos para ir llenando desde atrás hacia delante, subiendo por ella cargados con el saco lleno, y llevándolos hasta el final. Pero lo normal era que los sacos que almacenábamos no se pesaran y sólo hacíamos ese trabajo extra para las entregas obligatorias o voluntarias al SENPA.


Cargando sacos en el Remolque, entrega SENPA.

Hasta que empezaron a venir la máquinas elevadoras de sacos, con motor de gas-oil, en el campo no teníamos otro sistema de carga que el manual. O bien nos cargábamos el saco al hombro con la ayuda de otras dos personas, -como se ve perfectamente en la foto-, o uno lo acercaba al remolque con la carretilla y los otros dos lo cargábamos a pulso. No era muy duro este trabajo de cargar sacos, si la cuadrilla estaba formada con personas de fuerza medianamente alta, cuando eran pocos, pero había días que la paliza de la carga a pulso de 250 ó 300 sacos, que solía secar nuestro secadero, te dejaba la espalda bastante dolorida. Especialmente cuando a media tarde lo habías recogido con el caballo y el cazo de madera, después los habías envasado y por último venía la carga. si además, uno de los tres imprescindibles era débil, el esfuerzo se multiplicaba, En este caso, de la foto superior, están colocando en el remolque los sacos de pie lo que no era normal a no ser que fuera para otro almacén que estuviera cercano. En las entregas al SENPA había que aprovechar al máximo la carga, por lo que había que ordenarlos muy bien, ya que no sabías el tiempo de espera que te tocaría.


Kilométricas colas de entrega al SENPA.

Aquí vemos en esta foto, del albúm de Matias, a  una parte de la cola,  formada en ese punto por los tractores de Olivares y que era característica de los años de la entrega obligatoria al SENPA y más tarde de las voluntarias.  Estas entregas al Organismo de intervención, que eran voluntarias, al final resultaban obligadas dado que el precio del mercado estaba undido y entregábamos a a la Intervención para quitar arroz del mercado y forzar con ello a los industriales a subir los precios para poder atender sus demandas. Fueron años muy difíciles donde la continuidad del cultivo se veía contínuamente puesta en duda dado su baja o nula rentabilidad. Esto obligaba a forzar al agricultor a buscar medidas de ahorro que en el caso del arroz eran muy limitadas. No podíamos ahorrar en abonos, pues con menor cantidad de abono menor cosecha y menor rentabilidad. Tampoco podíamos ahorrar en gastos de elevación de agua, pues sin la cantidad necesaria subiría la salinidad y perderíamos no sólo la rentabilidad sino también la inversión. Asi que tuvimos que recortar en el único capítulo viable. La mano de obra; que pasó de ser el 40% del costo total del cultivo, durante las decadas ´60 y ´70, a un 10 ó 12% del total de los gastos a partir de los ´80, siendo ésta una cantida estable, pues difícilmente podremos reducir costos de mano de obra, a no ser que las inversiones en maquinaria fueran brutales y económicamente inviables. Por cierto que, un estudio serio de viabilidad de éstas inversiones, demostraría que no es rentable, aunque no tenemos más remedio que hacerla para poder atender los trabajos en el tiempo que creemos que hay que realizarlos.
Racionalizar la inversión, en una estructura de la propiedad que descansa en pequeñas y medianas explotaciones, es imposible. Y el cambio necesario tendría que pasar por una racionalización de las siembras que se me antoja es un problema superior a la capacidad de concertación del sector.
No intento explicar, ni siquiera brevemente, las causas de la caida de precios del arroz en España, ni tampoco todos los cambios que nos vimos obligados a realizar para poder mantener este cultivo, en cambio, si aparecen en breves pinceladas y en cada apartado de los capitulos 4º, 5º y  6º de ARROZ AMARGO, las pequeñas transformacioones culturales que nos permitieron soportar la penuria económica en la que estuvo inmersa el sector.


Pilas de sacos almacenes SENPA

Estas enormes pilas de sacos son las que se formaban en los almacenes que la Federación de Agricultores Arroceros de España tenía en el Puntal. Todo el sistema de defensa de precios estuvo basado, esos años, en la retirada de excedentes, procurando, además, que estos no volvieran al mercado nacional para evitar nuevamente desequilibralo, consiguiendo subvenciones para conseguir su exportación, ya que los precios nacionales estaban más altos que el mercado internacional. Como el Organismo de Intervención, el SENPA, no tenía almacenes para cereales en la zona. La FAAE había construido en Las Marismas de la Margen Derecha e Izquierda una serie de almacenes que alquilaba al Senpa para que éste comprase nuestro arroz.
En el Puntal teníamos y conservamos cinco grandes almacenes con una capacidad total de unas 13 ó 14.000 Tn. los que en los ´70 significaba un 10% de la producción,
Anteriormente, algunos agricultores arroceros, entre ellos mi padre, habían probado internarse en el mundo cooperativo creando, en Coria del Río, una cooperativa de almacenamiento de arroz cáscara y comercialización del arroz blanco,  -La Cooperativa Arrocera Sevillana-, que fue un fracaso de tal magnitud que terminó con todas las iniciativas de cooperativismo de la zona durante muchísimos años. También dedicaremos un capítulo al asociacionismo en Isla Mayor donde daremos más detalles y explicaremos las medidas que paulatinamente fuimos tomando en defensa de nuestro producto.


Clayson 103

Esta foto, a pesar de su mala calidad, que llevase a pensar que es más antigua,  no puede ser de otra fecha que primeros de los ´60 cuando aparecen las primeras cosechadoras de arroz. Creo recordar, -y si no es así alguien me saque del error-, que ésta fue la primera marca de cosechadoras que entró en Isla Mayor a cosechar el arroz.
Poco más tarde entraría la Fahr Deutz de la que hablaremos ampliamente a continuación. Estas primera máquinas cosechadoras tenían un motor de unos 60 cv. y llevaban un corte de unos 3 metros. Tenían unas orugas muy pesadas, para ese motor, pero en el campo encharcado se defendían muy bien. El problema se planteaba cuando el arroz se tumbaba y había que quitar previamente el agua para que no se estropease la cosecha. Entonces con el barro pegajoso ya sufrían enormemente, especialmente cuando tenían que dar marcha atrás, lo que ocurre frecuentemente en los arroces encamados. Con la marcha atrás la máquina levantaba la parte trasera hasta que el corte se apoyaba en el barro y dificultaba todavía más la maniobra.
Pero aquellas pequeñas cosechadoras junto con los tractores, también de muy poca potencia para estas tierras, fueron el inicio de un camino irreversible hacia la modernización del sector mediante la mecanización integral sustituyendo  la, ya muy difícil de encontrar, mano de obra especializada en los trabajos del arrozal por la maquinaria y aperos especializados, que fuimos inventando o acoplando de otros trabajos similares de diferentes cultivos.


Tractor  Férguson de Ibañez secando arroz en el secadero de sol.


Este es el secadero, almacén y tractores de "el Molinero" en los Tres Puentes.  Esta fotografía podía haber sido tomado en nuestra parcela del Toruño y sólo la hubiéramos distinguido los que conocíamos bien todos los detalles, ya que nosotros teníamos el mismo tractor pequeñito, para no hacer mucho daño arando el arroz, el mismo secadero, con una extensión similar y con una nave parecida al final del mismo para poder almacenar el arroz. Los primeros años lo envasábamos en sacos y con la carretilla lo entrábamos, uno a uno, al almacén y allí se apilaba lo más alto que nos permitían las cerchas. Sin embargo a primeros de los ´60 cuando ya compramos el Super Ebro, al que  acoplé un cazo de mayor capacidad, cambiándolo por  la pala multiusos y empezamos a almacenar el arroz seco a granel, que aunque era un almacenamiento  más inestable y problemático  para su conservación, la facilidad para guardarlo no tenía comparación.
Al contrario de las demás faenas del arrozal, esta de secar y guardar el arroz en el almacén era un trabajo que siempre me agradó. Me creaba un estado de ánimo especial y sólo comparable a la satisfacción de terminar una labor bien hecha.

Deutz Fahr M 66. Primera Fahr de arroz del mundo.


Y con una como esta me tocó a mi bregar durante unos diez años.
En el ´64 entró la primera Deutz Fahr de arroz en Isla Mayor, en la parcela del Toruño para realizar las primeras pruebas de adaptación al arroz de una cosechadora de cereal . Aquella máquina era la Deutz Fahr M 60, con un corte inferior a los tres metros. 
Entró en la tabla de la casa, exactamente por el mismo sitio que la Class que veremos unas fotos más adelante. El desastre que iba realizando, en la trilla y cribado del arroz, era tan tremendo que a mitad de la lucha mi padre paró la máquina y le pidió por favor que levantase el corte y saliese al camino pisando el arroz que tenía delante, sin segar,  pues  él consideró que las orugas pisando arroz hacían menos daño que el que iba tirando por detrás en la siega.
Al año siguiente aparecieron los alemanes con la M66, que era la misma máquina de cereales de secano con las orugas para caminar por el barro y un cilindro y cóncavo especiales para desgranar el arroz. y  desde entonces me complicaron seriamente la vida, los próximos diez años de recolección.
Los dos primeros años la cosechadora la llevaba Ángel, un empleado de la casa comercializadora especialista en esos trabajos lo cual, en aquella época, como podréis comprender, no era fácil de localizar. Esos dos años yo estaba en la mili, el primero en Cerro Muriano haciendo la instrucción y el segundo haciendo "el tonto y el vago" en el cuartel de Automovilismo de Torre-Blanca. Durante esos dos años tanto Rafael como yo nos enteramos de todos los entresijos de la cosecha mecanizada y a partir del tercer año la máquina quedó bajo nuestra exclusiva responsabilidad.
Contar todo lo que nos hizo "pasar" aquella máquina experimental, la primera Fahr para segar arroz en todo el mundo, es una historia demasiado extensa  para incluirla en este post cuyo principal objetivo es estudiar la evolución en el cultivo del arroz en las marismas y lo que realmente importa es el cambio del sistema cultural donde la siembra directa, la cosecha a máquina y  todo el movimiento de arroz a granel fue la parte más significativa.
Aquel prototipo sirvió para convertirnos en mecánicos aficionados. Una muestra de nuestra capacitación técnica en el mantenimiento la demostramos en nuestra capacidad para arreglar averías serias. La cosechadora traía de fábrica un problema en la caja de cambios que tras romper el mismo rodamiento unas 10 ó 15 veces, - una vez o dos cada año-, los mecánicos alemanes y técnicos de la casa, tardaron dia y medio en desmontar, sacar la caja, arreglarla y volverla a montar. s
Pasados un par de  años, nuestro conocimiento de la máquina era tal que esa misma avería nos costaba arreglarla, a Rafael y a mi, unas tres horas. El trabajo de arreglo era cosa fina. Se rompía un rodamiento interior de la caja de cambios que estaba situada justo en el centro, de la parte inferior de la cosechadora. Lógicamente tenías que hacerte el ánimo de tirarte de barriga o espalda al barro, había que ponerse en bañador y entrar bajo la máquina tumbados y arrastrándose por el barro. Pero ya nosotros entrábamos con los utensilio precisos y el recambio preparado para realizar un cambio rápido. Hasta un llave de uso especial habíamos preparado para poder sacar un tornillo colocado en una situación imposible. Cuando los ingenieron diseñaron la situación de la caja de cambios no pensaban que iba a estar a medio metro del barro, si no estaba muy atascada.
Otro ejemplo de efectividad y rapidez en las reparaciones inverosímiles fue el día que se partió el chasis por la mitad en el centro de una tabla de Calonge. Llevamos un tractor al que montamos ruedas de fangueo y enganchamos en  la parte trasera de la máuina, que se sostenía con las chapas laterales, y mientras el motor de la cosechadora hacía caminar la parte delantera, con el tractor, con un movimiento totalmente sincronizado estirábamos del eje trasero y la cola. Aquello fue increíble, la subimos al un gran remolque que teníamos para el transporte y trabajamos en ella toda la noche en el taller de mi cuñado Manolito. Aquella noche no durmió nadie en los pisos del "Tiío del Duro",ni tampoco en la casa cuartel de la Guardia Civil que estaba enfrente, pero por la mañana a hora de segar la máquina estaba en el tajo.
Se había convertido en una situación muy normal  que la arregláramos durante el día y segábamos luego hasta que nos dejaba la humedad de la tarde-noche. Si se averiaba por la tarde, arreglarla y continuar al día siguiente era algo que ya pasaba como normal.


Jhon Deere modelo 2011


Aquí tenemos, frente al primer modelo de la Fahr Deutz de arroz en España, el último modelo de John Deere que he visto en Isla, hace un par de años. Esta cosechadora de la clase S 630i es la pequeña de la clase S por lo que he podido ver en internet.
Así mientras nuestra Fahr tenía un motor muy justito para los momento problemáticos, -por cierto un magnífico motor Deuz de 60 cv, refrigerado por aire y que jamás nos dio un solo problema, que llevaba la máuina decentemente pero que cuando el corte de tres metros, sobredimensionado, -fue preciso aumentar el ancho de corte para evitar que el barro que soltaban las orugas cayese sobre el arroz sin segar-, tragaba de golpe algún montón de paja de la que solía acumularse a los lados, le costaba trabajo recuperar sus revoluciones, mientras, la S 690  disfruta de un motor de 550 cv capaz de llevar tranquilamente un corte de doce metros. Corte que por otras parte se puede regular de inclinación lateral, para segar en laderas, o para evitar recoger barro, en un arroz tumbado,  cuando una oruga se atasca más que la otra si no dispones de esa opción de regular la altura del corte de acuerdo con el nivel del suelo, te deja dos alternativas: o llenabas de  barro el corte en la parte más baja, lo que significaba que tendríamos que parar para limpiar todas las cribas y cagilones, o por el contrario, y es lo que hacíamos recoger el arroz que buenamente se pudiera y pasar las orugas por encima del arroz al que el molinete no llegaba.
Es una ingenuidad intentar establecer comparaciones entre las dos máquinas, cuyo único parecido era en el nombre: cosechadoras. Sólo la cabina de la John Deere con su equipo eletrónico vale más dinero que  la Fahr. Mientras nosotros teníamos que tragarnos todo el polvo, cuando el viento lo teníamos en contra, con ésta, herméticamente cerrada, no sólo se evita el polvo si no que dispone de música ambiental, control de humedad del arroz que se va cosechando, control de producción por ha, GPS para que ella sola mantenga la dirección correcta y la máxima anchura de trabajo, sin que quede un solo piquete por fuera del corte, el vídeo que te muestra cualquier parte exterior de la máquina para poder controlar la descarga, por ejemplo, o te avisa si cualquiera de las funciones propias del trabajo baja de rendimiento, como puede ser un descenso de las revoluciones del cilindro, que por otra parte puedes regular electrónicamente para que desgrane perfectamente, sin producir roturas.
Y no es que le quiera quitar mérito al trabajo de los actuales maquinistas , más bien al contrario, con cada adelanto de las máquinas hay que aumentar el nivel de preparación de sus operarios, que terminarán siendo ingenieros elctrónicos, que segaran sentados en su 4X4 al borde del camino, mientras la cosechadora se encargará del trabajo. Por ahora todavía se tienen que llenar de barro algunas veces.


Cangrejo saliendo de su cueva.


En 1974, Rafael Grau y un miembro de la Nobleza española consiguen la autorización para importar el cangrejo rojo del Mississippi, "procambarus clarkii" para reproducirlo en viveros cerrados de las Marismas, en el mismo lugar donde ya estaban criando anguilas.
Esta es otra historia que merece capítulo aparte, pues su implantación fue causa de muchos enfrentamientos entre cangrejeros y agricultores, por falta de una regulación específica, pero a su vez, fue parte de la solución del grave problema del desempleo que atenaza a los trabajadores por cuenta ajena de las Marismas como consecuencia directa de la transformación de un cultivo artesanal en un modelo cultural áltamente tecnificado.
El cangrejo tiene cierta incidencia en los nuevos trabajos que tenemos que realizar en esa transición, ya que las estructuras de control de agua en las parcelas, incluso de las instalaciones de bombeo, hubo que revisarlas y acomodarlas a la nueva situación. El cangrejo rojo es un crustáceo de gran actividad veraniega y que generalmente hiberna a partir del momento en que retiramos el agua de las tabla de arroz. Por esa razón cuando quitábamos el agua, días antes de la siega, por tener el arroz tumbado, el cangrejo hacía su cueva de unos 80 cts de profundidad y allí se aisla y pasa el invierno hasta que nuevamente la tabla vuelve a inundarse. La tierra que extrae para construir su cueva produce un montoncito, parecido a un termitero, que en el caso del arroz encamado sobresale por encima del mismo. Cuando las máquinas llegan a los lugares donde están los montones de barro, si lo ven, evitan tragarse el barro dejando el arroz en el suelo, pero muchas veces no se ve y el barro va directo a las cribas con la consiguiente obturación de los agujeros o las rendijas por donde el arroz pasa al ventilador y posteriormente a la tolva. El daño a veces es bastante importante, por lo que hubo que evitar tajantemente cualquier variedad con tendencia a encamarse. A pesar de ello, todas las variedades en ciertas circuntancias, generalmente climatológicas, caen al suelo.
La otra causa es que produce daños en las infraestructuras por la costumbre de este crustáceo de estar siempre junto a las obras de fábrica, donde el agua cae en pequeña catarata y junto a ellas empieza su labor de escavado hasta que consigue atravesar los grandes almorrones e incluso las carreteras que tienen desnivel de agua entre ambos lados de la misma.
Esto parece fantasía hasta que has presenciado la desapación instantánea de un tractor o parte de un remolque que circulaba por un camino y de pronto, al pasar sobre una tubería de desagüe hundirse dos o tres metros de profundidad y varios metros cuadrados de superficie.


Class de finales del siglo XX

A finales de los ´70, unos maquileros de Albacete, más tarde buenos amigos, me ofrecieron segarme el campo a un precio por ha. que no compensaba los sufrimientos y gastos que conllevaba cosechar con nuestra máquina, asi que la retiramos y por mi parte no hubo nunca nadie que fuera capaz de convencerme de las bondades de una buena cosechadora. La buena cosechadora es la que está a punto para segar el día que te hace falta y que cuenta con un buen mecánico que le solucione cualquier problema que se le plantee, que en las máquinas de esa segunda generación, todavía eran muy frecuentes.
Cuando estos amigos, maquileros de Albacete, dejaron de venir  puse la siega en las manos de otro buen amigo, Aguado, que también estuvo cosechando nuestro campo, hasta que decidió retirarse a la política sindical en defensa de los intereses de los maquileros.


Cosechando J.Sendra en el Toruño.


Llega un momento a finales de siglo que la tecnología de la Class, con su  nuevo sistema de alimentación y cambio en los tradicionales sistemas de trilla, sumados a las orugas que mejor resultado habían dado en todo el historial de las cosechadoras isleñas, llevó a la Lexión de Class a situarse a la cabeza de  las innovaciones para la cosecha de arroz, -hasta donde yo sé-, y realmente es una máquina extraordinmaria aunque hoy está totalmente superada por la propia Class y por otras marcas. Pero ésta cumplía  y todavía cumple perfectamente con los objetivos de recoleccíón: realizar una siega limpia, rápida, eficaz, sin problemas de roturas ni pérdidas de grano ni de tiempo.
Y con ella seguiremos cosechando hasta que el  amigo "el Canario", descendiente de aquellos primeros canarios que vinieron a primeros del siglo XX decida otra cosa o las circunstancias, que mandan, nos obliguen a buscar nuevos horizontes.


Entregando arroz en la cooperativa.


De la cosechadora al remolque y del remolque a la tolva de la cooperativa. Ese es el trabajo que le ha quedado al agricultor de toda la suma de trabajos que teníamos que realizar hasta ver nuestro arroz guardado.
La labor de un par de meses que podía durar la recolección de aquellas 50 has sumando  la siega, secado de garbas, transporte a la era y trilla, secado al sol, envasado y almacenado  en sacos o entregado al senpa, hoy,  queda convertido en tres o cuatro días de siega y transporte a la cooperativa.
Para el colono, hoy pequeño y mediano agricultor, al que no le compensa estar mecanizado, el cultivo del arroz, que era un trabajo casi inhumano, que le afectaba directamente y en el que se implicaba totalmente, hoy se ha convertido en algo realmente agradable, que para muchos, ya mayores, más que un trabjo es una solución a su problema de tener alguna obligación que le autojustifique. 



Cargando arroz para semilla o venta a corredores molinos de Sevilla y Valencia.

Esta es la alternativa a los trabajos de llenar, pesar, cargar, arreglar, transportar y descargar los sacos para la venta al senpa o el almacenamiento privado, donde además debíamos de apilar, volver a desapilar y cargar para la venta a los industriales.
En este caso vemos a Galán limpiando el secadero por la parte que tiene que pisar el tractor para cargar, con el objeto de que no pulverice los granos que quedan en el suelo  tras el arrastre de la pala, como vemos junto a él. En este caso este arroz es para semilla y tiene como primer destino la factoría de Eurosemillas, donde será procesado, pasándolo por varias limpias y seleccionador de granos, que retirará los menos pesados que se supone tienen menos poder y velocidad de germinación.
El mismo trabajo será para la venta que se realiza directamente a Valencia o  a los molinos arroceros de Arrocerías Herba, empresa hegemónica en el mundo del arroz , a través de Ebro Foods S.A., y cuya principales instalaciónes, - de las muchas que tiene repartidas por 20 países de todo el mundo-, para blanquear o vaporizar  la tiene en San Juan de Aznalfarache. También ésta última  exposición sobre esta multinacional es tremendamente simplista ya que es la primera operadora de arroz del mundo y la segunda en pastas, pero tampoco ese es el objetivo del trabajo, que no es otro que la transformación de los trabajos en el arrozal de Las Marismas del Guadalquivir a lo largo del siglo XX.


Enterrando el pasto después de quemar la parte superior de los tallos..

Este tractor, con las ruedas de fangueo o ruedas de gabia, está enterrando los rastrojos que quedan en el suelo tras el paso de la cosechadora que, al segar,  los cortó más o menos altos en función de una serie de circunstancias. Si el arroz estaba de pie, como es el caso que vemos, la cosechadora los cortará por la mitad del tallo para no incorporar demasiada paja a la trilla, pero si la suficiente para que ésta ayuda en el trabajo de desgranado, al pasar a través de los dientes del cilindro y la parrilla acompañando, a su vez, al arroz  para evitar que éste pierda la cascarilla por un roce excesivo de los granos entre si.
Es conveniente enterrar el pasto tras la siega, pues de esa forma se inicia el proceso de degradación y descomposición de la paja que, en el caso de  enterrarla en los trabajos previos a la siembra, se corre el riesgo de que su descomposición, en el momento de la germinación y desarrollo de las primeras hojas, provoque la putrefacción del pasto que se trasladará a los granos matando las raíces y por tanto la planta.
Precisamente este pasado  año de 2012, el Akiochi, -enfermedad que afectó a una parte de las siembras de J.Sendra-,  los técnicos lo achacan a un exceso de materia orgánica que ha afectado a esta variedad, sin hablar de otras variedades.
El problema, que yo sepa, sólo se ha detectado en esta variedad y en la zona Ermita-Cantarita que corresponde a las últimas tierras puestas en riego y a las que, los primeros años,  les fue muy bien la aplicación de materia orgánica. Pero, el exceso de confianza, por el buen resultado de campañas anteriores les ha llevado a una continuidad innecesaria en su aplicación que, por otra parte hay indicios  de la aplicación de materia orgánica  recién acopiada que hizo mucho daño.
También me contaba Juanvi Primo que a otras variedades también le había afectado ese exceso de materia orgánica, pero se les nota menos los efectos porque, mientras el J.Sendra mantiene la paja viva mucho tiempo después de granar, esas variedades empiezan a amarillear mucho antes de su granazón con lo que no se distingue tanto el mal,. si bien  él no le dio demasiada importancia ya con el J.Sendra afectado ha obtenido una producción superior a los 10.000 kg/ha.
Cada variedad tiene sus peculiaridades y debemos conocerlas y aprovechar las cualidades positivas o descartándolas cuando las circunstancias lo aconsejen. Por ejemplo yo desaconsejo la siembra de J.Sendra, -que es para mi la mejor variedad, agronómicamente hablando, de todas cuantas hemos sembrado en las Marismas-, pero no para un año problemático de agua salada en las tierras que normalmente padecen más en esas circunstancias. El J.Sendra aguanta los daños por sal como otras variedades habituales, pero cuenta con un problema que no se debe olvidar: Si un Puntal, por ejemplo, se le muere la paja ésta doblará y el campo se encamará, pero aun así se podrá recoger la cosecha restante. En cambio si se muere la paja del Sendra la espiga caerá directamente al agua con lo que resulta imposible su recogida.


Parcela fangueada. Ultimo trabajo del año en el arrozal.

Aquí están finalizadas todas las tareas de la campaña. Cuando se fanguea pronto, la tierra suele secarse antes de las lluvias de Otoño y se produce un nacimiento de las hierbas invernales que cuando llegue primavera se desarrollaran e impedirán que el terreno se seque con rapidez. Para evitar ese contra-tiempo, hace algunos años que se retrasa, en lo posible, esta última labor a fin de que tras el fangueo lleguen pronto los frìos y evitar  asi la "otoñada" o, lo que es más efectivo, llenar totalmente de agua las tablas después del fangueo, para que se mantengan inundadas durante todo el invierno con lo que entonces si se tiene la seguridad de no tener hierba de invierno.