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domingo, 8 de junio de 2014

ARROZ ECOLÓGICO (ORGÁNICO) 3 EN PUERTO CASADO.



Superficies cultivadas y desarrollo del cultivo de arroz orgánico o ecológico..

Angel Cavanagh y Pepe Hermano con el primer arroz ecológico criado en Puerto Casado.
Angel y yo éramos los principales impulsores de este proyecto de arroz orgánico, puesto que yo había rechazado de plano un proyecto de arroz normal, puesto que la zona no era competitiva con el resto de Paraguay, sin entrar en su capacidad para competir con el resto del mundo. Cuando nosotros abandonamos el proyecto en el 96 hubo una grave crisis de los precios internacionales del arroz y todos los arrocero lo pasamos bastante mal, con la ruina para muchos agricultores arroceros paraguayos. Pero sigo defendiendo que Paraguay tiene unas características únicas en el mundo para aumentar su producción de arroz con nuevas empresas tan competitivas que serían capaces de soportar impunemente cualquier crisis de precios.
Pero ciñéndonos al tema que nos ocupa aquí estamos frente a un arrozal de la 1ª siembra que a simple vista demuestra que la posibilidad de producir arroz orgánico era totalmente viable y detrás nuestro vemos un campo precioso con un arroz limpio y bien cultivado.
Durante los m,eses de Enero y Febrero del 95 sembramos 25, que ya comentaremos sus resultados y en Marzo sembramos otras 15 has. que no se segaron.

Pequeños tallos de arroz ocho días después de las lluvias del 30 y 31 de enero.
Pudimos sembrar la primera parcela de 5 has el día 27 de enero del 95. La semilla utilizada fue Sica-8 y la densidad de siembra fue de 170 kg/ha. La segunda parcela, también de 5 has la pudimos sembrar 3 días después. Esta también a 170 kg/ha de la variedad Sea-2.
Esa misma noche llovieron 32 mm y al día siguiente cayeron otros 40 mm. de lluvia. Parecían una lluvias caídas a la medida, ya que la tierra estaba bastante seca y se llegó a encharcar, con lo que nos apareció una característica que explicaba lo que yo había leído en un libro sobre arroz editado en Paraguay. No recuerdo el título ni tampoco el autor, pero jamás se me olvidará que en él se afirmaba que allí el arroz no nacía bajo el agua. Aquella afirmación me impactó tanto que nada más situarnos en Puerto Casado construí en el suelo un pequeño cuadrado de un metro cuadrado donde podía llenarlo unos 10 cms de agua y sembré un poco de arroz de la variedad Taibonnet que habíamos llevado desde España.  Lo había situado en el patio bajo un grifo de agua del río y el arroz nació bien pero recuerdo que un poco más lento que aquí. Yo lo achaqué a la enorme densidad de limos que traía el agua en suspensión.

El mismo día de la foto anterior, tras ocho días de la siembra y la lluvia,  en una  perspectiva general.
En esta foto donde, creedme, todo lo que se ve es arroz se puede apreciar en primer plano que hay pequeños rodales donde no ha nacido. Precisamente son lugares más bajos que se encharcaron con la lluvia y realmente ahí no nació el arroz hasta que estos lugares se secaron totalmente, se agrietó la tierra y sólo entonces nació el arroz. Lo que ocurría siempre aunque hubiesen pasado 20 ó 25 días desde que había nacido el resto que quedaba sobre el nivel del agua. Sólo entonces pude entender lo que quería decir aquel señor que no supo aclarar lo del fallo de nacencia bajo el agua. Puede que fuera uno de los responsables del retraso del sistema de siembra de pregerminado en Paraguay. Eso y el agua tan poco transparente que además aumenta su oscuridad con cualquier movimiento de la tierra a causa del finísimo limo que tiene depositado a lo largo de cientos de años. Sin embargo el sistema de pregerminado tiene muchas ventajas sobre la siembra de arroz seco sobre terreno seco pues al tener que regar o esperar la lluvia tanto el arroz como las malas hierbas nacer a la par y son más difíciles de controlar. Era especialmente interesante para el ecológico ya que no se podían utilizar herbicidas para el  control de ciperáceas y "arbolitos".

Estos tallos de arroz tienen 21 día y la principal diferencia es de revelado de los carretes.
Esta foto pertenece al campo de Pancho en la visita del 92, pero es la que realmente hace justicia al vigor, verdor y salud con la que nacieron las plántulas también en Puerto Casado. La diferencia está en que esta foto se reveló en España con el método tradicional y las de Casado se revelaron en Rochester por el sistema de "revelado en una hora" Valiente invento desgraciado, por su culpa se han deteriorado los cientos de fotos que hice de Puerto Casado y que han perdido todo su color y nitidez. Pero allí el arroz nacía ya con ese color y vigor. Era impresionante ver cómo los tallos al nacer levantaban los terrones y después, en los charcos, donde nacía unos días después, salía entre las grietas o simplemente rompía la costa que se forma al secarse.

También estos tallos tienen 10 ó 15 día. Llenábamos lo antes posible.

Durante el mes de febrero sembramos 15 has de Taibonnet a una densidad de 170 kgs/ha y a final de febrero, teníamos  ha nivelado con láser a cota cero y la sembramos de arroz pregerminado.  Esta parcelita de 1 ha fue también de Taibonnet. y la densidad fue de 150 kg/ha. En esto nos equivocamos pues aunque la nacencia fue buena, el hecho de tenerla previamente inundada y estar así durante unos 15 días hasta que el arroz ya despuntaba, el ataquéede las anátidas fue feroz y la siembra quedó bastante clarita. Sin embargo, la buena nivelación y la respuesta espectacular de la nueva variedad en aquellas tierras hizo que ahijase de forma espectacular y realmente, a final de campaña, era la mejor parcela de arrozal, la más pareja y la más limpia y también la más castigada por la plaga de periquitos.
Todavía nos atrevimos a preparar otras 10 has para la siembra de invierno, pues terminamos de sembrarlas a finales de Marzo, por lo tanto floreció en pleno mes de Junio por lo que la cosecha se preveía muy mala y por otra parte nos convino dejarlas como colchón amortiguador  para la gran cantiodad de hacienda incontrolada,- burros y vacunos-, y paras intentar mantener alli a las aves granívoras que fueron una verdadera plaga.

Macolla de Cica.8 producida por un solo grano caído junto al borde del canal de riego.


El desarrollo del arroz fue normal, si bien el Cica-8 se crió más amarillo pareciendo que demandaba nitrógeno,. si bien lo que parece ser es que necesitaba más nivel de agua, ya que las taipas no quedaron suficientemente reforzadas para para mantener el nivel necesario para cubrir las partes más altas de la parcela. En los lugares de nivel correcto el ahijamiento era espectacular entre 20 y 30 matas por grano.como podemos apreciar en la macolla superior donde el ahijamiento era de más de 50 matas, pero también el corazón del piquete estaba amarillo. De todas formas la foto no le hace justicia. Debno tener otro foto de esta mata ya granada que espero encontrar donde se ve el final correcto de toda la macolla. Claro que hay que tener en cuenta que en las veras de los canales de riego, si no le falta el agua las macollas que se crían son siempre espectaculares y con un ahijamiento tres o cuatro veces superior al normal.

Perspectiva desde el centro de la parcela en la 1ª siembra.
Las `plagas vegatales fueron prácticamente inexistentes, en los lugares que pudimos cubrir correc-tamente de agua y mantenerla durante todo el cultivo. Salieron algunos "arbolitos" ,- hierbas de hoja ancha: Jussiaea Suffructicosa-,  que se aprecian en la foto entre el arroz y el margen de tioerra y que al final del ciclo habían desaparecido ya que tienen un ciclo más corto que el arroz.


La cuadrilla de maskoy escardando las malas hierbas.

Como toda la cantidad que esperábamos recolectar estaba destinada a semilla para la próxima siembra el control de las malas hierbas que se multiplican a traves de la semilla, como la echinocloa europea o americana,  fue una cosntante que no abandonamos en ningún momento. Es más yo hace años que tengo declarada una "guerra sin cuartel" a la echinocloa, a los arroces bastardos, que degeneran hacia las variedades genéticas originarias-, y, a las variedades de arroz rojo. Enseñamos a los maskoy a diferenciar estas variedades del arroz que queríamos multiplicar y hicieron un excelente trabajo. El problema con ellos lo teníamos cuando se quedaban solos en el campo. Se iban a por unas botellas de ron de caña a la despensa que habían abierto frente alarrozal y se tumbaban y bebía hasta el coma etílico. Jamás olvidaré la carta que me escri8bió, en correcto castellano, la hija de uno de ellos  que estaba  estudiando en el colegio de Puerto Casado, que me hacía, personalomente a mi, responsable de las tremendas borracheras que agarraba su padre, ya que al estar trabajando conmigo, aunque yo nuinca estaba por allí, era el responsable de su comportamiento y bienestar. La carta se me perdió pero el impacto que me provocó me acompañará mientras viva. Con el permisdo del alemán ese que nos esconde las cosas cuando nos hacemos mayores.


El presidente Wasmosy en una comida preparada en la Casa Directorio. Empezando por la derrecha, Chilelli, Guillermo, Yo, Algel, Maria, Wasmosy, Sostoa y las dos  personas restantes no recuerdo el nombre.
Esta foto pertenece al día de la visita del Presidente, Ministro de Agricultura y Ministro de Industria al campo donde habíamos realizado ya la priemra siembra de arroz. A medio día preparamos una comida de la que no recuerdo el menú, pero si recuerdo que había langostas cocidas con salsa de marisco y un canapé especial que yo había preparado otras veces y que decía que no compartiría mi receta. El motivo no era "secretismo" si no simplemente que no quería decirles que el secreto de aquel sabor tan especial y que tanto les agradaba erael resultado de mezclar el contenido de la cabeza de la langosta con salsa rosa, alguna langosta desmenuzada, huevo duro y un toque de vino blanco. Así suelo preparar los bueyes de mar cuando tengo la suerte de poderlos encontrar vivos, pues si son congelados tienen un sabor distinto, muy fuerte,  aunque les quites el vino. No podía compartir la receta pues si les decía que el canapé llevaba el contenido de la cabeza de la langosta más de la mitad de los comensales, que decían que estaba buenísimo ese trozo de pan tostado preparado untandole la salsa espesa  de la mezcla, podía haberles hecho pasar un mal rato ya que el marisco no es un manjar en la dieta mediterránea del Paraguay. Tanto es así que un periodista que acompañaba al séquito y que no había probado el marisco en su vida tuvo un ataque alérgico y hubo que inyectarle urbasón y tuvimos que subirlo a la avioneta y enviarlo a Asunción. ¡Con más de teinta años y no sabía que era alérgico al marisco! Y eso que la langosta era de agua dulce a la que solamente introducíamos los últimos quince días, antes de consumirla, en agua salada para intentar que tuviese algo más de sabor.


Vista aérea de parcelas 1ª siembra.
La parcela que se ve en primer plano es de la variedad Sea-2 y tenía alrededor de los 7.000 kg/ha, en cambio vemos las parcelas del fondo que tienen grandes usperficies donde la hierba ha salido por arriba del arroz o simplemente en ese lugar no había arroz por tener algún cerro donde no llegaba bien el agua de riego. La producción media de las parcelas que se criaron más o menos bien y que fueron todas exceptuando las 10 últimas has sembradas salieron a un promedio de unos 5.000 kg/ha, tanto  el Cica, Sea y Taibonnet.


Parte mala de parcelas 1ª siembra.
Estas son las últimas parcelas que sembramos, ya en el mes de Marzo, y pueden verse trozos donde el arroz a llegado a madurar, era Taibonnet de ciclo más corto que las otra dos variedades, y otras partes donde la hierba se ha apoderado de casi la totalidad de la superficie. Toda esta última parte no la segamos pues en esa  primera siembra no teníamos la parcela rodeada de alambre de espinos y aunque pusimos una valla eléctrica, los burros del pueblo parece que no le tenían mucho temor ya que no paraba el asalto contíno de burros, vacas y caballos. También la dejamos como colchón donde dejábamos tranquilos a los periquitos cabeza negra para que respetasen el resto del Taibonnet que estaba bastante bueno y lo estaban triturando con sus picos especialmente diseñados para poder pelar el arroz, dejando la cascarilla en el suelo y comiéndose sólo el blanco.


Cica-8 de la primera siembra.


Si miramos con atención este Cica-8 de la priemra siembra vemos algunas espigas y espiquillas que están tiesas y blancas porque no han llegado a granar. Son la consecuncia de un par denoches con una mínima de 7º/8º centígrados que afectó a las espigas o parte de ellas que estaban en floración y que no polinizaron y fecundaron.También en esto tuve una enorme importancia los problemas que tuvimos con el riego. En la primera siembra tuvimos fallos porque la nivelación era muy mala y las partes altas se secaban y en la segunda por culpa de problema en la toma y en uno de los motores que se le averió la bomba inyectora, seguramente por culpa  del gasoil que era de muy baja calidad.





Taibonnet 1ª siembra.
En esta podemos ver el arrozal que se crió de la variedad Taibonnet, sembrado en el mes de Febrero, fuera de época normal de siembra en el hemisferio sur, pero que nosotros salvamos gracias a que estábamos en la misma linea del trópico de Cáncer y de que ésta variedad de ciclo medio era mucho más resistente al frio que el Cica-8 y el Sea-2. A la derecha de la foto vemos la apertura producida, en el arrozal al paso de los escardadores, que sólo queda de esa forma cuando el arroz está bastante espeso y las espigas son pesadas por estar bien granadas. También es perfectamente visible lo limpio que está de malas hierbas y sólo al final se aprecia una parte verde que no es sólo causa de las malas hierbas sino que también está teñida de verde por el color de los periquitos que atacaban en bandadas superiores al millar de pájaros.
Esta plaga y la de palomas torcaces que atacaron la semilla de siembra, que no quedaban bien enterradas, en la segunda cosecha fueron las únicas plagas animales que tuvimos que sortear. La de periquitos la controlamos mediante aparatos de ultrasonidos, en la primera siembra ya que en la segunda no fue necesario, y la de palomas sólo la sufrimos durante los días tanscurridos entre la siembra y a inundación de las parcelas. Los periquitos no los probé, por miedo a la psitacosis, pero con las polomas hice tres o cuatro arroces caldositos, al estilo de los arroces con pato marismeño, que estaban deliciosos. Sufrimos otra plaga, que no afectó para nada, que fue la de la chinche de campo que pica el arroz cuando el grano está en estado lechoso y que si es muy abundante puede llegar a convertirlo en "no apto para consumo humano" Por esa razón teníamos que cuidar los pájaros pues son su enemigo natural y lo que hoy nos parecía una plaga mañana podia ser la solución de un verdadero problema.


Bandada de periquitos posándose sobre el arroz para pelarlo y comerlo.
En Puerto Casado podría haber una colonia de 10/20 parejas de periquitos que vivían allí todo el año. Frente a mi dormitorio, en el jardín de la Casa Directorio, tenía un cocotero donde vivía una de esas parejas y que amenizaba, agradablemente, todos los amaneceres, aunque en realidad no callaban en todo el día. Pero en el momento que se iniciaron a dorar las espigas, empezó un crecimiento aritmético, es decir, todos los días se multiplicaban por dos. De tal forma que una semana después, de iniciada la maduración, se reunían allí, cada día, un millar de cotorras y otros tantos tordos y entre 8 y 15 días más tarde teníamos unos 2.000 tordos y 12 ó 14.000 periquitos.
En los primeros días pedimos a un grupo  de chiquillos,, con tambores y otros artefactos ruidosos que, se paseasen por las taipas realizando el máximo ruido posible. No dió en más minimo resultado. Reforzamos con espantapájaros, con los indígenas que teníamos escardando y algún cañón de carburo que nos agenciámos no sé de donde. No le hacían el más minimo caso a niños y  mayores con sus chillidos y ruidos y "defecaban graciosamente" encima de los espantapájaros y de los cañones de carburo. Aunque en la casa también teníamos una escopeta de repetición, de cinco cartuchos, tuvimos que comprar otra escopeta para espantarlos mediante tiros desde lejos para asustarlos al sintir pasar los plomos cerca ya que no buscábamos la exterminación de aquellos animaltos que no tenían otra comida en toda la región y que se convirtieron en plaga en la siembra de invierno, pues cuando maduró el arroz no había otro tipo de grano en todo el Chaco. No sirvieron de nada las escopetas, ya que podíamos matarlos, pero no asustarlos como era nuestro objetivo. Al final y después de probar todo lo imaginable para repelerlos, recordé una película de la II Guerra Mundial donde los americanos habían tenido que recurrir a los ultrasonidos en la Isla de Guam para convencer a los pelícanos que abandonasen la pista de aterrizaje recién construida y que se negaban a abandonar. Nosotros tuvimos que recurrir a aparatos emisores de ultrasonidos para poder persuadirlos de que no podían comerse todo el arroz. Lo más curioso y también lo más triste del episodio de Guan es que una plaga de serpientes, introducida desde indonesia por algún barco, de forma involuntaria, ha terminado con todas las aves, ranas, lagartijas y otras presas y ha convertido la Isla en un paraiso para las serpientes donde no tienen un enemigo natural. Realmente hay que tener mucho cuidado en exterminar un eslabón de la cadena trófica o introducir una nueva especie pues el resultado es imprevisible.

La cosechadora de Pancho que venía desde San Juan Bautista.
Para cosechar la primera cosecha, que hemos dicho que recogimos de unas 25 ó 26 has de arroz, ya que las últimas 10 que sembramos no pudimos segarlas, vino nuestro buen amigo Juan Francisco Caballero Chavez, que transportó su cosechadora para segar aquellas parcelitas, pues aunque fuera poco y los transportes encarecían todo, no teníamos otro remedio que recolectarlo, pues además era la semilla para las próximas cosechas. Tuvimos arroz de sobra, de las tres variedades para sembrar las 110 has en total entre la parte que sembramos Antonio y yo y la que sembraron los hermanos Sorrentinos que en esta segunda cosecha quisieron llevar sus tierras independientes.

La segunda siembra.
A partir de Septiembre de 1995, iniciamos la segunda siembra del año, precísamente sobre la parte que habíamos segado en Julio.En total sembramos en Sbre. Otbre. Nobre y Dbre alrededor de 110 has y otras 15 has que conseguimos preparar y sembrar en febreo de 1996, que no recuerdo que pasó con ellas, pero no las segaríamos puesto que dejamos el proyecto en Mayo de ese año.
En septiembre habíamos logrado medio-preparar las primeras 40 has sobre la siembra anterior. A la tirra no pudimos hacerle mucho trabajo de nivelación pues el rastrojo no dejaba que el láser pudiera nivelar y nos limitamos a quitar con la trailla los cerros más significativos y transportarlos a los bajos. La sembramos en seco con la variedad Taibonnet que tras la multiplicación en Paraguay le cambiamos el nombre por Casilda.

2ª instalación de la boma, situándola más cerca del río.

A la vuelta de uno de mis viajes a España, donde pasaba 20-25 dias cada tres o cuatro meses, me encontré con que habían cambiado la toma de las bombas porque el canal de toma se había cegado de barro en una copiosa lluvia. Para evitar futuros taponamientos de la toma que se producían porque nunca tuvimos una retroescavadora que preparase convenientemente el trocito de entrada, limpiando bien la ría de entrada y  construyendo, con esa tierra, un par de muritos laterales que evitasen que las agua de lluvia retorrnasen al río por esta parte cegando la entrada de agua. Por esa razón el ingeniero Oeyen decidió cambiar la toma situando las bombas sobre un lateral elevado y lejano al canal, con lo que las bombas, que estaban fabricadas como bombas de aspersión, trabajaban como bombas de  presión para envíar el agua por la pequeña tubería de plástico, hasta el canal de riego.


Perspectiva de la toma desde el canal de riego.

Esta solución, de meter la aspersión en una balsa sobre el río, es muy usada en los riegos arroceros del Paraguay. Estábamos convirtiendo unas bombas de asspersión, cuya máxima elevación es muy limitada en  bombas de presión con la consiguiente pérdida de caudal. Los problemas de riego se agravaron especialmente cuando una de las bombas se le estropeó la inyección.  Durante el riego de primavera y verano no llegó a salarse el agua ya que las lluvias mantenían un caudal muy regular en el Cañadón Reservista  que era el que alimentaba diréctamente el brazo donde teníamos instaladas las bombas.

Taibonnet o Casilda de segunda cosecha.
Las ochenta has que llevábamos Antonio y yo las sembramos todas de Taibonnet, que había ameritado  mejor comportamiento que las otras dos variedades, además de tener un ciclo mucho más corto. Mientras en España tiene un ciclo de 130/140 días alli se criaba en 10 días menos. Como tardaba en llover, tras la siembra, dimos un pequeño riego para facilitar la nacencia. Como en la primera siembra, los charcos no nacieron y volvimos a resembrarlos con arroz pregerminado que se comieron los patos y otras aves quedando en blanco esos lucios. Además, en las primeras 40 has que sembramos nuevamente sobre el terreno ya cultivado, la multiplicación de las malas hierbas fue espectacular, pues estaban sobre el terreno las semillas de la primera siembra y con el sistema de sembrar en seco las malas hierbas nacen a la par del arroz y normalmente se desarrollan más deprisa.
Ayudó bastante a crear problemas la rotura de una de las bombas que se sumaba a las dificultades de toma que llegó a paralizar e incluso secar algunos cerros de arroz. En cambio lo que había podido mantener unos niveles normales estaba realmente bueno. Esto es algo que ya sabíamos de antemano pero como hemos dicho al principio, un pequeño problema en una zona tradicional arrocera se convierte en un grave problema en medio del Chaco a 600 km de ninguna parte. Siendo, ninguna parte Asunción que no era nada en arroz en aquella época y muy poco en estos momentos, pues las zonas arroceras están más al sur.


Espiga de Taibonnet de segunda cosecha Chaco.

Las otras cuarenta has que sembramos, Antonio y yo, sobre tierras nuevas mostraron un comportamiento buenísimo. Donde no faltó el agua en ningún momento se controlaron bien las malas hierbas y la cosecha era superior a os 6.000 kg/ha, si bien la media general no ha llegado a esa cantidad pues muchos lugares pasaron dos fases críticas por falta de agua. La  primera fue poco después de nacer y la segunda en el período de floración, el moemnto en que la planta está más débil.
En estas segundas siembras hubo un par de hechos destacables: el primero que no aparecioeron los periquitos pero, en cambio, "disfrutamos" de una enorme cantidad de gorriones y tordos. La otra circunstancia que nos pilló desprevenidos fue en los sitios donde sembramos Taibonnet sobre rastrojo de Cica-8.
Junto con el Taibonnet sembrado nació un 50% más de plantas que eran de Cica-8 caído de la primera cosecha. Como el ciclo de éste último es más de treinta diás superior al primero, cuando maduró el Taibonnete al Cica-8 le faltaban 30/40 días y tuvimos que esperar a que éste madura para evitar tener un arroz con un altísimo porcentaje de verde, que lo convierte en un arroz malo para blanquear. Pero lo más raro e inesperado vino durante esos días. Al madurar totalmente el Taibonnet y terminar su ciclo empezó a ahijar por el primer nudo y ese tallo nuevo espigó rapidísimamente y empezó a granar. Tuvimos que segarlo antes que llenara pues aquello se convertía en el cuento de nunca acabar.
Lo que quedó evidente es con la vitalidad del arroz, en aquel lugar, se podía volver a cosechar 40-50 días después de segar la cosecha normal y recoger una pequeña segunda cosecha sin hacer otro trabajo que tener nivel de agua.

Curro en su máquina cosechadora que cosechó el arroz de la 2ª cosecha.

Esta fotografía se realizó en los días de la famosa asonada del Marzo Paraguayo. Ese mes estaba yo en Santiago del Estero intentando un acuerdo con una cooperativa de la zona para arrendarles la desmotadora y comprar algodón y desmotarlo para Eurosemillas. Como el acuerdo societario requería una reunión, que tenía que contar con un plazo minimo de convocatoria, me sobraban 20-30 días hasta que se aprobase por la Asamblea los acuerdos que ya habíamos previsto con la Junta Rectora.
El día anterior al asesinato del Vicepresidente Argaña,- el lunes 22 de Marzo de 1999-, salía del Hotel España en dirección al Chaco para pasar unos días por allí con los amigos. Asi que al día seguiente, por la noche, cuando salió en televisión "el asesinato y posible golpe de Estado" apareció en primer plano mi hotel con un tanque en la puerta. El susto de mi familia fue descomunal, pues yo había dejado la maleta grande en el hotel y el capullo que estaba en recepción no era capaz de aclarar que yo había abandonado el hotel, el día anterior,  para volver en una semana,
Tardé tres días en poder comunicarme con mi familia, pues en el Chaco sólo podíamos comunicarnos dentro de Paraguay a través de la centralita y aunque el tema es muy interesante no creo deba meterlo en este capítulo.


Silva al volante del primer camión de arroz que sale de Puerto Casado.

El arroz de la primera cosecha lo secamos en el solar de una nave derruida por el viento que tenía un suelo de losetas, donde no podía entrar el tractor, por lo que los trabajos de extender y recoger los hacíamos a mano. Por cierto que uno de los días de secado, no recuerdo si en la primera o segunda siembra, nos cayeron de golpe más de 150 mm. Sobre el campo de fútbol,- junto al solar-, había más de medio metro de agua y el arroz extendido quedó totalmente sumergido. Gran parte de la segunda cosecha la llevamos fuera para secarla en un secadero mecánico y posteriormente pelarlo y envasarlo en envases de plástico como arroz ecológico. De todos estos temas de molino y comercialización se encargó Angel por lo que mi memoria no da para mucho más.

Secadero mecánico, que se instaló después de salir nosotros, con Antonio Haro director de la empresa en Puerto Casado.

Cuando nosotros abandonamos el proyecto, por las enormes tensiones de tesorería y por la falta de medios a la que etábamos sometidos, la empresa se buscó otros socios argentinos para continuar sembrando arroz normal y entonces sí empezaron a aparecer los elementos eseciales para poder realizar un cultivo notrmal y poderlo secar y almacenar. Aquí podemos ver el secadero mecánico que se montó para la campaña 96/97, donde se puede apreciar que no había tolva de recepción, ni tampoco tenían sitio donde enfriar el arroz antes de almacenar con lo que, según me decía Curro, se les calentó en el amacén el primer año y el segundo, como se había averiado el termostado, y secaron a "ojímetro" tostaron,- literalmente-, el arroz estropeandolo y quedando sólo para pienso. 
Según, mi buen amigo, Curro Romero se sembró durante tres campañas más, siendo la del 99 la última. En todas ellas tuvieron también un percance u otro por lo que cada año les costaba el dinero mantenr el cultivo. Su producción media era inferior a la que conseguimos nosotros pero de arroz normal pudiendo utilizar abonos, herbicidas e insecticidas, aunque como no tenían mucha idea del cultivo no realizaban los trabajos, ni utilizaban los pesticidas  en el momento oportuno.

Conclusiones.
El grupo de españoles que nos embarcamos en el proyecto de arroz ecológico, por diversas circunstancias, habíamos llegado a la conclusión de que no estaba resultando de acuerdo a las expectativas. La falta de medios impedía que pudiésemos desarrollar la actividad normalmente y la penuría económica de la empresa no hacía otra cosa que complicarnos la vida a cada paso. Por otra parte, una vez demostrado que se podía hacer arroz, lo más conveniente para ellos era que abandonásemos ya que así se librarían de cumplir los compromisos que se habían tomado si aguantábamos tres años realizando las siembras.
Tras nuestra experiencia y las siguientes quedó claro que era posible el proyecto orgánico, teniendo la posibilidad de vender entre el 50% y el 100% más del precio normal, siempre y cuando el proyecto estuviese apoyado por nuestro propio Centro de Investigación, pues estábamos en un terreno, unas condiciones y un producto (ecológico) que desconocíamos. Ya en la priemra y segunda cosecha vimos que poner  gasoil, arreglar una rueda, poner un embrague o disponer de algún dinero se convertía en una misión complicada. ¿Quién puñetas podía pensar que había la posibilidad de tener el Centro de Investigación de apoyo?
Con los resultados de las tres siguientes campañas de arroz normal, también quedó claro, que no se podía producir a precios competitivos y mucho menos con la dirección que tenían, que dejaba mucho que desear, ya que su incompetencia y los consiguientes desastres de cosecha procuraba endosárselos a la cosechadora diciendo que iba tirando arroz, lo quemaban por no tener ni idea de secado  o perdían importantes cantidades por la sal,- que llegó a matar una parte cultivo por  salinidad sin que llegasen a enterarse de qué se estaba muriendo el arroz, lo curioso del caso es que después de seco al entrar nuevamente el agua, retoñó y llegó a segarse un mes más tarde que el resto- y todo ello a pesar de que les había dejado un informe, a los directores, de porqué se salaba el Cañadón Reservista cuyo efecto llegaba hasta la nueva toma que les había previsto para la ampliación.
En resumen, el Chaco, tierra implacable con hombres y plantas, dispone de agua, tierra y clima para realizar una excelente cosecha de arroz pero solamente sería rentable si existiese allí una gran zona productora que permitiese las instalaciones necesarias para convertirla en un sitio competitivo y, eso, hoy por hoy, me parece una auténtica barbaridad ya que habría que terminar con una zona boscosa y ganadera, cuando tenemos en Paraguay las mejores tierras ociosas de todo el mundo para cultivar arroz, sin tocar bosques ni humedales.


martes, 19 de marzo de 2013

PUERTO CASADO 3 (Un día cualquiera, continuación)





En Octubre de 1994  habíamos conseguido situar toda nuestra maquinaria en Puerto Casado e inmediatamente empezamos a preparar el terreno para sembrar la superficie que el tiempo y las circunstancias nos permitiese. La fecha de siembra normal de arroz en el Paraguay finaliza a mediados de Diciembre. Para esa fecha todavía no habíamos conseguido dar el primer pase de cultivo a las más o menos 50 has que queríamos sembrar.
Yo tenía total libertad para distribuir mi tiempo entre Paraguay y España y todos gastos eran por cuenta de la empresa, incluidos los viajes, pero cuando llego la Navidad, además de tener los trabajos muy retrasados, no me hice el ánimo de dejar a Juan, Pepe y Antonio solos en las primeras navidades que allí pasábamos y me quedé a celebrarlas con ellos.
También fueron esas  las primeras y únicas  navidades que yo he pasado fuera de mi hogar. La Noche Buena es una tracción sagrada para mi parte familiar granadina y Navidad es el día más importante del año para las reuniones familiares en Valencia.


Cena de Noche Buena de 1994
En la foto vemos a Marcial, con su impecable estilo sirviendo la mesa y junto con los cuatro arroceros teníamos: a mi derecha Francisco Díaz Calderara y Sra. y frente a mi, -semi-cortado en la foto-, a Juan Sosa. A mi izquierda, aunque no se ven, estaban sentados Hermosa y Vidal,- químico de la empresa-, y su segunda esposa. Comento esto porque Vidal tenía una hija que celebró ese año su puesta de largo, en Asunción. Y allí estaban las dos familias en perfecta armonía lo que me llamó bastante la atención y me agradó por la normalidad del trato entre ambas.
Como no podía ser de otra manera, celebramos la cena de Noche Buena como una comida familiar y al terminar fuimos a la Misa del Gallo. No recuerdo los años que hacía que no acudía a esa Misa tan especial, pero aquel cura me quitó las ganas de volver por larga y tediosa que la hizo. Fue un oficio  que me hacía recordar mis tiempos de niño, por la parafernalia alrededor de la Eucaristía. Me llamó la atención que delante de mi había un perro que se chupó toda la Misa sin moverse de los pies de su dueño. En cambio no vi. chanchos ni otros animales. Antes de la comunión, unos cuantos fieles,  se fueron levantando para dar gracias y pedirle al Señor  por alguien, algunos  confesaban sus "pecadillos", porque los gordos no se los contaban ni al Señor. Lo cierto es que pasada hora y media de reloj yo di por terminada la Misa, de forma particular, porque consideré que para dar ejemplo de acatamiento, como un nuevo líder del pueblo, ya era más que suficiente. Por esa razón volví un par de veces más a la iglesia a escuchar la Misa que oficiaba Pai Martín, antiguo salesiano como yo y que tuvimos el mismo director: Luis Valpuesta Cortés.
A pasar el fin de año, Pepe Sorrentino y yo nos fuimos a Asunción para conocer el ambiente que yo había vivido en el 92, que pasé la Navidad en casa y el fin de año en Paraguay. Esa noche le dijimos a Ñeca, la cocinera, que no nos esperara que cenaríamos en algún restaurante con ambiente. Haberlos los habría pero nosotros no pudimos encontrar ni uno. Yo pretendía cenar en el Hotel Guaraní y a las nueve ya estaba cerrado y nos dimos cuenta que era la tónica general en hoteles y restaurantes que no tenían organizado el Cotillón. Así que nos fuimos a casa y le pedimos a Ñeca que nos friera un poco de pollo, cenamos y nos acostamos a dormir como dos catetos decentes.


Además de los habituales en esta comida teníamos con nosotros al amigo Guerra. Situado entre Hermosa y Juan Sorrentino.


Esta comida fue en la casa que les cedió la empresa a Antonio, Pepe y Juan, que estaba justo a la entrada de la fábrica. La habían utilizado diversos jefes y directores de la fabricación de tanino. Era una de las mejores casa del pueblo y allí quedaron Juan y Pepe después que Antonio se fuera a vivir a otra casa, pues las relaciones entre ellos eran demasiado tensas. Antonio, ocupó por su cuenta, otra gran casa en la que se instaló y que yo sepa todavía sigue allí. Ni Casado S.A., ni los Moon, ni la Municipalidad han logrado que se vaya a vivir a otra casa que le habían adjudicado a su nueva compañera, Gilda, con la que vive desde muy poco después de llegar y con la que tiene dos hijos guapísimos. Por cierto que les ha puesto los mismos nombres que los dos hijos que tiene en España con su primera esposa. Me comentaba hace poco que el mayor, que ya tendrá 16 ó 17 años , tenía conocimientos avanzados de internet y espero que pronto lo pueda añadir en FB para tener contacto directo con ellos. Ese día, de la foto, teníamos un invitado muy especial en la mesa, Guerra, que había venido a vernos y estudiar si le interesaba sumarse al grupo para futuras ampliaciones. Por esas fechas tuvimos otra visita, uno de los hermanos Boixet, que también podía estar interesado. Con él nos pasó una anécdota curiosa y muy particular del Paraguay. Estábamos cenando frente al Pabellón de los héroes en un bar-restaurante, que sólo tiene barra para comer y donde se toma una sopa de pescado espectacular, y junto a nosotros había tres muchachas que nos miraban con atención y con las típicas sonrisitas de las chicas que te miran con buenos ojos. Yo, que estaba justo al lado de una de ellas, les pregunté de broma, quién era el que les gustaba y muy tranquilamente me dijo, -pues a mi amiga le gusta el rubio de los ojos claros y le encantaría tener un hijo con él. Tal vez os parezca raro, pero así ocurrió y realmente la mujer paraguaya, es distinta a las de  otros pueblos y costumbres. A muchas, les encanta tener un hijo, pero sin estar amarradas a un hombre, y lo eligen como vimos que hacían las indígenas maskoy entre los muchachos que le gustaban y mientras en nuestra sociedad, hasta ahora eso se veía con malos ojos, allá. la mujer soltera es tan respetada como la legalmente casada. ¡Como yo creo que debe de ser!
Para comprender esa mentalidad tan desinhibida hay que remontarse hasta finales del siglo XIX, cuando, tras perder la guerra contra la Triple Alianza, el Presidente de la Nación le encarga a la mujer paraguaya la misión de rehacer la población del pais, cuyo hambres habían sido masacrados por los brasileños con la anuencia de argentinos y uruguayos.
No había hombres para tomar esposo, sólo quedaban algunos tullidos capaces de procrear y así empezó la repoblación del Paraguay, formándose una sociedad libre de prejuicios y críticas destructivas, en ese asapecto.


Juan Sosa y Pepe Sorrentino


Esta era una de las mejores diversiones que podíamos permitíamos algunas tardes. Juan era un buen guitarrista y mejor "cantaor" Debo de tener por casa un casete grabado con sus canciones que hace tiempo que estamos buscando y no hemos podido localizar. Se lo regaló a Maricarmen uno de esos días que venía a comer con nosotros o pasaba la tarde charlando y tocando la guitarra. Murió unos años después que yo retornara a España y también faltó por esa época su hermano Ruben que era director de uno de los colegios de Puerto Casado. Dos personas de gran calidad humana, jóvenes, entregados a los demás y siempre alegres. Una pérdida irreparable que yo sentí mucho cuando me enteré, pues especialemente Juan era un amigo con el que compartía mis cuitas y los problemas que acarrea trabajar para una gran empresa que era como un mini-estado, con toda su burocracia, envidias, intrigas y donde se mezclaban buena gente con "mediocres, petimetres y cagamandurrios"


Gillermo, sus tres amigos norteamericanos y Alejandro Herrera, tornero y asador de carnes y pescados.

Aqui vemos a Alejandro, preparando una paella para nuestro amigo Guillermo Stuard y sus tres acompañantes norteamericanos. Aunque la foto es mala, en cambio, tiene la particularidad que es en la única fotografía que tengo donde se puede ver el "artilugio" que le mandé construir a Alejandro para poder hacer las paellas con comodidad.
Había tenido que cocinar dos paellas en la Casa Directorio de Asunción y pocas veces he pasado más calor en mi vida. Que no era solo calor, sino que el fuego del asador de carne, abierto más de un metro y sin protección, es absolutamente nefasto para hacer una paella, puesto que la paella necesita un continuo cuidado en los sofritos. Colocado junto a ella pues tampoco tenía una paleta de mango largo,  al incio que debe tener un fuego fuerte, era imposible soportar el calor y por eso construí un aparato que, además de paliar las molestias del viento en campo abierto, permite tener el fuego fuerte pero acercarme a la paellera por la parte que está cerrado y llega calor, pero soportable.
El invento para hacer las paellas es muy sencillo y os lo explico porque para guisar algo en zonas abiertas es muy práctico. Se trata de cortar un bidón metálico de 200 litros por la mitad. En la parte inferior se le sueldan cuatro patas para conseguir la altura deseada. Unos diez centímetros del suelo del bidón se le coloca una rejilla, donde posteriormente colocaremos la madera y entre la rejilla y el suelo hay que dejar una gran abertura, para entrada de aire y  por donde poder extraer la ceniza. Por encima de la rejilla, donde podremos colocar la madera, se abre otra abertura por donde podremos manejar la intensidad del fuego mientras está la paellera colocada encima. Para mantener la paellera se sueldan tres o cuatro pletinas que cubran casi hasta el centro con idea de que se puedan colocar paelleras de distinto tamaño, incluso ollas más pequeñas.


Con Carmen la esposa de Pepe Sorrentino

Carmen, era entonces la esposa de Pepe Sorrentino, hoy han decidido tomar caminos independientes. Carmen es una mujer de una calidad humana excepcional y que estaba muy enamorada de su marido desde que eran dos niños. Pero a Pepe Sorrentino la Isla Mayor se le había quedado pequeña y empezó a buscar tierras para arroz en Africa, junto a su hermano Juan y Antonio Meseguer hasta que se enteraron del proyecto promovido por Pedro Beca y vinieron a ofrecerse para intentar hacer las américas. Cuando regresamos a España Pepe estaba muy ligado a Paraguay y volvió varias veces hasta que se separaron y se quedó alli, con su hija paraguaya.
Que yo recuerde tiene tres hijos de los cuales uno, Juan Carlos, estuvo la última siembra en Puerto Casado. Como era un chaval noble, alto y bien parecido, el éxito entre la juventud femenina casadeña era espectacular. No puedo contar mucho más porque normalmente nuestros horarios de paseo no coincidían y además casi siempre salía con su padre, mano a mano. Lo cierto es que  todavía hay muchachas, hoy ya mujeres, que me preguntan por Juan Carlos, a través de FB, ya que la página que creé de Amigos de Puerto Casado, para darles acceso a mis fotos del Chaco, ha permitido ponerme en contacto con mucha gente a la que hace muchos años no veía y de vez en cuando agrego alguno más.
Como anécdota debo destacar el día que Maricarmen y yo habíamos salido a tomar una cerveza, antes de la cena, al bar que solía ir, antiguo cine de verano, que resultaba un sitio agradable ya que nos sentábamos, en lo que antes  era, el patio de butacas que por lo menos estaba hormigonado. Había muchos  otros sitios fuera, pero sólo utilizables cuando no había llovido, pues el suelo era de tierra y en las primeras gotas se volvía primero resbaladizo, después intransitable. Pues aquel día, sentadas junto nuestra mesa, había tres preciosas chicas casadeñas, riendo y charlando, casi todo en guaraní y entró Juan Carlos por la puerta de la calle que estaba a pocos metros de nosotros. Cuando lo vio, una de las chicas, exclamó, ¡Me lo comía enterito!  en perfecto castellano que Mary escuchó perfectamente, un poco escandalizada. Le tuve que explicar que eso jamás me había ocurrido a mí, pues tenía treinta años más que el  y la verdad, no le hacía sombra. Mary se quedó un poco escamada, pero me creyó.
Tal vez al leer esto el lector piense que la mujer paraguaya es así de agresiva. Pero estoy dando de ella una imagen que no es real por eso quiero aclarar, que lo que dijo aquella chica lo escuchamos nosotros pero no Juan Carlos, por lo  que aunque parezcan muy liberales, en cambio, son muy prudentes, introvertidas y poco dadas a exteriorizar sus sentimientos. Prefieren que la iniciativa la lleve el hombre. Pero tampoco me tenéis que creer mucho en este tema ya que no soy un experto conocedor de la mentalidad femenina paraguaya, ni de ningún otro país.


Caracol acuático del Chaco

Muchas noches, durante su estancia en Puerto Casado, fui a cenar a casa de Pepe Sorrentino  y Carmen. Teníamos la costumbre de cenar temprano por lo que de 8.30 a 9, que ya habíamos terminado yo solía decir, -me voy a mariscar un ratito-, y me iba al antiguo cine a tomarme mi wisky medicinal, ritual obligatorio, antes de acostarme. Al siguiente día me preguntaba Carmen -¿pescaste algo anoche? y yo le repartía invariablemente, -a las diez ya había mariscado bastante, mañana más.
He escogido la foto del caracol acuático del Chaco que llaman allí; jatyta y que es una especie de caracol bastante común en el Chaco de hábitos más acuáticos que otras especies chaqueñas y que teníamos muchos en el arrozal. Su color es marrón obscuro y su cuerpo redondeado parecido al de nuestras cabrillas pero con una tapa protectora y una textura parecida a la de nuestras cañaillas. Se ven montones de cáscaras bajo los nidos del Hornero que los come en su nido y amontona las cáscaras en la base de los palos donde suele construir su casa, que por cierto allí llegan a tener varios pisos de altura con unos nidos unidos a otros como las casitas adosadas. Una de esas cáscaras, la más grande que vi se la traje a mi suegro para que los viera y era del tamaño aproximado de una taza de desayuno de unos 8 ó 9 centímetros de diámetro.
Pues ese caracol me gustaba muchísimo y Carmen nos lo preparaba como hacemos aquí en Isla Mayor los cangrejos de río, con una salsita con tomate, cebolla, vino y alguna guindilla picante (aji), más el secreto especial de cada uno. Después de comerlo varias veces, alguien nos aguó el invento. Nos dijo: los indigenas afirman que el come esos caracoles puede volverse loco. Tras investigar un poco comprobé que si, que era portador de un virus que podía afectar al cerebro. Aforunadamente, tras la muerte del caracol. al cocinarlo, muere el virus y por lo tanto no existe el peligro de contaminación virásica. Pero ¿y si no era virus y era alguna otra bacteria resistente a la coción? Por si acaso no lo volvimos a comer y es una pena pues era realmente delicioso, especialemente en aquel lugar mediterráneo, situado a mil kilómetros del mar más cercano, las variedades culinarias son muchos más limitadas que las nuestras.


Langosta azul autraliana, cuadricarinatus.

Esta  langosta de agua dulce importada desde Australia es una de las miles de especies de cangrejos que existen. Después de mucho buscar en libros especializados llegué a la conclusión que era el Cuadricarinatus, con un gran parecido al cangrejo de agua dulce, importado del Mississippi, del que "disfrutamos en la Isla Mayor", aunque este chaqueño, tiene las patas azules, su desarrollo es dos o tres veces mayor, en peso, y su calidad culinaria también tiene una diferencia notable sobre el nuestro.
Realmente yo lo disfruté bastante, pues aunque era un producto vetado para nuestro consumo interno, yo, que sabía que comer los los más grandes no era disminuir su reproducción, sino todo lo contrario, -puesto que el cangrejo es caníbal y se come a sus hermanos o padres, cuando éstos cambian su caparazón, y si es el grande se puede comer a cuarenta de los chicos mientras que cuando los chicos pillan al grande en la muda, con uno, se satisfacen unos pocos-. Pero a pesar de ello la pesca estaba limitada a los grandes acontecimientos y sólo los comíamos de vez en cuando. Afortunadamente a los casadeños les daba repugnancia comerse aquel bicho, por lo que si se reproducía lentamente era por otra causa distinta a la sobre-explotación.


Con Nielsen en el criadero de langostas.

Al frente de la astacifactoria habían puesto a un experto italiano que controlaba toda la reproducción de la langosta desde su introducción que debió ser en el 1990, por el tamaño que tenían los más grandes cuando llegué por primera vez a Puerto Casado en el 92. Había algunos que superaban los 150 gramos y que estaba totalmente prohibido pescarlos pues los consideraban los artífices de la reproducción. Aquel experto italiano sabía menos que yo de cangrejos, que no soy ningún experto en el tema, fueran del continente que fueran, pero yo los estaba soportando los últimos 15 años y aunque eran especies distintas, al final eran cangrejos los dos, cangrejos de cola larga y agua dulce.
Según los cálculos del director de la expoliación e mediados del 95, que ya había en marcha más de veinte balsas de multiplicación, debidamente valladas, -para evitar la entrada de yacarés-, bien oxigenadas, con sus aparatos de batir el agua y con la alimentación regulada con el pienso de los pollos más una pequeña especie de anguila que allí llaman, morenitas, la producción era ya suficientemente estable para empezar a comercializar e ir creando una cuota de mercado, que en Asunción, donde reitero que no hay cultura marisquera, sería difícil de incrementar.
No recuerdo muy bien en que fecha exacta fue cuando empecé la comercialización de la langosta, pero tenía que ser en algún momento en el que todo estaba en marcha y yo podía despistarme de vez en cuando. Empecé a vender langostas a los restaurantes que sabía podían ser clientes potenciales y que yo conocía precisamente porque los había buscado para encontrar marisco y no eran muchos. Pero teníamos a todos los japoneses, chinos y pocos más que tuvieran marisco,-congelado-, en su carta. 
Claro que yo jugaba con ventaja, era el único marisco fresco que podía llegar vivo al restaurante, ya que tras pescarlos le amarrábamos  sus pinza con una fuerte goma y los metíamos en cajas de madera llenas de camalotes frescos y los enviábamos por avión, con lo que llegaban todos bien vivitos. Aquello fue  un éxito que en pocas semanas terminó con las existencias de cangrejos comercializables y con el "rrollo macabeo que se traía el técnico italiano" La cruda realidad no tenía nada que ver con los informes que presentaba a los directores. Una más de las muchas mentiras que tenían que soportar de los burócratas, que se dedicaban a hacer informes inventados y a joder a todo el personal que no estaba a su favor, y que terminaban quitándolo de en medio y cuando se descubría su ineficacia era ya tarde. Me quedan muchos amigos en Puerto Casado que pueden contar tristes historias de estos tipos chaqueteros y lameculos.
Tras el fiasco de las ventas que tuvimos que parar, en pleno auge, los directores expulsaron al super-técnico y nombraron director a Nielsen, que fue su ayudante desde el inicio. Después de venirme no se cómo evolucionó ese proyecto, lo que si sé es que cuando compró la secta Moon toda la finca con las instalaciones y máquinas de la empresa Casado, S.A., fue de las primeras cosas que eliminaron y me dio  más pena que quitasen la astacifactoría que conviertiesen el arrozal en eucaliptar. Cuando yo estaba alli, me daba más confianza conseguir un buen proyecto de langosta que llevar a cabo el arroz orgánico, sin fondos operativos. Pero tenía una enorme duda y por eso nunca intenté meter baza en ese asunto. Para que aquello funcionase, había que sacar aquel cangrejo de las balsa y llevarlo al arrozal y esto conlleva un peligro ambiental que podría ser más o menos grave, pero a mi no me parece correcto traspasar especies de Continente, ni siquiera de su hábitat natural, dentro del propio país y por esa razón no intenté que ese cangrejo traspasara las alambradas de que estaba rodeado. A lo mejor tras su abandono ya se ha extendido por la zona y el Medio lo ha absorbido y asimilado creando una nueva especie que es beneficiosa. Por lo menos buenos al paladar, si que están.



Paella con la embajadora Ansorena. La 1ª en el Chaco



La paella es uno de los platos más universales entre todos los que se cocinan, por lo que afirmar que ésta es la 1ª paella del Chaco, parece una temeridad, suponiendo que  alguien ya habrá hecho allá muchas paellas, claro que lo que llaman paellas por el resto del mundo se refiere arroz seco en un caldero plano. Al margen del derecho de cada uno a denominar su plato como le parezca, para los valencianos donde tiene su origen esta comida internacional,  sin embargo, este plato tiene unas limitaciones en cuanto a lo que acepta una paella para ser considerada como tal. Hay millones de maneras de preparar el arroz y todas pueden ser buenas y aunque no hay normas para que un arroz sea una paella de tipo valenciano, hay ciertos ingredientes no acptados. Por ejemplo y de una forma expeditiva: no se debe hacer una paella con ají y pimienta negra. Recuerdo una que hice, por error, con pimentón picante y el arroz eataba bueno pero parecía estábamos comiendo chorizo en lugar de paella.
Cuando nace la paella, en la huerta valenciana hace ya muchos siglos, se hacía con la carne, el arroz y las verduras que tenían a mano. También algunos le añadían caracoles. Lo habitual es pollo, cerdo y conejo y las verduras , ajo, pimiento, tomate y habichuelas de distintas especies. También es habitual usar un poco de pimentón dulce. Más tarde nace la paella mixta, donde a todo lo anterior se añade algo de choco en el sofrito y para rematar se colocan gambas, langostinos o carabineros en la parte superior  del arroz una vez ya bien distribuido. 
A esto nos referimos cuando decimos que esa sería la 1ª del Chaco, puesto, que sepamos, eramos los primeros valencianos que nos metíamos allá a cocineros. La paella la hizo Francisco Ordoñez y no fue ni mucho menos una de las mejores de su vida, puesto que había demasiados variables. Lo mismo me ocurrió a mi cuando hice allí mi primera paella en Paraguay. Sólo después de oler su aroma y probarla dije que aquel arroz guisado era una paella, porque tiene un olor y sabor característico, lo que no quiere decir  que sea mejor ni peor que otros arroces.



Parrillada en Puerto Casado.

La preparación de parrilladas multitudinarias fueron una constante en los dos años que pasamos en el Chaco. Cualquier celebración del pueblo era motivo para que la empresa, representada en esto por Hermosa, ordenaba matar dos o tres vaquillonas y preparaban estos asado para todos los habitantes del pueblos, maskoy, parguayos y visitantes de cualquier parte del mundo.
Concrétamente ésta, con otros fuegos y parrilas en otros sitios cercanos, fue el dia que se celebró el Centenario  de Puerto Casado y además de colocar una placa de bronce sobre un tocón de quebracho, a la entreada de la fábrica,- que por cierto comentan en FB que ha desaparecido-, hubo otros actos festivos sobre los que ya hemos hablado en otros capítulos.
Además de estos festejos populares, nosotros teníamos a Alejandro Herrera que siempre estaba deseando que hubiese cualquier escusa para preparar un pacú asado o una parrillada para nosotros y nuestros invitados particulares o de la empresa.
Los fines de semana, con buen tiempo y poca faena o hacíamos alguna actividad extra, o nos aburríamos como ostras. Yo recuerdo un par de veces que aproveché para hacerles una paella mis peones maskoy que vivían en el km 11.

Con la periodista del diario Noticias

Esta foto se hizo en los primeros días de nuestra estancia en Puerto Casado. La chica que nos acompaña es una redactora del Diario Noticias que había viajado a Casado para hacernos un reportaje sobre el proyecto que publicó el periódico unos días después.
En estos días también recuerdo que la empresa había preparado un acto multitudinario para explicarle a los vecinos el proyecto de arroz que íbamos a iniciar.
Montaron una especie de enorme tarima, en una explanada donde anteriormente había un edificio público, que un vendaval se llevó a ras de cimientos, y que más tarde utilizamos para secadero de arroz. En la tarima, de unos dos metros de altura, subieron los directores, Luis y Ángel Cavanagh y su primo Diego León, con sus respectivas esposas, los gerentes Chilelli y Oeyen y yo. Angel y Luis intervinieron explicando las diversas iniciativas de la empresa y a mi me habían encargado explicar en qué consistía el proyecto de arroz orgánico y cuál iba a ser la repercusión en el trabajo para el pueblo.
Durante el discurso recuerdo que pasé un mal rato cuando bajo nuestro catafalco presidencial se incició una violenta pelea, imagino que sería entre partidarios y detractores de la empresa. Pusieron en serio peligro nuestra integridad física pero el andamio-platea resistió y yo continué con mi discurso como si nada  estuviese ocurriendo. Al final alguien dijo que lo que tenían que hacer era darles las tierras, a lo que contesté, que mi misión era prepararlas y poner en marcha el proyecto y que estaba acostumbrado a comprar mi tierra y no a que me la regalaran. Sí se podía pensar en la manera de conseguir un acceso a la propiedad de la tierra mediante unas condiciones de pago asequibles al pequeño agricultor y con una valoración razonable de acuerdo con la inversión.
Al final de la charla, Ángel hizo subir a Maricarmen, que también estaba allí. Y una vez finalizado el acto nos fuimos a cenar a la casa directorio y al terminar el grupo musical formado por aficionados, la mayor parte trabajadores de la fábrica, amenizó el resto de la noche ya que realmente formaban un conjunto de música folclórica muy agradable y que era otro de los mejores entretenimiento a los que podíamos aspirar.


Pepito con los niños maskoy del km 11


Al margen de los tres o cuatro sustos de muerte que pasamos por causa de las serpientes, aquellos tres meses que Pepito pasó con Maricarmen y conmigo en Paraguay fueron de los más agradables de mi vida. Siempre que era posible lo llevaba conmigo y él se lo pasaba estupendamente. Subía detrás en la camioneta y se divertía con los burros que estaban siempre en medio de la calle y los empujaba, suavemente, con el morro del coche hasta quitarlos del centro del camino y eso le hacía reir desaforadamente,  ya que los burros se dejaban empujar en lugar de quitarse del camino cuando el coche se acercaba.
En el enlace que sigue se pueden seguir las aventuras de Pepito en el Chaco. Basta subrayar, copiar y pegar en google.

http://pepehermano.blogspot.com.es/2012/05/la-aventura-del-chaco-paraguayo1-pepe.html

En la foto, Pepito,  está con el grupo de niños maskoy a los que había encargado buscar el saltamonte chaqueño que me había pedido mi hija María del Mar que estaba haciendo un curso de capacitación agraria en el Cortijo de Cuarto donde obtuvo el título de Capataz agrícola. Como les había prometido mil guaraníes por cada langosta el primer día les pagué las ocho o diez que habían capturado y le dije que no me hacían falta más. Cuando aquel saltamontes llegó al Cottijo de Cuarto dejó a todos sorprendidos pues nunca  habían visto un ejemplar  tan grande. 


Con Chacho y los mecánicos tomando tereré

Una de las costumbres que más extrañan a  los neófitos europeos en el Paraguay es el ritual que se crea alrededor del tereré. El tereré que es una infusión fría de hierba mate, -mezclada a su vez con infinidad de hierbas medicinales de acuerdo con las necesidades de cada uno o en el caso de tomarlo, en una ronda, chupando todos de la misma bombilla, le añaden algún yuyo de carácter benéfico general y esta es una bebida equivalente al mate argentino, que es igual pero con agua caliente caliente, y a nuestro café o al thé de otros pueblos. 
Pero el tereré es algo más que un thé o un café, es una forma de rehidratación que les ha creado dependencia a la mayoría de los paraguayos, de forma que los puedes reconocer por  Europa, USA o Australia por ir a todos lados con su termo de agua fría, su guampa y su bombilla. Es una magnífica costumbre pero que a veces es usada como escusa para distraerse durante el trabajo.
Este era un tema que me llamó mucho la atención cuando visité la fábrica y veía a grandes grupos de peones que iban doblando las esquinas opuestas a donde nosotros íbamos pasando y siempre con la guampa en las manos. Más tarde comprendí que la mayoría de esos peones no tenían nada productivo que hacer. La empresa los empleaba para que el pueblo tuviese algún tipo de ingreso y por esa razón los iba rotando y era una especie de pago por mantener la paz social, por nadie admitido, pero que yo reconocí al recordar el subsidio agrario en mi entorno andaluz.
Pero en el caso de la foto, donde está mi amigo Chacho y el resto de mecánicos de la motorizada, estaban tomando el tereré, durante su tiempo de desayuno, ya que ellos sí tenían siempre bastante trabajo, al contrario de los que antes mencionaba rondando por los alrededores que, aparte de rozar algún yuyo o realizar algunos arreglos circunstanciales, nada tenían que hacer.