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domingo, 8 de junio de 2014

ARROZ ECOLÓGICO (ORGÁNICO) 3 EN PUERTO CASADO.



Superficies cultivadas y desarrollo del cultivo de arroz orgánico o ecológico..

Angel Cavanagh y Pepe Hermano con el primer arroz ecológico criado en Puerto Casado.
Angel y yo éramos los principales impulsores de este proyecto de arroz orgánico, puesto que yo había rechazado de plano un proyecto de arroz normal, puesto que la zona no era competitiva con el resto de Paraguay, sin entrar en su capacidad para competir con el resto del mundo. Cuando nosotros abandonamos el proyecto en el 96 hubo una grave crisis de los precios internacionales del arroz y todos los arrocero lo pasamos bastante mal, con la ruina para muchos agricultores arroceros paraguayos. Pero sigo defendiendo que Paraguay tiene unas características únicas en el mundo para aumentar su producción de arroz con nuevas empresas tan competitivas que serían capaces de soportar impunemente cualquier crisis de precios.
Pero ciñéndonos al tema que nos ocupa aquí estamos frente a un arrozal de la 1ª siembra que a simple vista demuestra que la posibilidad de producir arroz orgánico era totalmente viable y detrás nuestro vemos un campo precioso con un arroz limpio y bien cultivado.
Durante los m,eses de Enero y Febrero del 95 sembramos 25, que ya comentaremos sus resultados y en Marzo sembramos otras 15 has. que no se segaron.

Pequeños tallos de arroz ocho días después de las lluvias del 30 y 31 de enero.
Pudimos sembrar la primera parcela de 5 has el día 27 de enero del 95. La semilla utilizada fue Sica-8 y la densidad de siembra fue de 170 kg/ha. La segunda parcela, también de 5 has la pudimos sembrar 3 días después. Esta también a 170 kg/ha de la variedad Sea-2.
Esa misma noche llovieron 32 mm y al día siguiente cayeron otros 40 mm. de lluvia. Parecían una lluvias caídas a la medida, ya que la tierra estaba bastante seca y se llegó a encharcar, con lo que nos apareció una característica que explicaba lo que yo había leído en un libro sobre arroz editado en Paraguay. No recuerdo el título ni tampoco el autor, pero jamás se me olvidará que en él se afirmaba que allí el arroz no nacía bajo el agua. Aquella afirmación me impactó tanto que nada más situarnos en Puerto Casado construí en el suelo un pequeño cuadrado de un metro cuadrado donde podía llenarlo unos 10 cms de agua y sembré un poco de arroz de la variedad Taibonnet que habíamos llevado desde España.  Lo había situado en el patio bajo un grifo de agua del río y el arroz nació bien pero recuerdo que un poco más lento que aquí. Yo lo achaqué a la enorme densidad de limos que traía el agua en suspensión.

El mismo día de la foto anterior, tras ocho días de la siembra y la lluvia,  en una  perspectiva general.
En esta foto donde, creedme, todo lo que se ve es arroz se puede apreciar en primer plano que hay pequeños rodales donde no ha nacido. Precisamente son lugares más bajos que se encharcaron con la lluvia y realmente ahí no nació el arroz hasta que estos lugares se secaron totalmente, se agrietó la tierra y sólo entonces nació el arroz. Lo que ocurría siempre aunque hubiesen pasado 20 ó 25 días desde que había nacido el resto que quedaba sobre el nivel del agua. Sólo entonces pude entender lo que quería decir aquel señor que no supo aclarar lo del fallo de nacencia bajo el agua. Puede que fuera uno de los responsables del retraso del sistema de siembra de pregerminado en Paraguay. Eso y el agua tan poco transparente que además aumenta su oscuridad con cualquier movimiento de la tierra a causa del finísimo limo que tiene depositado a lo largo de cientos de años. Sin embargo el sistema de pregerminado tiene muchas ventajas sobre la siembra de arroz seco sobre terreno seco pues al tener que regar o esperar la lluvia tanto el arroz como las malas hierbas nacer a la par y son más difíciles de controlar. Era especialmente interesante para el ecológico ya que no se podían utilizar herbicidas para el  control de ciperáceas y "arbolitos".

Estos tallos de arroz tienen 21 día y la principal diferencia es de revelado de los carretes.
Esta foto pertenece al campo de Pancho en la visita del 92, pero es la que realmente hace justicia al vigor, verdor y salud con la que nacieron las plántulas también en Puerto Casado. La diferencia está en que esta foto se reveló en España con el método tradicional y las de Casado se revelaron en Rochester por el sistema de "revelado en una hora" Valiente invento desgraciado, por su culpa se han deteriorado los cientos de fotos que hice de Puerto Casado y que han perdido todo su color y nitidez. Pero allí el arroz nacía ya con ese color y vigor. Era impresionante ver cómo los tallos al nacer levantaban los terrones y después, en los charcos, donde nacía unos días después, salía entre las grietas o simplemente rompía la costa que se forma al secarse.

También estos tallos tienen 10 ó 15 día. Llenábamos lo antes posible.

Durante el mes de febrero sembramos 15 has de Taibonnet a una densidad de 170 kgs/ha y a final de febrero, teníamos  ha nivelado con láser a cota cero y la sembramos de arroz pregerminado.  Esta parcelita de 1 ha fue también de Taibonnet. y la densidad fue de 150 kg/ha. En esto nos equivocamos pues aunque la nacencia fue buena, el hecho de tenerla previamente inundada y estar así durante unos 15 días hasta que el arroz ya despuntaba, el ataquéede las anátidas fue feroz y la siembra quedó bastante clarita. Sin embargo, la buena nivelación y la respuesta espectacular de la nueva variedad en aquellas tierras hizo que ahijase de forma espectacular y realmente, a final de campaña, era la mejor parcela de arrozal, la más pareja y la más limpia y también la más castigada por la plaga de periquitos.
Todavía nos atrevimos a preparar otras 10 has para la siembra de invierno, pues terminamos de sembrarlas a finales de Marzo, por lo tanto floreció en pleno mes de Junio por lo que la cosecha se preveía muy mala y por otra parte nos convino dejarlas como colchón amortiguador  para la gran cantiodad de hacienda incontrolada,- burros y vacunos-, y paras intentar mantener alli a las aves granívoras que fueron una verdadera plaga.

Macolla de Cica.8 producida por un solo grano caído junto al borde del canal de riego.


El desarrollo del arroz fue normal, si bien el Cica-8 se crió más amarillo pareciendo que demandaba nitrógeno,. si bien lo que parece ser es que necesitaba más nivel de agua, ya que las taipas no quedaron suficientemente reforzadas para para mantener el nivel necesario para cubrir las partes más altas de la parcela. En los lugares de nivel correcto el ahijamiento era espectacular entre 20 y 30 matas por grano.como podemos apreciar en la macolla superior donde el ahijamiento era de más de 50 matas, pero también el corazón del piquete estaba amarillo. De todas formas la foto no le hace justicia. Debno tener otro foto de esta mata ya granada que espero encontrar donde se ve el final correcto de toda la macolla. Claro que hay que tener en cuenta que en las veras de los canales de riego, si no le falta el agua las macollas que se crían son siempre espectaculares y con un ahijamiento tres o cuatro veces superior al normal.

Perspectiva desde el centro de la parcela en la 1ª siembra.
Las `plagas vegatales fueron prácticamente inexistentes, en los lugares que pudimos cubrir correc-tamente de agua y mantenerla durante todo el cultivo. Salieron algunos "arbolitos" ,- hierbas de hoja ancha: Jussiaea Suffructicosa-,  que se aprecian en la foto entre el arroz y el margen de tioerra y que al final del ciclo habían desaparecido ya que tienen un ciclo más corto que el arroz.


La cuadrilla de maskoy escardando las malas hierbas.

Como toda la cantidad que esperábamos recolectar estaba destinada a semilla para la próxima siembra el control de las malas hierbas que se multiplican a traves de la semilla, como la echinocloa europea o americana,  fue una cosntante que no abandonamos en ningún momento. Es más yo hace años que tengo declarada una "guerra sin cuartel" a la echinocloa, a los arroces bastardos, que degeneran hacia las variedades genéticas originarias-, y, a las variedades de arroz rojo. Enseñamos a los maskoy a diferenciar estas variedades del arroz que queríamos multiplicar y hicieron un excelente trabajo. El problema con ellos lo teníamos cuando se quedaban solos en el campo. Se iban a por unas botellas de ron de caña a la despensa que habían abierto frente alarrozal y se tumbaban y bebía hasta el coma etílico. Jamás olvidaré la carta que me escri8bió, en correcto castellano, la hija de uno de ellos  que estaba  estudiando en el colegio de Puerto Casado, que me hacía, personalomente a mi, responsable de las tremendas borracheras que agarraba su padre, ya que al estar trabajando conmigo, aunque yo nuinca estaba por allí, era el responsable de su comportamiento y bienestar. La carta se me perdió pero el impacto que me provocó me acompañará mientras viva. Con el permisdo del alemán ese que nos esconde las cosas cuando nos hacemos mayores.


El presidente Wasmosy en una comida preparada en la Casa Directorio. Empezando por la derrecha, Chilelli, Guillermo, Yo, Algel, Maria, Wasmosy, Sostoa y las dos  personas restantes no recuerdo el nombre.
Esta foto pertenece al día de la visita del Presidente, Ministro de Agricultura y Ministro de Industria al campo donde habíamos realizado ya la priemra siembra de arroz. A medio día preparamos una comida de la que no recuerdo el menú, pero si recuerdo que había langostas cocidas con salsa de marisco y un canapé especial que yo había preparado otras veces y que decía que no compartiría mi receta. El motivo no era "secretismo" si no simplemente que no quería decirles que el secreto de aquel sabor tan especial y que tanto les agradaba erael resultado de mezclar el contenido de la cabeza de la langosta con salsa rosa, alguna langosta desmenuzada, huevo duro y un toque de vino blanco. Así suelo preparar los bueyes de mar cuando tengo la suerte de poderlos encontrar vivos, pues si son congelados tienen un sabor distinto, muy fuerte,  aunque les quites el vino. No podía compartir la receta pues si les decía que el canapé llevaba el contenido de la cabeza de la langosta más de la mitad de los comensales, que decían que estaba buenísimo ese trozo de pan tostado preparado untandole la salsa espesa  de la mezcla, podía haberles hecho pasar un mal rato ya que el marisco no es un manjar en la dieta mediterránea del Paraguay. Tanto es así que un periodista que acompañaba al séquito y que no había probado el marisco en su vida tuvo un ataque alérgico y hubo que inyectarle urbasón y tuvimos que subirlo a la avioneta y enviarlo a Asunción. ¡Con más de teinta años y no sabía que era alérgico al marisco! Y eso que la langosta era de agua dulce a la que solamente introducíamos los últimos quince días, antes de consumirla, en agua salada para intentar que tuviese algo más de sabor.


Vista aérea de parcelas 1ª siembra.
La parcela que se ve en primer plano es de la variedad Sea-2 y tenía alrededor de los 7.000 kg/ha, en cambio vemos las parcelas del fondo que tienen grandes usperficies donde la hierba ha salido por arriba del arroz o simplemente en ese lugar no había arroz por tener algún cerro donde no llegaba bien el agua de riego. La producción media de las parcelas que se criaron más o menos bien y que fueron todas exceptuando las 10 últimas has sembradas salieron a un promedio de unos 5.000 kg/ha, tanto  el Cica, Sea y Taibonnet.


Parte mala de parcelas 1ª siembra.
Estas son las últimas parcelas que sembramos, ya en el mes de Marzo, y pueden verse trozos donde el arroz a llegado a madurar, era Taibonnet de ciclo más corto que las otra dos variedades, y otras partes donde la hierba se ha apoderado de casi la totalidad de la superficie. Toda esta última parte no la segamos pues en esa  primera siembra no teníamos la parcela rodeada de alambre de espinos y aunque pusimos una valla eléctrica, los burros del pueblo parece que no le tenían mucho temor ya que no paraba el asalto contíno de burros, vacas y caballos. También la dejamos como colchón donde dejábamos tranquilos a los periquitos cabeza negra para que respetasen el resto del Taibonnet que estaba bastante bueno y lo estaban triturando con sus picos especialmente diseñados para poder pelar el arroz, dejando la cascarilla en el suelo y comiéndose sólo el blanco.


Cica-8 de la primera siembra.


Si miramos con atención este Cica-8 de la priemra siembra vemos algunas espigas y espiquillas que están tiesas y blancas porque no han llegado a granar. Son la consecuncia de un par denoches con una mínima de 7º/8º centígrados que afectó a las espigas o parte de ellas que estaban en floración y que no polinizaron y fecundaron.También en esto tuve una enorme importancia los problemas que tuvimos con el riego. En la primera siembra tuvimos fallos porque la nivelación era muy mala y las partes altas se secaban y en la segunda por culpa de problema en la toma y en uno de los motores que se le averió la bomba inyectora, seguramente por culpa  del gasoil que era de muy baja calidad.





Taibonnet 1ª siembra.
En esta podemos ver el arrozal que se crió de la variedad Taibonnet, sembrado en el mes de Febrero, fuera de época normal de siembra en el hemisferio sur, pero que nosotros salvamos gracias a que estábamos en la misma linea del trópico de Cáncer y de que ésta variedad de ciclo medio era mucho más resistente al frio que el Cica-8 y el Sea-2. A la derecha de la foto vemos la apertura producida, en el arrozal al paso de los escardadores, que sólo queda de esa forma cuando el arroz está bastante espeso y las espigas son pesadas por estar bien granadas. También es perfectamente visible lo limpio que está de malas hierbas y sólo al final se aprecia una parte verde que no es sólo causa de las malas hierbas sino que también está teñida de verde por el color de los periquitos que atacaban en bandadas superiores al millar de pájaros.
Esta plaga y la de palomas torcaces que atacaron la semilla de siembra, que no quedaban bien enterradas, en la segunda cosecha fueron las únicas plagas animales que tuvimos que sortear. La de periquitos la controlamos mediante aparatos de ultrasonidos, en la primera siembra ya que en la segunda no fue necesario, y la de palomas sólo la sufrimos durante los días tanscurridos entre la siembra y a inundación de las parcelas. Los periquitos no los probé, por miedo a la psitacosis, pero con las polomas hice tres o cuatro arroces caldositos, al estilo de los arroces con pato marismeño, que estaban deliciosos. Sufrimos otra plaga, que no afectó para nada, que fue la de la chinche de campo que pica el arroz cuando el grano está en estado lechoso y que si es muy abundante puede llegar a convertirlo en "no apto para consumo humano" Por esa razón teníamos que cuidar los pájaros pues son su enemigo natural y lo que hoy nos parecía una plaga mañana podia ser la solución de un verdadero problema.


Bandada de periquitos posándose sobre el arroz para pelarlo y comerlo.
En Puerto Casado podría haber una colonia de 10/20 parejas de periquitos que vivían allí todo el año. Frente a mi dormitorio, en el jardín de la Casa Directorio, tenía un cocotero donde vivía una de esas parejas y que amenizaba, agradablemente, todos los amaneceres, aunque en realidad no callaban en todo el día. Pero en el momento que se iniciaron a dorar las espigas, empezó un crecimiento aritmético, es decir, todos los días se multiplicaban por dos. De tal forma que una semana después, de iniciada la maduración, se reunían allí, cada día, un millar de cotorras y otros tantos tordos y entre 8 y 15 días más tarde teníamos unos 2.000 tordos y 12 ó 14.000 periquitos.
En los primeros días pedimos a un grupo  de chiquillos,, con tambores y otros artefactos ruidosos que, se paseasen por las taipas realizando el máximo ruido posible. No dió en más minimo resultado. Reforzamos con espantapájaros, con los indígenas que teníamos escardando y algún cañón de carburo que nos agenciámos no sé de donde. No le hacían el más minimo caso a niños y  mayores con sus chillidos y ruidos y "defecaban graciosamente" encima de los espantapájaros y de los cañones de carburo. Aunque en la casa también teníamos una escopeta de repetición, de cinco cartuchos, tuvimos que comprar otra escopeta para espantarlos mediante tiros desde lejos para asustarlos al sintir pasar los plomos cerca ya que no buscábamos la exterminación de aquellos animaltos que no tenían otra comida en toda la región y que se convirtieron en plaga en la siembra de invierno, pues cuando maduró el arroz no había otro tipo de grano en todo el Chaco. No sirvieron de nada las escopetas, ya que podíamos matarlos, pero no asustarlos como era nuestro objetivo. Al final y después de probar todo lo imaginable para repelerlos, recordé una película de la II Guerra Mundial donde los americanos habían tenido que recurrir a los ultrasonidos en la Isla de Guam para convencer a los pelícanos que abandonasen la pista de aterrizaje recién construida y que se negaban a abandonar. Nosotros tuvimos que recurrir a aparatos emisores de ultrasonidos para poder persuadirlos de que no podían comerse todo el arroz. Lo más curioso y también lo más triste del episodio de Guan es que una plaga de serpientes, introducida desde indonesia por algún barco, de forma involuntaria, ha terminado con todas las aves, ranas, lagartijas y otras presas y ha convertido la Isla en un paraiso para las serpientes donde no tienen un enemigo natural. Realmente hay que tener mucho cuidado en exterminar un eslabón de la cadena trófica o introducir una nueva especie pues el resultado es imprevisible.

La cosechadora de Pancho que venía desde San Juan Bautista.
Para cosechar la primera cosecha, que hemos dicho que recogimos de unas 25 ó 26 has de arroz, ya que las últimas 10 que sembramos no pudimos segarlas, vino nuestro buen amigo Juan Francisco Caballero Chavez, que transportó su cosechadora para segar aquellas parcelitas, pues aunque fuera poco y los transportes encarecían todo, no teníamos otro remedio que recolectarlo, pues además era la semilla para las próximas cosechas. Tuvimos arroz de sobra, de las tres variedades para sembrar las 110 has en total entre la parte que sembramos Antonio y yo y la que sembraron los hermanos Sorrentinos que en esta segunda cosecha quisieron llevar sus tierras independientes.

La segunda siembra.
A partir de Septiembre de 1995, iniciamos la segunda siembra del año, precísamente sobre la parte que habíamos segado en Julio.En total sembramos en Sbre. Otbre. Nobre y Dbre alrededor de 110 has y otras 15 has que conseguimos preparar y sembrar en febreo de 1996, que no recuerdo que pasó con ellas, pero no las segaríamos puesto que dejamos el proyecto en Mayo de ese año.
En septiembre habíamos logrado medio-preparar las primeras 40 has sobre la siembra anterior. A la tirra no pudimos hacerle mucho trabajo de nivelación pues el rastrojo no dejaba que el láser pudiera nivelar y nos limitamos a quitar con la trailla los cerros más significativos y transportarlos a los bajos. La sembramos en seco con la variedad Taibonnet que tras la multiplicación en Paraguay le cambiamos el nombre por Casilda.

2ª instalación de la boma, situándola más cerca del río.

A la vuelta de uno de mis viajes a España, donde pasaba 20-25 dias cada tres o cuatro meses, me encontré con que habían cambiado la toma de las bombas porque el canal de toma se había cegado de barro en una copiosa lluvia. Para evitar futuros taponamientos de la toma que se producían porque nunca tuvimos una retroescavadora que preparase convenientemente el trocito de entrada, limpiando bien la ría de entrada y  construyendo, con esa tierra, un par de muritos laterales que evitasen que las agua de lluvia retorrnasen al río por esta parte cegando la entrada de agua. Por esa razón el ingeniero Oeyen decidió cambiar la toma situando las bombas sobre un lateral elevado y lejano al canal, con lo que las bombas, que estaban fabricadas como bombas de aspersión, trabajaban como bombas de  presión para envíar el agua por la pequeña tubería de plástico, hasta el canal de riego.


Perspectiva de la toma desde el canal de riego.

Esta solución, de meter la aspersión en una balsa sobre el río, es muy usada en los riegos arroceros del Paraguay. Estábamos convirtiendo unas bombas de asspersión, cuya máxima elevación es muy limitada en  bombas de presión con la consiguiente pérdida de caudal. Los problemas de riego se agravaron especialmente cuando una de las bombas se le estropeó la inyección.  Durante el riego de primavera y verano no llegó a salarse el agua ya que las lluvias mantenían un caudal muy regular en el Cañadón Reservista  que era el que alimentaba diréctamente el brazo donde teníamos instaladas las bombas.

Taibonnet o Casilda de segunda cosecha.
Las ochenta has que llevábamos Antonio y yo las sembramos todas de Taibonnet, que había ameritado  mejor comportamiento que las otras dos variedades, además de tener un ciclo mucho más corto. Mientras en España tiene un ciclo de 130/140 días alli se criaba en 10 días menos. Como tardaba en llover, tras la siembra, dimos un pequeño riego para facilitar la nacencia. Como en la primera siembra, los charcos no nacieron y volvimos a resembrarlos con arroz pregerminado que se comieron los patos y otras aves quedando en blanco esos lucios. Además, en las primeras 40 has que sembramos nuevamente sobre el terreno ya cultivado, la multiplicación de las malas hierbas fue espectacular, pues estaban sobre el terreno las semillas de la primera siembra y con el sistema de sembrar en seco las malas hierbas nacen a la par del arroz y normalmente se desarrollan más deprisa.
Ayudó bastante a crear problemas la rotura de una de las bombas que se sumaba a las dificultades de toma que llegó a paralizar e incluso secar algunos cerros de arroz. En cambio lo que había podido mantener unos niveles normales estaba realmente bueno. Esto es algo que ya sabíamos de antemano pero como hemos dicho al principio, un pequeño problema en una zona tradicional arrocera se convierte en un grave problema en medio del Chaco a 600 km de ninguna parte. Siendo, ninguna parte Asunción que no era nada en arroz en aquella época y muy poco en estos momentos, pues las zonas arroceras están más al sur.


Espiga de Taibonnet de segunda cosecha Chaco.

Las otras cuarenta has que sembramos, Antonio y yo, sobre tierras nuevas mostraron un comportamiento buenísimo. Donde no faltó el agua en ningún momento se controlaron bien las malas hierbas y la cosecha era superior a os 6.000 kg/ha, si bien la media general no ha llegado a esa cantidad pues muchos lugares pasaron dos fases críticas por falta de agua. La  primera fue poco después de nacer y la segunda en el período de floración, el moemnto en que la planta está más débil.
En estas segundas siembras hubo un par de hechos destacables: el primero que no aparecioeron los periquitos pero, en cambio, "disfrutamos" de una enorme cantidad de gorriones y tordos. La otra circunstancia que nos pilló desprevenidos fue en los sitios donde sembramos Taibonnet sobre rastrojo de Cica-8.
Junto con el Taibonnet sembrado nació un 50% más de plantas que eran de Cica-8 caído de la primera cosecha. Como el ciclo de éste último es más de treinta diás superior al primero, cuando maduró el Taibonnete al Cica-8 le faltaban 30/40 días y tuvimos que esperar a que éste madura para evitar tener un arroz con un altísimo porcentaje de verde, que lo convierte en un arroz malo para blanquear. Pero lo más raro e inesperado vino durante esos días. Al madurar totalmente el Taibonnet y terminar su ciclo empezó a ahijar por el primer nudo y ese tallo nuevo espigó rapidísimamente y empezó a granar. Tuvimos que segarlo antes que llenara pues aquello se convertía en el cuento de nunca acabar.
Lo que quedó evidente es con la vitalidad del arroz, en aquel lugar, se podía volver a cosechar 40-50 días después de segar la cosecha normal y recoger una pequeña segunda cosecha sin hacer otro trabajo que tener nivel de agua.

Curro en su máquina cosechadora que cosechó el arroz de la 2ª cosecha.

Esta fotografía se realizó en los días de la famosa asonada del Marzo Paraguayo. Ese mes estaba yo en Santiago del Estero intentando un acuerdo con una cooperativa de la zona para arrendarles la desmotadora y comprar algodón y desmotarlo para Eurosemillas. Como el acuerdo societario requería una reunión, que tenía que contar con un plazo minimo de convocatoria, me sobraban 20-30 días hasta que se aprobase por la Asamblea los acuerdos que ya habíamos previsto con la Junta Rectora.
El día anterior al asesinato del Vicepresidente Argaña,- el lunes 22 de Marzo de 1999-, salía del Hotel España en dirección al Chaco para pasar unos días por allí con los amigos. Asi que al día seguiente, por la noche, cuando salió en televisión "el asesinato y posible golpe de Estado" apareció en primer plano mi hotel con un tanque en la puerta. El susto de mi familia fue descomunal, pues yo había dejado la maleta grande en el hotel y el capullo que estaba en recepción no era capaz de aclarar que yo había abandonado el hotel, el día anterior,  para volver en una semana,
Tardé tres días en poder comunicarme con mi familia, pues en el Chaco sólo podíamos comunicarnos dentro de Paraguay a través de la centralita y aunque el tema es muy interesante no creo deba meterlo en este capítulo.


Silva al volante del primer camión de arroz que sale de Puerto Casado.

El arroz de la primera cosecha lo secamos en el solar de una nave derruida por el viento que tenía un suelo de losetas, donde no podía entrar el tractor, por lo que los trabajos de extender y recoger los hacíamos a mano. Por cierto que uno de los días de secado, no recuerdo si en la primera o segunda siembra, nos cayeron de golpe más de 150 mm. Sobre el campo de fútbol,- junto al solar-, había más de medio metro de agua y el arroz extendido quedó totalmente sumergido. Gran parte de la segunda cosecha la llevamos fuera para secarla en un secadero mecánico y posteriormente pelarlo y envasarlo en envases de plástico como arroz ecológico. De todos estos temas de molino y comercialización se encargó Angel por lo que mi memoria no da para mucho más.

Secadero mecánico, que se instaló después de salir nosotros, con Antonio Haro director de la empresa en Puerto Casado.

Cuando nosotros abandonamos el proyecto, por las enormes tensiones de tesorería y por la falta de medios a la que etábamos sometidos, la empresa se buscó otros socios argentinos para continuar sembrando arroz normal y entonces sí empezaron a aparecer los elementos eseciales para poder realizar un cultivo notrmal y poderlo secar y almacenar. Aquí podemos ver el secadero mecánico que se montó para la campaña 96/97, donde se puede apreciar que no había tolva de recepción, ni tampoco tenían sitio donde enfriar el arroz antes de almacenar con lo que, según me decía Curro, se les calentó en el amacén el primer año y el segundo, como se había averiado el termostado, y secaron a "ojímetro" tostaron,- literalmente-, el arroz estropeandolo y quedando sólo para pienso. 
Según, mi buen amigo, Curro Romero se sembró durante tres campañas más, siendo la del 99 la última. En todas ellas tuvieron también un percance u otro por lo que cada año les costaba el dinero mantenr el cultivo. Su producción media era inferior a la que conseguimos nosotros pero de arroz normal pudiendo utilizar abonos, herbicidas e insecticidas, aunque como no tenían mucha idea del cultivo no realizaban los trabajos, ni utilizaban los pesticidas  en el momento oportuno.

Conclusiones.
El grupo de españoles que nos embarcamos en el proyecto de arroz ecológico, por diversas circunstancias, habíamos llegado a la conclusión de que no estaba resultando de acuerdo a las expectativas. La falta de medios impedía que pudiésemos desarrollar la actividad normalmente y la penuría económica de la empresa no hacía otra cosa que complicarnos la vida a cada paso. Por otra parte, una vez demostrado que se podía hacer arroz, lo más conveniente para ellos era que abandonásemos ya que así se librarían de cumplir los compromisos que se habían tomado si aguantábamos tres años realizando las siembras.
Tras nuestra experiencia y las siguientes quedó claro que era posible el proyecto orgánico, teniendo la posibilidad de vender entre el 50% y el 100% más del precio normal, siempre y cuando el proyecto estuviese apoyado por nuestro propio Centro de Investigación, pues estábamos en un terreno, unas condiciones y un producto (ecológico) que desconocíamos. Ya en la priemra y segunda cosecha vimos que poner  gasoil, arreglar una rueda, poner un embrague o disponer de algún dinero se convertía en una misión complicada. ¿Quién puñetas podía pensar que había la posibilidad de tener el Centro de Investigación de apoyo?
Con los resultados de las tres siguientes campañas de arroz normal, también quedó claro, que no se podía producir a precios competitivos y mucho menos con la dirección que tenían, que dejaba mucho que desear, ya que su incompetencia y los consiguientes desastres de cosecha procuraba endosárselos a la cosechadora diciendo que iba tirando arroz, lo quemaban por no tener ni idea de secado  o perdían importantes cantidades por la sal,- que llegó a matar una parte cultivo por  salinidad sin que llegasen a enterarse de qué se estaba muriendo el arroz, lo curioso del caso es que después de seco al entrar nuevamente el agua, retoñó y llegó a segarse un mes más tarde que el resto- y todo ello a pesar de que les había dejado un informe, a los directores, de porqué se salaba el Cañadón Reservista cuyo efecto llegaba hasta la nueva toma que les había previsto para la ampliación.
En resumen, el Chaco, tierra implacable con hombres y plantas, dispone de agua, tierra y clima para realizar una excelente cosecha de arroz pero solamente sería rentable si existiese allí una gran zona productora que permitiese las instalaciones necesarias para convertirla en un sitio competitivo y, eso, hoy por hoy, me parece una auténtica barbaridad ya que habría que terminar con una zona boscosa y ganadera, cuando tenemos en Paraguay las mejores tierras ociosas de todo el mundo para cultivar arroz, sin tocar bosques ni humedales.


viernes, 1 de marzo de 2013

ARROZ ECOLÓGICO 4 BUSCANDO AGUA DULCE EN EL CHACO


Buscando agua para riego del arrozal, por gravedad, sin tener que elevarla.

Buscando agua en el Chaco con Ortiz partiendo desde el km 11 para inspeccionar todas las tierras de alrededor.

En la primera siembra se saló el agua del riacho donde teníamos instalada la bomba de riego y era evidente que tras uno  o dos meses sin lluvias en la zona se volvía a salar llegando a tal salinidad que incluso el ganado se negaba a beber de allí. Esto lo averiguamos después de tener las bombas allí instaladas, pues aunque el cuidador que por allí había conocía el rechazo de los animales a ese agua, en ciertas épocas, y sabía que se salaba la información que nos llegó no era clara. Tenía que buscar una alternativa viable para cuando este agua tuviese una concentración de sal que la inhabilitase para riego. Construir el canal de riego, que después se hizo, y que venía directo desde el Río Paraguay era una alternativa muy cara y además había que elevar el agua entre 5 y 7 metros de promedio. Así que empecé estudiando el problema, causa de la salinización, del Cañadón Reservista puesto que era el riacho más cercano a la plantación.


Croquis del plano general Cañadón Reservista.
 El Cañadón Reservista es un riacho que solamente lleva agua durante la temporada de lluvias. Inicia su recorrido cerca de la Estancia Santa Elisa y desemboca en el riacho "cuernos" (nombre que le puse tras realizar un dibujo de su perfil y que se parecía a las astas de un ciervo), aguas arriba de Puerto Casado. En su tramo final se confunde con el riacho Candelaria que recoge las aguas del potrero Casilda. El Reservista tiene unos 120 km, de longitud, calculados en linea recta.
La parte que afecta a este estudio  inicia en el km 20, donde el Cañadón cruza bajo las vías del ferrocarril  y a partir de ese punto he calculado que tiene una cuenca de 150.000 has.
Una característica destacada de este riacho es que sus aguas no se salan en ninguna época del año, lo que es una singularidad entre los riachos que bajan del Chaco Central ya que todos ellos recogen aguas en zonas de marisma saladas y todos ellos se salna durante las épocas de sequía y en los meses del invierno Austral.
Trasladar aquí todos los datos de aportación, evaporación, calculados por meses y en función de las necesidades de agua estimada para cada año del proyecto, convertiría el capítulo en un ladrillo, infumable, que os voy a ahorrar.


Barquita que yo utilicé en el riacho cuernos para estudiar porqué se salaba el agua.

Teníamos un serio problema en el arroz. Se nos estaban muriendo las puntas de las hojas con unos síntomas parecidos a los provocados por el riego con agua salada del Guadalquivir cuando el tapón salino sube paulatinamente hacia Sevilla y nuestra salinidad sube por encima de los dos gramos litro. A partir de esa salinidad empieza a afectar la planta y si sube algo más y se mantiene llegará a matarla. Es más, en estado de floración, con esa salinidad es suficiente para mermar seriamente la cosecha. Sin embargo tenía que ser otra cosa ya que regando desde río Paraguay, con una media de 3000 m3/segundo y a mil kilómetros del mar ¿como demonios se podía pensar en agua salada? Pero los síntomas eran de salinidad y lo confirmó el análisis que hicimos para asegurarnos. Analicé el agua del  Cañadón Reservista que desemboca cerca de nuestra toma y pude comprobar que no se salaba, ni siquiera en los momentos en que estaba sin corriente durante meses y sus grandes charcos se mantenían dulces. Entonces tuve que ampliar la búsqueda. Aunque la toma de agua la hacíamos, desde unos de los brazos que el río Paraguay va formando y borrando con las constantes riadas, "el riacho cuernos",- nombre que le había puesto por la figura, parecida al  asta de ciervo viejo, que salía al dibujar sus contornos-, y estaba comunicado al río Paraguay que no se sala nunca. Pero continuando la búsqueda por todos los riachos, que la mayoría no tenían salida, me llevé un susto bastante serio. 
Yo iba en una barquita como la de la foto superior, solo y rodeado de vegetación por todos lados, bogando tranquilamente pero sin descuidar la vigilancia, pues el peligro acecha por cualquier lado. En el arrozal que estaba al lado y en su entorno yo había tropezado con yacarés,- uno fue a parar al puchero y nos lo comimos-, yararás, tarántulas, hormigas rojas, anacondas de diversos calibres, carpinchos y otros bichos de los que no conocía ni el nombre. También sabía que allí había gran cantidad de pirañas porque las había visto en muchos de sitios del entorno y con el agua clarita sentado en el puente de la vía con los pies colgando a menos de medio metro de donde ellas pasaban y los únicos ataques conocidos eran los acaecidos a las vacas, a las que a veces comían sus largos pezones de las ubres al atravesar algunos riachos. ¡Anda que me iba a bañar yo allí, como veía hacer a los chiquillos, si no era con un bañador de chapa! Pues, de pronto, en uno de esos riachos "ciegos" sentí un golpe muy fuerte en el costado de mi barquita, me sobresalté mirando hacia ese lugar y no vi nada, pero  a los pocos segundos los fuertes golpes, como de un puño cerrado contra una puerta,  eran en todo el perímetro de la barquita y os aseguro que la movían en un vaivén nada tranquilizador. ¡Quién dijo que no tenía miedo! antes de dos minutos y remando como un loco, pues estaba muy cerca del final del riacho, tenía la barca encallada en la orilla y de un salto me pasé a tierra firme. Allí bajo, de pie bajo un árbol, obsevaba el bullir del agua embarrada por los movimientos bruscos de aquel cardúmen de peces que nunca averigüe de que especie eran. Ya más tranquilo y con el corazón a ritmo normal, pensé que aquella riqueza piscícola sería una bendición si la sabíamos aprovechar. Allí en Puerto Casado teníamos la única piscifactoría de Langosta de agua dulce de Suramérica. En realidad "las Langostas" eran cangrejos de cola larga de origen Australiano llamados "cuadricarinatus" muy parecidos a los que "disfrutamos" en Isla Mayor el "Procámbarus clarkii" que fue importado 1973 desde Mississippi. Aquel cangrejo australiano lo hemos visto llegar a los 350 gramos y a pesar de ser de agua dulce, -los últimos quince días lo sumergíamos en agua salada-, tenía una textura magnífica, parecida a otros crustáceos de gran prestigio, y con una buena salsa pasaba tranquilamente por langosta y aún mejor, ya que , Paraguay a mil kilómetros de mar más cercano no disfruta de marisco fresco, así que cuando lo comercializamos lo ofrecía como el mejor marisco que se podía comer y realmente así era. Pero esta es otra historia que ya ampliaremos, lo que yo veía en aquellos momentos, pasado el susto es que, fuese el pescado que fuese, aumentaría mucho la calidad de la langosta, ya que ésta era alimentada con pienso compuesto, el mismo de los pollos, y complementado con las "morenitas" una especie de anguila, con su mismo porte y color, pero que su desarrollo no pasaba de los 12 ó 14 centímetros. Después de estas reflexiones y con el ritmo cardíaco normal subí nuevamente a la barquita  y aunque estaba más "escamado" que una cucaracha en un hormiguero de "marabundas", salí del entramado de cauces después de comprobar que a varios kilómetros de allí, aguas arriba, estaba el Riacho Mosquito el responsable de que se salaran las aguas de toma durante los meses de sequía en Paraguay que se corresponden exactamente a los meses que tampoco llueve en Sevilla, Junio, Julio, Agosto y casi todo Septiembre.
Todo el párrafo en cursiva está copiado del capítulo 2º de "Las Aventuras del Chaco. De aviones y barcos" donde cuento toda una serie de aventuras, jocosas unas y dramáticas otras que para mi es el capítulo más divertido de mi blog, que podéis ver en el enlace::



Excursión a Riacho Mosquito a estudiar la causa por la que se salaba el agua.


Con mi estimado amigo Eugenio Hermosa, siempre dispuesto para acompañarme a cualquier sitio en busca de soluciones para el grave problema que tenía la empresa y que repercutiría irremisiblemente sobre un pueblo que llevaba un siglo dependiendo de ella. Salimos, muy tempranito como siempre,- Hermosa se levantaba, todos los días del año, entre las dos y las tres de la madrugada, se daba un gran paseo por el pueblo o jugaba al padel en la Casa Directorio y tras desayunar estaba prepardo para distribuir los trabajos antes de las cinco de la mañana-, en busca del riacho Mosquito para comprobar con seguridad que era el causante de que se salara la toma situada junto el Reservista. 
En la mayor parte del camino se habían perdido las huellas que lo señalaban, menos mal que Eugenio se lo conocía de memoria y no tuvimos ningún problema para llegar rápidamente pero con la cautela necesaria para caer en algún agujero o en un puente con maderas podridas. 


John Wayne en el tajamar de la estancia de Riacho Mosquito.


Aquel lugar resultó ser un sitio precioso para instalar un centro de visitas con un puesto de observación de animales salvajes. En el pequeño lago que vemos en la foto, nos decía el guarda que cuidaba aquello, que era un hervidero de ciervos, pecarís, carpinchos, anacondas y decenas de aves que acudían de madrugada y a la caída del sol a saciar su sed, pues no había mucha agua buena en los alrededores. Me quedé enamorado del lugar, con una plantación de bananas, agua de sobra para tener un huerto y una casa muy bien conservada, en medio de la auténtica selva chaqueña en estado puro. Era y seguirá siendo un retiro donde pasar unas semanas separado del mundanal ruido y donde se puede disfrutar de la naturaleza en una situación de seguridad y comodidad aceptable.


Tajamar del Cañadón en la Estancia Machete.

 Este tajamar lo tenemos señalado en el plano como el nº 4 (en blanco y negro sobre el antiguo plano de Casado S.A.) y lo sustituiríamos por la represa nº 2 (en rojo) que  construiríamos aguas abajo del caserío de la Estancia Machete y a pesar de estar muy bien situada y fácil de arreglar tenía el inconveniente de que su inundación, a partir de un  metro y medio de altura,  seguramente empezaría a inundar los alrededores de la casa y un poco más arriba pondría en peligro el camino que tendría que elevarse. 
Lógicamente para fijar estos datos, con exactitud, había que hacer un plano previo de levantamiento topográfico.


Estancia Machete con tajamar y tanque australiano de agua elevada.

Este método de guardar agua denominado tanque australiano consiste en realizar un pequeño embalse circular, elevado sobre el nivel del suelo 3/4 metros, tomando para ello la tierra del préstamo que se ve lleno de agua justo al lado.
Entre el embalse y el hueco formado por la extracción de tierra se coloca una bomba de elevación de agua que funciona con la fuerza del viento por lo que una vez construido todo el complejo la elevación de agua está relacionada directamente con la cantidad e intensidad del viento,- siempre que las intermitentes lluvias mantengan un buen nivel en el hueco del prétamo de tierras-, y prácticamente no tiene coste de mantenimiento y su sencillez le garantiza una vida larga.


Impresionante altura de la vegetación,  prueba evidente de la fertilidad de la tierra. 

Como alrededor de la Estancia había calculado que se podían realizar dos de las represas que remansaran el agua de la parte alta del Cañadón, estuvimos varias veces paseando a caballo por los alrededores estudiando pendientes y posibilidades de remansar agua sin causar otros problemas.
Las visitas a las diversas represas nos han mostrado unas obras realizadas para proveer agua de beber a la ganadería y que su objetivo primordial era mantener la cañada con hierba fresca, además de proveer de agua potable durante todo el año.
Para poder aprovechar más agua de la parte superior el Cañadón teníamos que ir más arriba ya que  la nº 2 no podíamos recrecerla más, así que pensamos en otra unos km más arriba,- marcada con el nº 3 (en rojo)-, y que drenaría el agua de más de 50.000 has. El cruce del Cañadón con el camino a Boquerón se produce a 5 km de la ruta principal. La altura del camino,- que marcaría nuestra cota máxima-, hasta la mínima, medida en el palmar, más la caída natural a lo largo de 5 km puede darnos una diferencia de cota de unos tres metros, que seria la altura de agua que estábamos necesitando y que nos daría aquí la capacidad de almacenamiento necesaria para iniciar los riegos sin necesidad de poner las bombas en marcha.


La mulilla atómica.

Con esta mulilla, que yo llamaba mulilla atómica, porque desde que salíamos y empezaba a trotar hasta que paraba,- y no importaba que fuera una hora o dos-, no paraba ni un solo segundo de soltar flatulencias. Era increíble como podía haber acumlado gases para poder mantener un sonido  de tubo de escape de moto, en relantí, y  durante más de una hora, parecía  el motor de mi Ducati de cuatro tiempos. .
Pues con esta mulilla hice varias visitas alrededor de las tierras de Güajhó, calculando la caída y la posible inundación de esas tierras con la represa nº 1 del km 20 que detallaremos más adelante.
También la utilizaba cuando paseaba cerca del pueblo donde Ortiz me permitía que fuese sólo, ya que cuando quería alejarme de los caminos y penetrar en el monte siempre iba con él o compañado de alguno de los capataces o peones de las estancias donde inspeccionaba los terrenos, bien para posible desmonte, bien para estudiar la posibilidades de represar agua.


Pluviometría en el km 11, correspondiente al año 1995 y caudal de agua medido en el puente del km 20.

La pluviometria de la zona está entre los 1000 y 1500 mm anuales; con cuatro meses muy secos,- Junio, Julio, Agosto y Septiembre-, y el resto lluviosos sin garantía de que esas lluvias sean regulares. Arriba vemos la pluvionetria medida en el km 11 y los cálculos aproximados, que yo realizaba, en la cercanía del puente del km 20 para medir los caudales que pasaban por ese punto crucial y que seviría para calcular el agua que se podía almacenar a lo largo de la cuenca. Pero nunca hay que perder de vista que, con lluvias tan irregulares, no se podía pensar en el riego exclusivo del arrozal desde este complejo de represas.  Había que contar con que faltaría agua para los primeros riegos de cada campaña y  que faltaría agua para forzar la nacencia en Septiembre-Octubre y tampoco habría reservas para los primeros riegos y el Chaco con una tierra fértil, un clima envidiable y agua buena, es a su vez un medio implacable cuando falta el agua durante algún tiempo. La gravedad de penderá de los distintos tipos de tierra y de cultivo, pero en más o menos tiempo, todos perecerán.
Por todo ello había que construir un sistema múltiple que supliese las carencias de lluvia y que facilitase el riego durante el resto del año.



Aquí con Eduardo, otro fiel compañero de paseos.
 Represando el Reservista para ver hasta donde llegaba el agua.  























Se que esta experiencia la realizamos en el mes de Agosto de 95 porque detrás nuestra se ve un árbol que es el primero que florece en el Chaco y por esa razón se llama "Agosto Poty". (Florece en Agosto, en Guaraní)
En aquella fecha estaban conmigo em Puerto Casado Maricarmen y Pepito, que pasaron allí los tres meses de vacaciones veraniegas del colegio del chico. Así que cuando vi la belleza de aquel árbol, con unas flores rojas preciosas, le pedí a Eduardo que me cortase, a hachazos, las ramas más finas y más floridas para llevarle un enorme ramo mi mujer que tuvo problemas para colocarlo en un jarrón con agua, pues hacía falta algo muy grande para que no se volcase por el peso de las flores y las ramas que tenían casi un metro de altura.


Atajando el Cañadón Reservista, aguas abajo de Güajó, estudiando la posibilidad de un tajamar.

Había una sencilla fórmula para calcular el agua que podíamos represar en la nº 1 (en rojo) que era  cerrando cerca del puente, donde podíamos subir el nivel hasta la superficie del terreno lo que significaba elevar un par de metros desde el fondo del Cañadón. Con ese nivel podíamos ver hasta donde llegaba la cola del agua represada y especulando con la misma caída, calcular hasta donde llegaría el agua cerrando el Cañadón por la vía y elevando el agua unos dos metros sobre el suelo del palmar. Era una hipótesis de trabajo, poco rigurosa, pero serviría para tener un cálculo del agua embalsada.


Caminando toda la vía, para ver los puentes y cómo se encontraba todo el muro, para poderlo parovechar como cierre.

Puente grande del km 20

Este puente, consideré que era el lugar ideal para establecer el cierre y la distribución del agua del Cañadón. Aquí aprovechábamos el muro, base de la vía y los puente bajo la misma. Por lo tanto el primer trabajo consistiría en la construcción de las compuertas de desagüe en el paso del cauce y los cierres con nivel en el resto del puente y puentes laterales. Este era un trabajo útil aún en el caso de que la inundación en la cola nos permitiese recrecer el muro elevando el nivel de la represa a lo largo de toda la vía. Serviría toda la obra hecha sólo tendríamos que elevar los niveles del rebosadero y y del muro de contención.


estancia, vía, Cañadon y los puentes que cruzan la vía.

Si realmente se confirma que la pendiente de este lugar es de 25 cms/km, como yo había calculado en el entorno y podíamos elevar metro y medio el nivel del agua sobre el palmar, la cola del agua alcanzaría unos 8 kms, hasta la linde con la Estancia Güajhó, por lo que era poco probable que afectase a nuestros vecinos.
Con estos datos consideramos que la cuenca bañada por la represa cubriría una superficie aproximada de unas 1.000 has y con un altura promedio de 0.75 metros podría almacenar unos 7.5 hm3.


Corte en los puentes de la vía para remansar agua entre el km 11 y el 15.

Al margen de la gran solución que aportaba el Cañadón Reservista, para las cuatrocientas has desmontadas a la izquierda de la ruta principal estaba buscando una solución alternativa y más rápida de ejecución.  Desde el cerro de Montes y Estancias hasta la vía y entre el km 11 y  el 15 había unas 40.000 has que desaguaban a través de varios  puentes bajo los rieles del ferrocarril y del camino. A su vez la parte desmontada estaría más de un metro por debajo del nivel del suelo del palmar del km 11. Si podía llevar este agua de escorrentía a través de la zona de monte bajo que separaba ambos lugares tendríamos garantizado el riego por gravedad la mayor parte del año. Cerramos los dos o tres puentes que había en ese lugar colocando dos lineas de estacas con sacos de plástico en el centro para evitar las filtraciones y a la vez que cuando subiese el nivel rebosase sobre los plásticos que cubrían todo el "invento" Ni estos cierres, ni tampoco el del Reservista, aguantaron el primer empuje de una gran lluvia, pero se había cumplido el objetivo de ver hasta dónde llegaba el agua situada en ambos niveles máximos. Las viviendas del km 11 quedaban por encima del nivel necesario para atravesar la zona de monte, el problema estaba en construir el canal de transferencia desde el palmar a la zona arrocera ya que no teníamos medios y nuevamente utilizamos el tractor y la trailla para realizar una limpieza del terreno que no corroboró lo que necesitaba comprobar, aunque no tenía dudas de su validez.
Lo que resultó evidente es que en el Chaco las chapuzas no sirven para nada. En aquella tierra tan fácil de erosionar no se podía confiar en obras provisionales, aunque estuviesen pensadas para poca duración. El tiempo que aguantaban era hasta la llegada de las primeras lluvias, medio importantes.


El nuevo canal de riego en Marzo de 1999.

Para poder regar, sin problemas de sal, las 700 has ya desmontadas y continuar con las siguientes ampliaciones, había proyectado un gran canal de riego, paralelo y junto a la vía del ferrocarril, que llegaría por el lado derecho hasta le km 8 y posteriormente pasaría bajo la vía para conectar con el canal que vendría del km 11 y recogía la escorrentía de toda esa zona hasta Montes y Estancias y que más tarde enlazaría también con el sistema de riego previsto en el Cañadón Reservista. El objetivo era regar el máximo posible por riego de gravedad, sin perder por ello, la seguridad de tener directamente riegos desde el río Paraguay donde finaliza este canal y se  instalaron un par de buenas bombas de elevación.


Antonio en el nuevo canal, lleno para regar el arrozal normal.

Cuando propuse el canal de riego les advertí, encarecidamente, que retirasen la tierra vegetal superior en una profundidad de 20/30 cenímetros ya que esa tierra, con tanta materia orgánica, era absolutamente inservible para realizar muros de contención de agua. Ya había sufrido la causas de mi inexperiencia en los diversos cierres provisionales que habíamos realizado. También aconsejé que, una vez retirada la cobertura superior de tierra vegetal  en toda la superficie del canal y del muro, con la retroexcavadora se fuera  depositando la tierra extraida en tandas de más o menos medio metro y que que cada trozo elevado  se regara y compactara, ya que de lo contrario podrían tener problemas de filtración.
Por supuesto, como yo no estaba allí, los sabios del momento, que ni se ni me importa quienes fueron, no me hicieron ni puñetero caso. Me contaba Antonio que 35/40 veces tuvieron que reparar roturas totales o parciales del muro a causa de las pequeñas filtraciones que al día siguiente se habían convertido en un agujero o en un corte total de más de un metro de anchura.


Proporciones que alcanzó el canal de desagüe por la erosión.

Este canal de desagüe que  en las dos primeras cosechas tenía de 1 metro de boca por 60/70 cts de profundidad y que además lo utilizábamos como canal de riego, reutilizando el agua de las parcelas altas para regar las parcelas bajas. Pues este pequeño desagüe, con las tremendas avenidas de agua que provocaba cada rotura del canal de riego, se fue erosionando de una forma increíble. La profundidad cerca del río era de más de cinco metros, que sería el nivel hasta donde bajaba el río en su cota mínima. Para frenar esta tremenda erosión, que podía llegar hasta el canal de riego que está situado a su izquierda,  tuvieron que cerrar al final construyendo un salto de hormigón que permitía mantener un nivel,- que es el que vemos en la foto-, y evitaba así que continuase la erosión ya que el agua no arrastraba del suelo y ya se desplazaba suavemente, pues además la tierra del muro, cercano al desagüe, ya se había asentado y el otro muro lo había apoyado sobre la vía del ferrocarril con lo que por esa parte no tenían problemas.


Frente a la cabaña del km 11  donde vivían los maskoy que trabajaban en el arrozal ecológico.

Para llegar a todas estas conclusiones, previamente, había recorrido a caballo más de 2.000 km2 saliendo una y otra vez desde el km 11 (era el centro del proyecto), desde  el 20, Machete o directamente desde el pueblo, recorriendo a derecha e izquierda del camino penetrando a veces hasta más de diez km en ambos flancos.  Entre 30 y 40 veces pasaría por todos aquellos palmerales, aguantando millones de enormes mosquitos que te hacían una transfusión de sangre en cinco minutos. Normalmente eran unos agradables paseos acompañado por Ortiz o Eduardo con los que hice un curso de supervivencia en el Chaco y me enseñaban qué se podía comer  y qué no, además de contarme historias de la zona y sobre el comportamiento de los animales salvajes, ya que las tierras que atravesábamos eran territorio del yacaré, el yaguareté, el puma, la anaconda y cien variedades de especies venenosas. Había que tener una especial atención a los toros perdidos por el monte y que se podían convertir en un problema de seguridad ya que eran totalmente salvajes. Especialmente, por esta última posibilidad, me compré un revolver del 38 que me ponía al cinto cuando iba sólo de paseo por el campo, por eso en la foto a caballo del inicio del capítulo hablo de mi similitud a John Wayne y no por lo guapo si no por la "pinta que tengo a caballo,- como si fuera un consumado vaquero-, y la pistola que seguramente llevaría al cinto.